<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010</id><updated>2011-07-08T00:26:42.960-07:00</updated><title type='text'>observando</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-2132596850247820897</id><published>2010-03-22T11:16:00.001-07:00</published><updated>2010-03-22T11:18:45.547-07:00</updated><title type='text'>¿Categoría útil? Perspectivas para el estudio histórico de los “populismos” en América Latina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Los gobiernos de Perón en Argentina o de Hugo Chávez en Venezuela poseen rasgos comunes? Según un sector de las Ciencias Sociales, si, para otro, no. El debate gira en torno a la definición y uso de la categoría de los populismos. Se percibe la persistencia de elementos considerados populistas en el devenir de los países de América Latina. Sin embargo, el uso de la categoría en diversos sentidos obstaculiza su definición, además de su existencia en Europa y otros lares del planeta. Dar una definición simple no es tarea fácil. Esto se observa en la lectura de la bibliografía especializada sobre el asunto.&lt;br /&gt;El objetivo del ensayo es rescatar de lo escrito sobre el tema, algunos elementos que puedan enriquecer la investigación histórica sobre este fenómeno. En este sentido, en primera instancia se realizará una revisión de las principales contribuciones sobre la producción bibliográfica de los populismos. En segundo lugar, a partir del análisis de las definiciones de los populismos, se intentará reflexionar sobre ciertos acápites que ayuden al objetivo propuesto, pues la bibliografía del tema es muy amplia y heterogénea, e incluye la expresión de juicios de valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Breve balance de la bibliografía &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este ítem tiene el fin de evidenciar los intereses de los investigadores sobre el tema de forma cronológica, y la evolución de los temas tratados en torno a los populismos latinoamericanos. Quattrocchi-Woisson nos presenta la introducción de la categoría en América Latina por intelectuales preocupados por diferenciar los gobiernos de esta área de los fascismos europeos de la primera mitad del siglo XX. Su uso por intelectuales prestigiosos y la difusión de la categoría en los medios de comunicación consolidó su presencia en las disciplinas sociales.&lt;br /&gt;Los cincuentas y sesentas fueron décadas fructíferas para el estudio de los populismos de América Latina. Algunos percibían numerosos o escasos cambios en los gobiernos populistas, y otros una continuidad con el régimen oligárquico. Uno de los hitos de debate de estos estudios abarcó la caracterización de los populismos latinoamericanos como fenómenos distintos de otros lugares del mundo. Por ende, Germani, quien estudió el caso argentino, reconoció que estos populismos fueron excepcionales, aunque los insertó en una tendencia generalizada de un movimiento de modernización mundial. Di Tella profundizó la especificidad de los populismos en América Latina realizando una tipología de un movimiento político en búsqueda de modernizar a sus naciones con el respaldo de los sectores populares. Enfocado hacia los países “subdesarrollados”, o del “Tercer Mundo”, Di Tella estudió las condiciones en que surgieron los grupos que participaron en los populismos destacando sus particularidades. Así, la especificidad de las condiciones nacionales permitió el surgimiento de un determinado tipo de populismo.&lt;br /&gt;Asimismo, los estudios clásicos de Germani, Di Tella y Ianni se orientaron a la relación de los populismos con la modernización ― no atendieron la asociación entre democracia y modernidad, y percibían al fenómeno como negativo ―; mientras que, las investigaciones de Cardoso, Faletto y Weffort se interesaron en el desarrollo, siendo el populismo una etapa temporal ― se subrayó el rol de los grupos populistas en las políticas proteccionistas, el crecimiento económico y la distribución de la riqueza, lo cual era visto como positivo ―.&lt;br /&gt;Surgieron dos corrientes: la culturalista y la materialista. Ambas se desarrollaron en los sesentas y setentas, y dotaron de un carácter latinoamericano al populismo, que era interpretado como una política de continuidad. La primera corriente se enfocó en la influencia de la cultura política en el desenvolvimiento de los populismos. La segunda tendencia se oponía a las interpretaciones esencialistas y ahistóricas, y afirmaba que no existían clases en América Latina pues estas sociedades eran subdesarrolladas, por lo que los lideres populistas se dirigieron al sector de los sectores populares, quienes poseían escasa conciencia de clase.&lt;br /&gt;En los ochentas, las perspectivas económicas sobre el tema se explican por las crisis que experimentaron los países latinoamericanos. La emergencia de gobiernos con ciertos rasgos populistas, el desarrollo de la hegemonía neoliberal y la consolidación de la democracia motivaron que los ochentas y noventas, sobre todo en esta última década, se realizasen nuevas interpretaciones de los populismos. Se inició el uso del término de “neopopulismo”.&lt;br /&gt;También, se realizaron intentos por tipificar a los populismos de forma cronológica. En su libro Populism in Latin America, Conniff divide el devenir de los populismos latinoamericanos en tres periodos: populismo temprano (1990-1930), auge del populismo (1940-1960) y la etapa de los 70’s a la actualidad. En cambio, en el texto Miraculous Metamorphoses, que se orienta por las políticas económicas, se reconocen tres épocas: el populismo clásico (1930-1960), el populismo tardío (1970-1980) y la neoliberalización del populismo (1980-1990).&lt;br /&gt;En general, se identifica la existencia de dos acercamientos metodológicos a la noción de populismos latinoamericanos. Por una parte, algunas investigaciones se preocupan por limitar su estudio en una época y lugar determinado, y así dotar un modelo explicativo coherente al encauzarse en las circunstancias históricas del surgimiento y fortalecimiento del populismo. Por otro lado, algunos se orientan por la búsqueda de rasgos comunes entre los fenómenos definidos como populistas, haciéndose un ejercicio de hermenéutica. Se intentan hacer generalizaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. ¿Caja de Pandora? Implicaciones del estudio de los populismos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Partiremos de la definición de los populismos desde un clásico artículo sobre el tema escrito por Torcuato Di Tella en 1965, tiempo en que algunos regímenes populistas estaban vigentes. Él considera a los populismos latinoamericanos como «movimiento[s] político[s] con fuerte apoyo popular, con la participación de sectores de clases no obreras con importante influencia en el partido, y sustentador de una ideología anti-status quo».&lt;br /&gt;Desde la definición anterior, los autores posteriores la complementan o rechazan. Weyland, define a los populismos como «una estrategia política caracterizada por la presencia de un líder que apela a grupos heterogéneos de excluidos disponibles para ser movilizados y con los cuales busca establecer vínculos directos». Knight, como «un estilo político. No se relaciona con ninguna ideología, periodo o alianza de clases específica; aun cuando, también sostengo, el estilo llega a ser más efectivo políticamente e históricamente relevante en algunos momentos, lugares y periodos que en otros». De la Torre subraya la ambigüedad ideológica del populismo y reconoce cuatro rasgos: un nosotros/ellos en el discurso, un líder salvador, una alianza de las elites emergentes con los sectores populares, y políticas democráticas inclusivas a través de formas no liberales. Y Drake aumentaría una política económica nacionalista. Estos elementos son importantes para destacar las perspectivas del estudio histórico sobre el fenómeno, los cuales serán desarrollados en los siguientes acápites.&lt;br /&gt;Habría que indicar que, en las últimas décadas, el término neopopulismo surgió para rescatar el ejercicio de ciertas conductas populistas ― relación directa entre los líderes y los sectores populares beneficiados, la manipulación clientelista y el uso de una retórica antipolítica ― en un contexto neoliberal, es decir de reformas económicas. Tanto los neoliberales como los populistas atacan el orden vigente y los sectores intermedios organizados, los primeros para aplicar sus políticas económicas, y los segundos para fortalecer su poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.1. Instituciones &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los treintas y cuarentas, para las elites tradicionales, el Estado se constituía un conjunto de instituciones que posibilitaban la transformación de la sociedad. Para ellos, los populistas percibirían al Estado como una fuerza arbitraria que favorecía a unos y perjudicaba a otros. Sus políticas se regirían por criterios personalistas, combativos e ideológicos, más que por la búsqueda del bienestar colectivo. Así se limitaría el ejercicio de la democracia y aumentaría la corrupción y el clientelismo.&lt;br /&gt;Si seguimos con las instituciones políticas, podemos observar que la interpretación política de los populismos promueve investigar el ejercicio de la soberanía y la participación popular, que se insertan en un tema más extenso: la democracia, especialmente la representativa. Y como el populismo se asocia a aspectos emotivos en la relación de las bases sociales con los líderes, surgiendo el dilema de la relación directa sin intermediación, o la aplicación de las instituciones racionales para erradicar los vínculos emotivos, y es que los populismos y la democracia se fundamentan en ambos ejercicios. Por eso, el asunto se restringe a una materia de dosis y límites.&lt;br /&gt;En sociedades individualizadas, las instituciones de la democracia representativa, como el voto, reflejan la voluntad mayoritaria, que constituye una suma de voluntades individuales. No obstante, en sociedades donde predominan los lazos colectivos, como las latinoamericanas, la democracia representativa refleja esos vínculos. Estas relaciones se orientan por obligaciones de parentesco, clientelismo y corporativismo. Así, en los neopopulismos se usan las prácticas políticas preexistentes. Estas relaciones informales funcionan como un medio para llenar el vacío o las fallas de las instituciones formales posibilitando la consolidación del sistema democrático, aunque puede ocasionar un problema del contrapeso de las instituciones, es decir manipulaciones. También, habría que considerar el desarrollo del acceso desigual a derechos de la ciudadanía y de los bienes públicos, y el peso de lo étnico, que influenció en el fortalecimiento de oligarquías que ejercieron autoritarismo y exclusión frente a las poblaciones indígenas mayoritarias.&lt;br /&gt;La política moderna, principalmente electoral, en América Latina se fundamentó en un fenómeno multiclasista con una ideología ecléctica, y no en una relación directa entre los intereses de clase y la manifestación política. En esta dinámica, es importante para el análisis de los populismos, el reconocimiento de la legitimidad y aprobación ― como el PRI y el APRA ―, o de la ilegitimidad y el rechazo de los sectores sociales involucrados. El manejo de las instituciones es un punto importante en las políticas populistas. Dentro del juego de la legitimidad, es interesante el rol de los regimenes populistas en mantener una tendencia de secularización que se diferenció de un carácter espiritual que las elites tradicionales querían para la sociedad, aunque no se criticó a la religión.&lt;br /&gt;Por otra parte, los partidos populistas fueron la expresión política más visible de estos movimientos. Di Tella elabora una clasificación para los países más subdesarrollados:&lt;br /&gt;1) Partidos integrativos policlasistas. Remarcan las reformas económicas antes que las sociales. Ejemplos fueron el PRI, en México, que tuvo un carácter autocrático y contó con una amplia burocracia; y el Partido Social Democrático y el Partido Trabalhista, en Brasil, que fueron los herederos de Vargas.&lt;br /&gt;2) Los apristas. Partidos fuertemente centralizados y disciplinados, en mayor grado que el tipo anterior. Su modelo es el APRA del Perú. Sus políticas son heterogéneas. Son enemigos de las fuerzas militares.&lt;br /&gt;3) Partidos reformistas militaristas. Se caracterizan por su aspecto autoritario, carismático y emotivo para defender sus intereses. Su grupo trascendental son los militares por la debilidad de la burguesía y las clases medias. Los gobiernos más cercanos al modelos son el de Rojas Pinillas, en Colombia, y Odría, en Perú.&lt;br /&gt;4) Partidos social-revolucionarios. Sus bases sociales principalmente son los obreros urbanos, los campesinos e intelectuales revolucionarios. Los ejemplos latinoamericanos más clásicos son el castrismo y el Movimiento venezolano de Izquierda Revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los países más desarrollados de América Latina, cono sur, sus condiciones históricas dificultan la aparición de los populismos, siendo más resistentes a los llamados emotivos de los líderes y más predispuestos a relaciones contractuales. Sus sectores medios al ser los principales beneficiados guardan lealtad a los grupos conservadores. No obstante, el peronismo contó con el apoyo popular, militar, clerical y de algunos industriales; quienes eran una parte ilegitima dentro de sus clases, empero la principal fuerza fueron los obreros y fue dirigida por personajes de las elites. En el gobierno, el peronismo se enfocó a las reformas sociales.&lt;br /&gt;El peligro de la tipología descrita líneas arriba, radica en la generalización de la aplicación de la categoría populismos a los diferentes gobiernos latinoamericanos. Por eso, cito a Knight, quien en un estudio señala los caminos por los cuales los países latinoamericanos lograron su ciudadanía en el siglo XX. Dos de los cinco caminos encontrados son calificados de populismos: populismo revolucionario y populismo estatista. No obstante, el autor aclara que usa la noción de populismo en su sentido común, es decir relacionado a movimientos y regímenes de carácter reformista, progresista, nacionalista y democrático, aunque no son totalmente democrático-liberales ni socialistas y usaron las herramientas del sistema capitalista. Sería necesario mencionar que estos caminos definidos por Knight son paralelos a la clasificación de los populismos que hizo Di Tella. La polisemia otra vez es un riesgo para generalizar los hallazgos empíricos.&lt;br /&gt;Al centrarnos en las instituciones nos remitimos, igualmente, a las políticas económicas. Los regimenes populistas redistribuían la riqueza nacional, nacionalizaban las empresas nacionales, protegían el mercado interno y establecían políticas públicas asociadas a beneficios sociales y económicos a favor de los obreros y asalariados. Esto es fortalecer un proceso de modernización. Las elites tradicionales veían como el sistema instaurado por ellos se desmoronaba y los capitales nacionales eran invertidos en grandes cantidades, especialmente, en las pequeñas industrias, en programas sociales y en infraestructura que percibían como poco prioritarios para el desarrollo.&lt;br /&gt;Sin embargo, el respeto por la propiedad privada permaneció incólume pues era un elemento de clasificación y dinamismo social, más bien, las nacionalizaciones y las confiscaciones de tierras fueron un intento de ampliar el número de propietarios para estabilizar la sociedad y fortalecer el mercado nacional. Igualmente estas políticas fueron promovidas por los conflictos con ciertos sectores de sus bases populares, y algunos autores lo consideran como despilfarro.&lt;br /&gt;Sachs define como los “ciclos de políticas populistas”, a aquellas políticas de mercado que se caracterizan por ampliar en demasía las políticas macroeconomicas que provocan una alta inflación y un desequilibrio en la balanza de pagos, de forma frecuente y prolongada generando conflictos sociales por la situación económica. Estas políticas y su aplicación reflejan los intereses de los sectores sociales desde diversos ámbitos, y la inequidad de ingresos. Para él, los populismos llevan a desastres económicos. Más allá de esta impresión, los criterios económicos en el desarrollo de los populismos de América Latina guían el análisis histórico de estos fenómenos, no obstante ciertos investigadores declaran que la matiz económica se ha constituido en la vertiente analítica más débil, en comparación a la tendencia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.2. Actores y movimientos &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos acercamos a los populismos desde la perspectiva de los actores sociales, encontramos en la literatura especializada la dinámica de los sectores que conforman las sociedades latinoamericanas y que dan soporte y movimiento a los populismos. Algunos sociólogos inciden en la presencia de los incongruentes, quienes se ubican en los sectores altos y medios ― liberales y obreros, lideres sindicalistas, intelectuales y cierto grupo de las elites ―, y poseen numerosas razones para estar descontentos deseando reformas; y de las masas movilizadas y disponibles.&lt;br /&gt;El apoyo de los sectores altos, medios y populares ― incluyendo al ejército y al clero ― a los regímenes populistas de América Latina, se debió, según Di Tella, a la condición de subdesarrollo de estos países ― estando en un nivel intermedio México y Brasil ―, si bien, en el caso de los países desarrollados en este continente ― Argentina, Chile y Uruguay ―, el apoyo de los sectores altos fue nulo o escaso. La conformación de las bases sociales de los populismos varía según las circunstancias del devenir histórico nacional. Son afirmaciones que se tendrían que revisar.&lt;br /&gt;También un sector de los industriales ― dedicados a la producción de bienes de consumo para el mercado interior ― intervinieron en la gestación de los populismos. En la tarea de impulsar el capitalismo en sus respectivos países intentaron consolidar su posición, deseando llegar a los más altos puestos estatales, empero al no tener el apoyo de las elites políticas se unieron implícitamente a los obreros. Al carecer de un partido representativo fueron fortaleciendo su simpatía y apoyo a determinados sectores de la burocracia civil y militar que agenciaron los populismos.&lt;br /&gt;Los nuevos líderes políticos, los populistas, fueron percibidos por la corriente culturalista como simples receptáculos pasivos, ignorantes y de mentalidad tradicional, que recogieron la cultura política patrimonial, jerárquica y mediterránea que se formó en América Latina. Los líderes populistas eran seguidos por las masas populares, y su relación contenía elementos de tipo personal y emocional. Estos líderes poseían la tendencia de tener una larga trayectoria política porque integraron un orden social que nutría sus estrategias políticas. Se identifica que en sus primeros gobiernos realizaron políticas reformistas o revolucionarios, y en los siguientes, enfatizaron en la conservación y profundización del orden, la amplitud de la ciudadanía, y la legitimación de las sociedades. No obstante, algunos estudiosos, no pierden de vista que los lideres populistas comparten ciertos rasgos con lideres tradicionales como la corrupción, el nepotismo y la hipocresía, por lo que no necesitarían de una categorización excepcional. Así, se prefiere denominarlo como un estilo político que permite dinamismo en el análisis histórico de los movimientos, líderes y regimenes relacionados a los populismos.&lt;br /&gt;Los líderes populistas se atribuían un liderazgo natural que no se fundamentó en su «bagaje cultural y su experiencia, sino por quiénes eran y por cómo hacían que otros los siguieran». Tuvieron más éxito en su protesta que en el ejercicio del gobierno, y es que intentaron actuar en el mismo esquema político vigente, en vez de erradicarlo. Aquellos que criticaron a los populismos llegaron a calificar a sus líderes como simples demagogos que no poseían un programa político claro, siendo una fuerza de continuidad más que de reforma. Esto fue parte de las razones de sus fracasos, además de la imposibilidad de captar a la heterogeneidad de los sectores populares un mismo bando político. Y es que no se podía satisfacer a todos.&lt;br /&gt;Aunque la emotividad es un rasgo del populismo, sin embargo, ello no implica que su movimiento no posea racionalidad. Estos movimientos llevan un tipo de mediación que trasciende el vínculo líder-masa ― lo cual no es exclusivo de los populismos ―, que según su crecimiento y longevidad amplían los canales de mando y representación dentro del movimiento. Para Weffort, los populismos significan para los líderes una forma de organización del poder, mientras que, para los sectores populares es una forma de expresión política. Estas afirmaciones son parte de la reflexión del papel de los sectores populares en el populismo, que a veces trascienden estos regímenes. Estos grupos fueron menospreciados por las elites tradicionales, quienes las percibían como pobres, ignorantes y destacaban sus defectos de personalidad en términos del gusto a una gratificación inmediata, la apatía y el desinterés. Las migraciones, las organizaciones sindicales, socialistas y comunistas agudizaron los temores del surgimiento de una inestabilidad social.&lt;br /&gt;La corriente culturalista los vio como grupos que esperaban que les resolvieran sus problemas, en vez de preocuparse por resolverlos por ellos mismos. Por tanto, se constituían en sujetos dependientes de un orden, y se sintieron atraídos por los líderes populistas porque era la primera vez que un sector político los escuchaban. Así, eran un conjunto uniforme de seguidores. Justamente, Moisés critica en los setentas, la visión de los estructuralistas, quienes no rescataron a los sectores populares en su rol de actores históricos, omitiendo mostrar sus intereses y su capacidad para presentar sus anhelos políticos específicos. La visión estructuralista, igualmente, indiferencia las masas de las clases, olvidándose de su heterogeneidad interna y sus formas de articulación, lo que implica un elemento ideológico elitista intrínseco.&lt;br /&gt;Di Tella realizó un trabajo en torno a la participación de los “partidos del pueblo” ― que incluye a la clase obrera, el proletariado marginal, los campesinos y a los sectores menos privilegiados de la clase media ― en la vida política latinoamericana para demostrar el papel activo de estos grupos, más allá de su apoyo pasivo. Se incluye a partidos con características populistas ― populistas de clase media (apristas) y obreros populistas (peronismo) ―, empero, habría que mencionar que este artículo es una actualización de uno citado anteriormente donde se enlista tipos de populismos, que son principalmente los mismos que se citan en este artículo.&lt;br /&gt;Desde el caso brasileño se presenta a los sectores populares como sujetos principales de la riqueza económica nacional, ya sea en calidad de obreros o asalariados del sector servicios. Estos grupos se convierten en objeto de las preocupaciones de los dirigentes estatales para la gestión de los servicios públicos, el centro de atención de los agentes de los medios de comunicación y de los partidos políticos que buscan legitimar sus proyectos. Además de las influencias externas en el desenvolvimiento de los sectores populares, habría que considerar los efectos de la ideología dominante, las autorepresentaciones de sus roles sociales, las instituciones coercitivas y represivas estatales, y el devenir histórico propio. Consideraciones que cada vez más se toman en cuenta en la historiografía política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.3. Ideología &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ideología de los líderes tradicionales se centró en la creencia de que existía un orden “natural” en las sociedades latinoamericanas. Los terratenientes y los grupos adinerados asumían que los sectores populares por sus condiciones de pobreza, ignorancia y subdesarrollo no eran capaces de participar activamente en el ejercicio del poder político, que solo podía ser ejecutado por una pequeña elite. Temían la masificación de la política pues consideraban que promovería el caos.&lt;br /&gt;Asimismo, se cuestionó el despojo de sus bienes a las elites tradicionales y se criticó sus políticas económicas, porque creían que ellos merecían su posición social por ser la minoría culta. Reprocharon los beneficios que recibirían los sectores medios y populares, considerando que poseían menos necesidades y no sabrían administrar estos beneficios. Postulaban que el crecimiento económico debía traducirse en ahorro e inversiones y no en consumo, el cual alejaría a las masas de intereses morales y espirituales. El consumo constituía en una demagogia a corto plazo, construyéndose un desastre a largo plazo. Ciertas afirmaciones son seguidas por algunos estudiosos.&lt;br /&gt;Las similitudes ideológicas entre las elites tradicionales y los líderes populistas, en la primera mitad del siglo XX, se centraron en la creencia de la existencia de un orden natural en que unos pocos, nacían para dirigir; y otros muchos, para obedecer. Por tanto, existía de forma inherente un orden jerárquico y se dividía en clases sociales. Por otra parte, aunque se trató de secularizar a la sociedad en los aspectos económico y cultural, y no se opusieron a la religión católica. La familia era la institución fundamental para la sociedad. La justicia dependía de la posición social traduciéndose en el trato jerárquico. El paternalismo era un eje de las políticas pues se desconfiaba de las masas, que eran calificadas de primitivas y emotivas, distintas a las sociedades occidentales. Nunca los de abajo gobernarían.&lt;br /&gt;La radio, la prensa y el dialogo directo fueron herramienta usadas por los lideres populistas para consolidar el apoyo popular. Se dirigían a la población renovando el vocabulario de los políticos tradicionales dotando sus discursos de un carácter positivo y moralista, y resaltando los valores positivos del pueblo. Usaron la prensa para divulgar sus ideas usando un lenguaje más sencillo y directo para sus lectores. Viajaron continuamente y realizaban campañas para interactuar con sus bases sociales. No obstante, habría que subrayar que los sectores populares fueron atraídos por demagogia por los líderes, mientras que los grupos medios y altos, requirieron de una ideología más refinada. Es decir, se elaboraron discursos diferenciados para las bases. La novedad en su quehacer político radicó en el respaldo selectivo de las demandas populares en sus programas económicos y sociales.&lt;br /&gt;Una cuestión de gran dificultad es la heterogeneidad de los programas populistas, cuyas ideologías eran superficiales pues se combinaba fragmentos de otras ideologías con cierta tradición en el mundo intelectual ― liberalismo, conservadurismo, nacionalismo y socialismo ―, que servían para justificar los fines políticos de los líderes. Estas ideologías fueron instrumentalizadas para armar el intento reformista, o sea las nociones ideológicas se reinterpretan y se ritualizan.&lt;br /&gt;Esta imprecisión ideológica robusteció la dificultad de identificar a los regímenes populistas como de izquierda o derecha, aunque se puede visualizar que trataron de cambiar las relaciones entre elites y sectores populares, pero sin separarlos ni revolucionar el carácter de su asociación. Por estas características, el status de la retórica populista en las ciencias políticas y en la filosofía es bajo, y además porque no se fundamenta en la conciencia ni en la racionalidad, sino, más bien, en elementos subjetivos; y su definición es negativa, puesto que se conoce lo que no es, pero escasamente lo que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Apuntes finales &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las materias abordadas en el ensayo han demostrado la heterogeneidad de entradas en las que se puede incursionar para estudiar de forma histórica a los populismos en América Latina. Los estudios de los populismos a pesar de ser múltiples nos brindan herramientas teóricas y empíricas para profundizar la investigación de las realidades latinoamericanas. Por otro lado, las definiciones presentadas acentúan la polisemia de la categoría ― como movimiento, ideología, gobierno y Estado ―. Esta dificultad impone un cierto “rito” para cada investigador que le interese el tema, que consiste en la revisión de las definiciones para evidenciar sus inexactitudes, y a la vez rescatar rasgos comunes para elaborar una nueva definición tras una comprobación empírica. Es un rito obligatorio.&lt;br /&gt;Coincido con Knight en señalar que «el “populismo”, como concepto, es útil en la medida en que nos ayude a ordenar, comparar y comprender la vasta complejidad de la historia. Por lo tanto, preferiría construir mi potencialmente útil “populismo” sobre la base de procesos históricos, más que sobre convergencias historiográficas». No perder la brújula sino concentrarnos en las condiciones históricas concretas y discernir de donde partimos. No estamos salvos de caer en juicios de valor pues somos parte de nuestro tiempo, empero siguiendo los métodos y apelando a la intersubjetividad, se podrá contribuir en la amplia bibliografía.&lt;br /&gt;Del mismo modo, esta breve y rápida revisión expresa algunos linderos que los historiadores podrían seguir para el estudio de los populismos en Latinoamérica, en sus criterios sociales, políticos y económicos. Sin embargo, la amplia variedad de definiciones y perspectivas de los estudios de los populismos nos genera la intranquilidad de la existencia de la posibilidad del conocimiento escaso o superfluo de las realidades de América Latina. Por tanto, nos llama a reflexionar sobre los alcances de nuestros estudios. Indudablemente, tenemos tareas pendientes en nuestras agendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;BRAUN, Herbert&lt;br /&gt;“Populismos latinoamericanos”, en: Historia General de América Latina, Vol. 8, 1999, pp. 371-394.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DI TELLA, Torcuato S.&lt;br /&gt;“Populismo y reforma en América Latina”, en: Desarrollo Económico, Vol. 4, Nº 16, (Ab.-Jun., 1965), pp. 391-425.&lt;br /&gt;"`Partidos del pueblo´ en América Latina. Revisión teórica y reseña de tendencias recientes”, en: Desarrollo Económico, Vol. 22, Nº 88, (En.- Mar., 1983), pp. 451-483.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;KNIGHT, Alan&lt;br /&gt;“Populism and Neo-Populism in Latin America, Especially Mexico”, en: Journal of Latin American Studies, Vol. 30, Nº 2, (May, 1998), pp. 223-248.&lt;br /&gt;“Democratic and Revolutionary Traditions in Latin America”, en: Bulletin of Latin American Research, Vol. 20, Nº 2, 2001, pp. 147-186.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEAMAN, David&lt;br /&gt;“Changing Faces of Populism in Latin America: Masks, Makeovers, and Enduring Features”, en: Latin American Research Review, Vol. 39, Nº 3, (October, 2004), pp. 312-326.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MOISÉS, José Álvaro&lt;br /&gt;“Clases populares y política en Brasil (Notas para una revisión teórica)”, en: Revista Mexicana de Sociología, Vol. 40, Nº. 4, (Oct. - Dic., 1978), pp. 1429-1451.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PANIZZA, Francisco y Romina MIORELLI&lt;br /&gt;“Populism and Democracy in Latin America”, en: Ethics &amp;amp; International Affairs, Vol. 23, Nº 1, 2009, pp. 39-46.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRUD'HOMME, Jean-Francois&lt;br /&gt;“Un concepto evasivo: el populismo en la ciencia política”, en: HERMET, Guy; Soledad LOAEZA y Jean-Francois PRUD'HOMME (Comps.), Del populismo de los antiguos al populismo de los modernos, México, El Colegio de México, 2001, pp. 35-63.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUATTROCCHI-WOISSON, Diana&lt;br /&gt;“Les populismes latino-américains à l’épreuve des modèles d’interprétation européens”, en: Vingtième Siècle : Revue d’Histoire, Nº 56, (Oct. – Dic. 1997), pp. 161-183.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SACHS, Jeffrey D.&lt;br /&gt;Social Conflict and Populist Policies in Latin America, Cambridge, National Bureau of Economic Research, 1989. (Working paper No. 2897)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VILAS, Carlos&lt;br /&gt;“El populismo latinoamericano: un enfoque estructural”, en: Desarrollo Económico, Vol. 28, No. 111 (Oct. - Dic., 1988), pp. 323-352.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;WEYLAND, Kurt&lt;br /&gt;“Clarifying a Contested Concept: Populism in the Study of Latin American Politics”, en: Comparative Politics, Vol. 34, Nº 1, (Oct., 2001), pp. 1-22.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-2132596850247820897?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/2132596850247820897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=2132596850247820897' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/2132596850247820897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/2132596850247820897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2010/03/categoria-util-perspectivas-para-el_22.html' title='¿Categoría útil? Perspectivas para el estudio histórico de los “populismos” en América Latina'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-8261432765948169586</id><published>2010-03-22T11:16:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:18:44.986-07:00</updated><title type='text'>¿Categoría útil? Perspectivas para el estudio histórico de los “populismos” en América Latina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Los gobiernos de Perón en Argentina o de Hugo Chávez en Venezuela poseen rasgos comunes? Según un sector de las Ciencias Sociales, si, para otro, no. El debate gira en torno a la definición y uso de la categoría de los populismos. Se percibe la persistencia de elementos considerados populistas en el devenir de los países de América Latina. Sin embargo, el uso de la categoría en diversos sentidos obstaculiza su definición, además de su existencia en Europa y otros lares del planeta. Dar una definición simple no es tarea fácil. Esto se observa en la lectura de la bibliografía especializada sobre el asunto.&lt;br /&gt;El objetivo del ensayo es rescatar de lo escrito sobre el tema, algunos elementos que puedan enriquecer la investigación histórica sobre este fenómeno. En este sentido, en primera instancia se realizará una revisión de las principales contribuciones sobre la producción bibliográfica de los populismos. En segundo lugar, a partir del análisis de las definiciones de los populismos, se intentará reflexionar sobre ciertos acápites que ayuden al objetivo propuesto, pues la bibliografía del tema es muy amplia y heterogénea, e incluye la expresión de juicios de valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Breve balance de la bibliografía &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este ítem tiene el fin de evidenciar los intereses de los investigadores sobre el tema de forma cronológica, y la evolución de los temas tratados en torno a los populismos latinoamericanos. Quattrocchi-Woisson nos presenta la introducción de la categoría en América Latina por intelectuales preocupados por diferenciar los gobiernos de esta área de los fascismos europeos de la primera mitad del siglo XX. Su uso por intelectuales prestigiosos y la difusión de la categoría en los medios de comunicación consolidó su presencia en las disciplinas sociales.&lt;br /&gt;Los cincuentas y sesentas fueron décadas fructíferas para el estudio de los populismos de América Latina. Algunos percibían numerosos o escasos cambios en los gobiernos populistas, y otros una continuidad con el régimen oligárquico. Uno de los hitos de debate de estos estudios abarcó la caracterización de los populismos latinoamericanos como fenómenos distintos de otros lugares del mundo. Por ende, Germani, quien estudió el caso argentino, reconoció que estos populismos fueron excepcionales, aunque los insertó en una tendencia generalizada de un movimiento de modernización mundial. Di Tella profundizó la especificidad de los populismos en América Latina realizando una tipología de un movimiento político en búsqueda de modernizar a sus naciones con el respaldo de los sectores populares. Enfocado hacia los países “subdesarrollados”, o del “Tercer Mundo”, Di Tella estudió las condiciones en que surgieron los grupos que participaron en los populismos destacando sus particularidades. Así, la especificidad de las condiciones nacionales permitió el surgimiento de un determinado tipo de populismo.&lt;br /&gt;Asimismo, los estudios clásicos de Germani, Di Tella y Ianni se orientaron a la relación de los populismos con la modernización ― no atendieron la asociación entre democracia y modernidad, y percibían al fenómeno como negativo ―; mientras que, las investigaciones de Cardoso, Faletto y Weffort se interesaron en el desarrollo, siendo el populismo una etapa temporal ― se subrayó el rol de los grupos populistas en las políticas proteccionistas, el crecimiento económico y la distribución de la riqueza, lo cual era visto como positivo ―.&lt;br /&gt;Surgieron dos corrientes: la culturalista y la materialista. Ambas se desarrollaron en los sesentas y setentas, y dotaron de un carácter latinoamericano al populismo, que era interpretado como una política de continuidad. La primera corriente se enfocó en la influencia de la cultura política en el desenvolvimiento de los populismos. La segunda tendencia se oponía a las interpretaciones esencialistas y ahistóricas, y afirmaba que no existían clases en América Latina pues estas sociedades eran subdesarrolladas, por lo que los lideres populistas se dirigieron al sector de los sectores populares, quienes poseían escasa conciencia de clase.&lt;br /&gt;En los ochentas, las perspectivas económicas sobre el tema se explican por las crisis que experimentaron los países latinoamericanos. La emergencia de gobiernos con ciertos rasgos populistas, el desarrollo de la hegemonía neoliberal y la consolidación de la democracia motivaron que los ochentas y noventas, sobre todo en esta última década, se realizasen nuevas interpretaciones de los populismos. Se inició el uso del término de “neopopulismo”.&lt;br /&gt;También, se realizaron intentos por tipificar a los populismos de forma cronológica. En su libro Populism in Latin America, Conniff divide el devenir de los populismos latinoamericanos en tres periodos: populismo temprano (1990-1930), auge del populismo (1940-1960) y la etapa de los 70’s a la actualidad. En cambio, en el texto Miraculous Metamorphoses, que se orienta por las políticas económicas, se reconocen tres épocas: el populismo clásico (1930-1960), el populismo tardío (1970-1980) y la neoliberalización del populismo (1980-1990).&lt;br /&gt;En general, se identifica la existencia de dos acercamientos metodológicos a la noción de populismos latinoamericanos. Por una parte, algunas investigaciones se preocupan por limitar su estudio en una época y lugar determinado, y así dotar un modelo explicativo coherente al encauzarse en las circunstancias históricas del surgimiento y fortalecimiento del populismo. Por otro lado, algunos se orientan por la búsqueda de rasgos comunes entre los fenómenos definidos como populistas, haciéndose un ejercicio de hermenéutica. Se intentan hacer generalizaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. ¿Caja de Pandora? Implicaciones del estudio de los populismos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Partiremos de la definición de los populismos desde un clásico artículo sobre el tema escrito por Torcuato Di Tella en 1965, tiempo en que algunos regímenes populistas estaban vigentes. Él considera a los populismos latinoamericanos como «movimiento[s] político[s] con fuerte apoyo popular, con la participación de sectores de clases no obreras con importante influencia en el partido, y sustentador de una ideología anti-status quo».&lt;br /&gt;Desde la definición anterior, los autores posteriores la complementan o rechazan. Weyland, define a los populismos como «una estrategia política caracterizada por la presencia de un líder que apela a grupos heterogéneos de excluidos disponibles para ser movilizados y con los cuales busca establecer vínculos directos». Knight, como «un estilo político. No se relaciona con ninguna ideología, periodo o alianza de clases específica; aun cuando, también sostengo, el estilo llega a ser más efectivo políticamente e históricamente relevante en algunos momentos, lugares y periodos que en otros». De la Torre subraya la ambigüedad ideológica del populismo y reconoce cuatro rasgos: un nosotros/ellos en el discurso, un líder salvador, una alianza de las elites emergentes con los sectores populares, y políticas democráticas inclusivas a través de formas no liberales. Y Drake aumentaría una política económica nacionalista. Estos elementos son importantes para destacar las perspectivas del estudio histórico sobre el fenómeno, los cuales serán desarrollados en los siguientes acápites.&lt;br /&gt;Habría que indicar que, en las últimas décadas, el término neopopulismo surgió para rescatar el ejercicio de ciertas conductas populistas ― relación directa entre los líderes y los sectores populares beneficiados, la manipulación clientelista y el uso de una retórica antipolítica ― en un contexto neoliberal, es decir de reformas económicas. Tanto los neoliberales como los populistas atacan el orden vigente y los sectores intermedios organizados, los primeros para aplicar sus políticas económicas, y los segundos para fortalecer su poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.1. Instituciones &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los treintas y cuarentas, para las elites tradicionales, el Estado se constituía un conjunto de instituciones que posibilitaban la transformación de la sociedad. Para ellos, los populistas percibirían al Estado como una fuerza arbitraria que favorecía a unos y perjudicaba a otros. Sus políticas se regirían por criterios personalistas, combativos e ideológicos, más que por la búsqueda del bienestar colectivo. Así se limitaría el ejercicio de la democracia y aumentaría la corrupción y el clientelismo.&lt;br /&gt;Si seguimos con las instituciones políticas, podemos observar que la interpretación política de los populismos promueve investigar el ejercicio de la soberanía y la participación popular, que se insertan en un tema más extenso: la democracia, especialmente la representativa. Y como el populismo se asocia a aspectos emotivos en la relación de las bases sociales con los líderes, surgiendo el dilema de la relación directa sin intermediación, o la aplicación de las instituciones racionales para erradicar los vínculos emotivos, y es que los populismos y la democracia se fundamentan en ambos ejercicios. Por eso, el asunto se restringe a una materia de dosis y límites.&lt;br /&gt;En sociedades individualizadas, las instituciones de la democracia representativa, como el voto, reflejan la voluntad mayoritaria, que constituye una suma de voluntades individuales. No obstante, en sociedades donde predominan los lazos colectivos, como las latinoamericanas, la democracia representativa refleja esos vínculos. Estas relaciones se orientan por obligaciones de parentesco, clientelismo y corporativismo. Así, en los neopopulismos se usan las prácticas políticas preexistentes. Estas relaciones informales funcionan como un medio para llenar el vacío o las fallas de las instituciones formales posibilitando la consolidación del sistema democrático, aunque puede ocasionar un problema del contrapeso de las instituciones, es decir manipulaciones. También, habría que considerar el desarrollo del acceso desigual a derechos de la ciudadanía y de los bienes públicos, y el peso de lo étnico, que influenció en el fortalecimiento de oligarquías que ejercieron autoritarismo y exclusión frente a las poblaciones indígenas mayoritarias.&lt;br /&gt;La política moderna, principalmente electoral, en América Latina se fundamentó en un fenómeno multiclasista con una ideología ecléctica, y no en una relación directa entre los intereses de clase y la manifestación política. En esta dinámica, es importante para el análisis de los populismos, el reconocimiento de la legitimidad y aprobación ― como el PRI y el APRA ―, o de la ilegitimidad y el rechazo de los sectores sociales involucrados. El manejo de las instituciones es un punto importante en las políticas populistas. Dentro del juego de la legitimidad, es interesante el rol de los regimenes populistas en mantener una tendencia de secularización que se diferenció de un carácter espiritual que las elites tradicionales querían para la sociedad, aunque no se criticó a la religión.&lt;br /&gt;Por otra parte, los partidos populistas fueron la expresión política más visible de estos movimientos. Di Tella elabora una clasificación para los países más subdesarrollados:&lt;br /&gt;1) Partidos integrativos policlasistas. Remarcan las reformas económicas antes que las sociales. Ejemplos fueron el PRI, en México, que tuvo un carácter autocrático y contó con una amplia burocracia; y el Partido Social Democrático y el Partido Trabalhista, en Brasil, que fueron los herederos de Vargas.&lt;br /&gt;2) Los apristas. Partidos fuertemente centralizados y disciplinados, en mayor grado que el tipo anterior. Su modelo es el APRA del Perú. Sus políticas son heterogéneas. Son enemigos de las fuerzas militares.&lt;br /&gt;3) Partidos reformistas militaristas. Se caracterizan por su aspecto autoritario, carismático y emotivo para defender sus intereses. Su grupo trascendental son los militares por la debilidad de la burguesía y las clases medias. Los gobiernos más cercanos al modelos son el de Rojas Pinillas, en Colombia, y Odría, en Perú.&lt;br /&gt;4) Partidos social-revolucionarios. Sus bases sociales principalmente son los obreros urbanos, los campesinos e intelectuales revolucionarios. Los ejemplos latinoamericanos más clásicos son el castrismo y el Movimiento venezolano de Izquierda Revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los países más desarrollados de América Latina, cono sur, sus condiciones históricas dificultan la aparición de los populismos, siendo más resistentes a los llamados emotivos de los líderes y más predispuestos a relaciones contractuales. Sus sectores medios al ser los principales beneficiados guardan lealtad a los grupos conservadores. No obstante, el peronismo contó con el apoyo popular, militar, clerical y de algunos industriales; quienes eran una parte ilegitima dentro de sus clases, empero la principal fuerza fueron los obreros y fue dirigida por personajes de las elites. En el gobierno, el peronismo se enfocó a las reformas sociales.&lt;br /&gt;El peligro de la tipología descrita líneas arriba, radica en la generalización de la aplicación de la categoría populismos a los diferentes gobiernos latinoamericanos. Por eso, cito a Knight, quien en un estudio señala los caminos por los cuales los países latinoamericanos lograron su ciudadanía en el siglo XX. Dos de los cinco caminos encontrados son calificados de populismos: populismo revolucionario y populismo estatista. No obstante, el autor aclara que usa la noción de populismo en su sentido común, es decir relacionado a movimientos y regímenes de carácter reformista, progresista, nacionalista y democrático, aunque no son totalmente democrático-liberales ni socialistas y usaron las herramientas del sistema capitalista. Sería necesario mencionar que estos caminos definidos por Knight son paralelos a la clasificación de los populismos que hizo Di Tella. La polisemia otra vez es un riesgo para generalizar los hallazgos empíricos.&lt;br /&gt;Al centrarnos en las instituciones nos remitimos, igualmente, a las políticas económicas. Los regimenes populistas redistribuían la riqueza nacional, nacionalizaban las empresas nacionales, protegían el mercado interno y establecían políticas públicas asociadas a beneficios sociales y económicos a favor de los obreros y asalariados. Esto es fortalecer un proceso de modernización. Las elites tradicionales veían como el sistema instaurado por ellos se desmoronaba y los capitales nacionales eran invertidos en grandes cantidades, especialmente, en las pequeñas industrias, en programas sociales y en infraestructura que percibían como poco prioritarios para el desarrollo.&lt;br /&gt;Sin embargo, el respeto por la propiedad privada permaneció incólume pues era un elemento de clasificación y dinamismo social, más bien, las nacionalizaciones y las confiscaciones de tierras fueron un intento de ampliar el número de propietarios para estabilizar la sociedad y fortalecer el mercado nacional. Igualmente estas políticas fueron promovidas por los conflictos con ciertos sectores de sus bases populares, y algunos autores lo consideran como despilfarro.&lt;br /&gt;Sachs define como los “ciclos de políticas populistas”, a aquellas políticas de mercado que se caracterizan por ampliar en demasía las políticas macroeconomicas que provocan una alta inflación y un desequilibrio en la balanza de pagos, de forma frecuente y prolongada generando conflictos sociales por la situación económica. Estas políticas y su aplicación reflejan los intereses de los sectores sociales desde diversos ámbitos, y la inequidad de ingresos. Para él, los populismos llevan a desastres económicos. Más allá de esta impresión, los criterios económicos en el desarrollo de los populismos de América Latina guían el análisis histórico de estos fenómenos, no obstante ciertos investigadores declaran que la matiz económica se ha constituido en la vertiente analítica más débil, en comparación a la tendencia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.2. Actores y movimientos &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos acercamos a los populismos desde la perspectiva de los actores sociales, encontramos en la literatura especializada la dinámica de los sectores que conforman las sociedades latinoamericanas y que dan soporte y movimiento a los populismos. Algunos sociólogos inciden en la presencia de los incongruentes, quienes se ubican en los sectores altos y medios ― liberales y obreros, lideres sindicalistas, intelectuales y cierto grupo de las elites ―, y poseen numerosas razones para estar descontentos deseando reformas; y de las masas movilizadas y disponibles.&lt;br /&gt;El apoyo de los sectores altos, medios y populares ― incluyendo al ejército y al clero ― a los regímenes populistas de América Latina, se debió, según Di Tella, a la condición de subdesarrollo de estos países ― estando en un nivel intermedio México y Brasil ―, si bien, en el caso de los países desarrollados en este continente ― Argentina, Chile y Uruguay ―, el apoyo de los sectores altos fue nulo o escaso. La conformación de las bases sociales de los populismos varía según las circunstancias del devenir histórico nacional. Son afirmaciones que se tendrían que revisar.&lt;br /&gt;También un sector de los industriales ― dedicados a la producción de bienes de consumo para el mercado interior ― intervinieron en la gestación de los populismos. En la tarea de impulsar el capitalismo en sus respectivos países intentaron consolidar su posición, deseando llegar a los más altos puestos estatales, empero al no tener el apoyo de las elites políticas se unieron implícitamente a los obreros. Al carecer de un partido representativo fueron fortaleciendo su simpatía y apoyo a determinados sectores de la burocracia civil y militar que agenciaron los populismos.&lt;br /&gt;Los nuevos líderes políticos, los populistas, fueron percibidos por la corriente culturalista como simples receptáculos pasivos, ignorantes y de mentalidad tradicional, que recogieron la cultura política patrimonial, jerárquica y mediterránea que se formó en América Latina. Los líderes populistas eran seguidos por las masas populares, y su relación contenía elementos de tipo personal y emocional. Estos líderes poseían la tendencia de tener una larga trayectoria política porque integraron un orden social que nutría sus estrategias políticas. Se identifica que en sus primeros gobiernos realizaron políticas reformistas o revolucionarios, y en los siguientes, enfatizaron en la conservación y profundización del orden, la amplitud de la ciudadanía, y la legitimación de las sociedades. No obstante, algunos estudiosos, no pierden de vista que los lideres populistas comparten ciertos rasgos con lideres tradicionales como la corrupción, el nepotismo y la hipocresía, por lo que no necesitarían de una categorización excepcional. Así, se prefiere denominarlo como un estilo político que permite dinamismo en el análisis histórico de los movimientos, líderes y regimenes relacionados a los populismos.&lt;br /&gt;Los líderes populistas se atribuían un liderazgo natural que no se fundamentó en su «bagaje cultural y su experiencia, sino por quiénes eran y por cómo hacían que otros los siguieran». Tuvieron más éxito en su protesta que en el ejercicio del gobierno, y es que intentaron actuar en el mismo esquema político vigente, en vez de erradicarlo. Aquellos que criticaron a los populismos llegaron a calificar a sus líderes como simples demagogos que no poseían un programa político claro, siendo una fuerza de continuidad más que de reforma. Esto fue parte de las razones de sus fracasos, además de la imposibilidad de captar a la heterogeneidad de los sectores populares un mismo bando político. Y es que no se podía satisfacer a todos.&lt;br /&gt;Aunque la emotividad es un rasgo del populismo, sin embargo, ello no implica que su movimiento no posea racionalidad. Estos movimientos llevan un tipo de mediación que trasciende el vínculo líder-masa ― lo cual no es exclusivo de los populismos ―, que según su crecimiento y longevidad amplían los canales de mando y representación dentro del movimiento. Para Weffort, los populismos significan para los líderes una forma de organización del poder, mientras que, para los sectores populares es una forma de expresión política. Estas afirmaciones son parte de la reflexión del papel de los sectores populares en el populismo, que a veces trascienden estos regímenes. Estos grupos fueron menospreciados por las elites tradicionales, quienes las percibían como pobres, ignorantes y destacaban sus defectos de personalidad en términos del gusto a una gratificación inmediata, la apatía y el desinterés. Las migraciones, las organizaciones sindicales, socialistas y comunistas agudizaron los temores del surgimiento de una inestabilidad social.&lt;br /&gt;La corriente culturalista los vio como grupos que esperaban que les resolvieran sus problemas, en vez de preocuparse por resolverlos por ellos mismos. Por tanto, se constituían en sujetos dependientes de un orden, y se sintieron atraídos por los líderes populistas porque era la primera vez que un sector político los escuchaban. Así, eran un conjunto uniforme de seguidores. Justamente, Moisés critica en los setentas, la visión de los estructuralistas, quienes no rescataron a los sectores populares en su rol de actores históricos, omitiendo mostrar sus intereses y su capacidad para presentar sus anhelos políticos específicos. La visión estructuralista, igualmente, indiferencia las masas de las clases, olvidándose de su heterogeneidad interna y sus formas de articulación, lo que implica un elemento ideológico elitista intrínseco.&lt;br /&gt;Di Tella realizó un trabajo en torno a la participación de los “partidos del pueblo” ― que incluye a la clase obrera, el proletariado marginal, los campesinos y a los sectores menos privilegiados de la clase media ― en la vida política latinoamericana para demostrar el papel activo de estos grupos, más allá de su apoyo pasivo. Se incluye a partidos con características populistas ― populistas de clase media (apristas) y obreros populistas (peronismo) ―, empero, habría que mencionar que este artículo es una actualización de uno citado anteriormente donde se enlista tipos de populismos, que son principalmente los mismos que se citan en este artículo.&lt;br /&gt;Desde el caso brasileño se presenta a los sectores populares como sujetos principales de la riqueza económica nacional, ya sea en calidad de obreros o asalariados del sector servicios. Estos grupos se convierten en objeto de las preocupaciones de los dirigentes estatales para la gestión de los servicios públicos, el centro de atención de los agentes de los medios de comunicación y de los partidos políticos que buscan legitimar sus proyectos. Además de las influencias externas en el desenvolvimiento de los sectores populares, habría que considerar los efectos de la ideología dominante, las autorepresentaciones de sus roles sociales, las instituciones coercitivas y represivas estatales, y el devenir histórico propio. Consideraciones que cada vez más se toman en cuenta en la historiografía política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.3. Ideología &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ideología de los líderes tradicionales se centró en la creencia de que existía un orden “natural” en las sociedades latinoamericanas. Los terratenientes y los grupos adinerados asumían que los sectores populares por sus condiciones de pobreza, ignorancia y subdesarrollo no eran capaces de participar activamente en el ejercicio del poder político, que solo podía ser ejecutado por una pequeña elite. Temían la masificación de la política pues consideraban que promovería el caos.&lt;br /&gt;Asimismo, se cuestionó el despojo de sus bienes a las elites tradicionales y se criticó sus políticas económicas, porque creían que ellos merecían su posición social por ser la minoría culta. Reprocharon los beneficios que recibirían los sectores medios y populares, considerando que poseían menos necesidades y no sabrían administrar estos beneficios. Postulaban que el crecimiento económico debía traducirse en ahorro e inversiones y no en consumo, el cual alejaría a las masas de intereses morales y espirituales. El consumo constituía en una demagogia a corto plazo, construyéndose un desastre a largo plazo. Ciertas afirmaciones son seguidas por algunos estudiosos.&lt;br /&gt;Las similitudes ideológicas entre las elites tradicionales y los líderes populistas, en la primera mitad del siglo XX, se centraron en la creencia de la existencia de un orden natural en que unos pocos, nacían para dirigir; y otros muchos, para obedecer. Por tanto, existía de forma inherente un orden jerárquico y se dividía en clases sociales. Por otra parte, aunque se trató de secularizar a la sociedad en los aspectos económico y cultural, y no se opusieron a la religión católica. La familia era la institución fundamental para la sociedad. La justicia dependía de la posición social traduciéndose en el trato jerárquico. El paternalismo era un eje de las políticas pues se desconfiaba de las masas, que eran calificadas de primitivas y emotivas, distintas a las sociedades occidentales. Nunca los de abajo gobernarían.&lt;br /&gt;La radio, la prensa y el dialogo directo fueron herramienta usadas por los lideres populistas para consolidar el apoyo popular. Se dirigían a la población renovando el vocabulario de los políticos tradicionales dotando sus discursos de un carácter positivo y moralista, y resaltando los valores positivos del pueblo. Usaron la prensa para divulgar sus ideas usando un lenguaje más sencillo y directo para sus lectores. Viajaron continuamente y realizaban campañas para interactuar con sus bases sociales. No obstante, habría que subrayar que los sectores populares fueron atraídos por demagogia por los líderes, mientras que los grupos medios y altos, requirieron de una ideología más refinada. Es decir, se elaboraron discursos diferenciados para las bases. La novedad en su quehacer político radicó en el respaldo selectivo de las demandas populares en sus programas económicos y sociales.&lt;br /&gt;Una cuestión de gran dificultad es la heterogeneidad de los programas populistas, cuyas ideologías eran superficiales pues se combinaba fragmentos de otras ideologías con cierta tradición en el mundo intelectual ― liberalismo, conservadurismo, nacionalismo y socialismo ―, que servían para justificar los fines políticos de los líderes. Estas ideologías fueron instrumentalizadas para armar el intento reformista, o sea las nociones ideológicas se reinterpretan y se ritualizan.&lt;br /&gt;Esta imprecisión ideológica robusteció la dificultad de identificar a los regímenes populistas como de izquierda o derecha, aunque se puede visualizar que trataron de cambiar las relaciones entre elites y sectores populares, pero sin separarlos ni revolucionar el carácter de su asociación. Por estas características, el status de la retórica populista en las ciencias políticas y en la filosofía es bajo, y además porque no se fundamenta en la conciencia ni en la racionalidad, sino, más bien, en elementos subjetivos; y su definición es negativa, puesto que se conoce lo que no es, pero escasamente lo que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Apuntes finales &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las materias abordadas en el ensayo han demostrado la heterogeneidad de entradas en las que se puede incursionar para estudiar de forma histórica a los populismos en América Latina. Los estudios de los populismos a pesar de ser múltiples nos brindan herramientas teóricas y empíricas para profundizar la investigación de las realidades latinoamericanas. Por otro lado, las definiciones presentadas acentúan la polisemia de la categoría ― como movimiento, ideología, gobierno y Estado ―. Esta dificultad impone un cierto “rito” para cada investigador que le interese el tema, que consiste en la revisión de las definiciones para evidenciar sus inexactitudes, y a la vez rescatar rasgos comunes para elaborar una nueva definición tras una comprobación empírica. Es un rito obligatorio.&lt;br /&gt;Coincido con Knight en señalar que «el “populismo”, como concepto, es útil en la medida en que nos ayude a ordenar, comparar y comprender la vasta complejidad de la historia. Por lo tanto, preferiría construir mi potencialmente útil “populismo” sobre la base de procesos históricos, más que sobre convergencias historiográficas». No perder la brújula sino concentrarnos en las condiciones históricas concretas y discernir de donde partimos. No estamos salvos de caer en juicios de valor pues somos parte de nuestro tiempo, empero siguiendo los métodos y apelando a la intersubjetividad, se podrá contribuir en la amplia bibliografía.&lt;br /&gt;Del mismo modo, esta breve y rápida revisión expresa algunos linderos que los historiadores podrían seguir para el estudio de los populismos en Latinoamérica, en sus criterios sociales, políticos y económicos. Sin embargo, la amplia variedad de definiciones y perspectivas de los estudios de los populismos nos genera la intranquilidad de la existencia de la posibilidad del conocimiento escaso o superfluo de las realidades de América Latina. Por tanto, nos llama a reflexionar sobre los alcances de nuestros estudios. Indudablemente, tenemos tareas pendientes en nuestras agendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;BRAUN, Herbert&lt;br /&gt;“Populismos latinoamericanos”, en: Historia General de América Latina, Vol. 8, 1999, pp. 371-394.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DI TELLA, Torcuato S.&lt;br /&gt;“Populismo y reforma en América Latina”, en: Desarrollo Económico, Vol. 4, Nº 16, (Ab.-Jun., 1965), pp. 391-425.&lt;br /&gt;"`Partidos del pueblo´ en América Latina. Revisión teórica y reseña de tendencias recientes”, en: Desarrollo Económico, Vol. 22, Nº 88, (En.- Mar., 1983), pp. 451-483.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;KNIGHT, Alan&lt;br /&gt;“Populism and Neo-Populism in Latin America, Especially Mexico”, en: Journal of Latin American Studies, Vol. 30, Nº 2, (May, 1998), pp. 223-248.&lt;br /&gt;“Democratic and Revolutionary Traditions in Latin America”, en: Bulletin of Latin American Research, Vol. 20, Nº 2, 2001, pp. 147-186.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEAMAN, David&lt;br /&gt;“Changing Faces of Populism in Latin America: Masks, Makeovers, and Enduring Features”, en: Latin American Research Review, Vol. 39, Nº 3, (October, 2004), pp. 312-326.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MOISÉS, José Álvaro&lt;br /&gt;“Clases populares y política en Brasil (Notas para una revisión teórica)”, en: Revista Mexicana de Sociología, Vol. 40, Nº. 4, (Oct. - Dic., 1978), pp. 1429-1451.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PANIZZA, Francisco y Romina MIORELLI&lt;br /&gt;“Populism and Democracy in Latin America”, en: Ethics &amp;amp; International Affairs, Vol. 23, Nº 1, 2009, pp. 39-46.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRUD'HOMME, Jean-Francois&lt;br /&gt;“Un concepto evasivo: el populismo en la ciencia política”, en: HERMET, Guy; Soledad LOAEZA y Jean-Francois PRUD'HOMME (Comps.), Del populismo de los antiguos al populismo de los modernos, México, El Colegio de México, 2001, pp. 35-63.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUATTROCCHI-WOISSON, Diana&lt;br /&gt;“Les populismes latino-américains à l’épreuve des modèles d’interprétation européens”, en: Vingtième Siècle : Revue d’Histoire, Nº 56, (Oct. – Dic. 1997), pp. 161-183.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SACHS, Jeffrey D.&lt;br /&gt;Social Conflict and Populist Policies in Latin America, Cambridge, National Bureau of Economic Research, 1989. (Working paper No. 2897)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VILAS, Carlos&lt;br /&gt;“El populismo latinoamericano: un enfoque estructural”, en: Desarrollo Económico, Vol. 28, No. 111 (Oct. - Dic., 1988), pp. 323-352.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;WEYLAND, Kurt&lt;br /&gt;“Clarifying a Contested Concept: Populism in the Study of Latin American Politics”, en: Comparative Politics, Vol. 34, Nº 1, (Oct., 2001), pp. 1-22.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-8261432765948169586?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/8261432765948169586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=8261432765948169586' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/8261432765948169586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/8261432765948169586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2010/03/categoria-util-perspectivas-para-el.html' title='¿Categoría útil? Perspectivas para el estudio histórico de los “populismos” en América Latina'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-7737297498347531863</id><published>2010-03-22T11:14:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:16:05.449-07:00</updated><title type='text'>¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DEL REGIONALISMO EN LA HISTORIA LATINOAMERICANA?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El regionalismo es entendido como un principio organizador que no solo implica criterios de territorio y de gestión en América Latina, sino que involucra los ámbitos político, social y económico de la historia del espacio regional y su población, denotando la interrelación de actores, intereses y procesos en su interior y con entidades nacionales. Además, la región es una construcción social en la historia y se caracteriza porque puede ser comparada y variable (Taracena, 1999: 28-29).&lt;br /&gt;Este principio está estrechamente relacionado a otras nociones como: centralismo y descentralización. El primero consiste en un régimen político y económico que genera jerarquías del territorio, las cuales forman e integran al país. Se distingue un espacio central y otros periféricos diferenciándose por su cultura, demografía y economía. Su contraparte sería el descentralismo, que es en un sistema que promueve igualdad entre las partes que forman el espacio territorial, y que gozan de una cierta autonomía económica y política, mostrando escasas diferencias demográficas y tienen una comunicación abierta con el mundo. Aunque, existe un centro político, su rumbo no es decidido por éste (Contreras, 2002: 6).&lt;br /&gt;Es preciso señalar que, la descentralización posee un uso ambiguo en la vida cotidiana de la política latinoamericana al confundirse la desconcentración y la descentralización. El primero se refiere a ceder cierta capacidad de decisión de uno de mayor jerarquía a otro de menor nivel, dentro de un mismo organismo. Mientras, el segundo, se fundamenta en otorgar decisión a otro ente al reconocerle una personalidad jurídica, recursos y una normativa propia (Boisier, 2004: 29).&lt;br /&gt;Habría que indicar que, la tradición centralista no es percibida como una forma de constitución o de ser latinoamericano, sino, más bien, se lo identifica como un mal que debe eliminarse (Contreras, 2002: 5). Así, surge la pregunta: ¿América Latina posee una tradición centralista en su historia, o es un problema específico de la etapa republicana? (Contreras, 2002: 6). Algunos creen en la segunda afirmación, al mencionar que las formas centralistas surgieron en la etapa de la construcción de Estados nacionales (Restrepo y Cárdenas, 2004: 24). Incluso, el premio nobel de economía Douglas North mencionó que la centralización o descentralización fue un elemento muy importante en el desarrollo económico y político de la América anglosajona y la América Latina (Revez, 1998: 49). Y en la actualidad, el regionalismo cobra importancia porque los Estados afrontan fenómenos sociales relacionados con el tema como los procesos de descentralización, el énfasis de la globalización económica y la privatización de activos estatales; los cuales afectan en su rol en el desarrollo, la democracia y la distribución de servicios (Restrepo y Cárdenas, 2004: 24).&lt;br /&gt;Ante todo esto, la pregunta central de nuestro ensayo gira en torno a reconocer los factores del regionalismo que fueron importantes para la historia de América Latina. De ahí, la relevancia de las nociones señaladas líneas arriba para el desarrollo del estudio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Regionalismo y la estructura política latinoamericana &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El tema del centralismo como elemento problemático es asociado al atraso social y económico en las diferentes realidades latinoamericanas, motivando el surgimiento de numerosos proyectos gubernamentales que han tratado de gestionar la descentralización, especialmente en los siglos XIX y XX. Estos proyectos se han presentado en diferentes tiempos, sin embargo, tuvieron malos diagnósticos ― no se establecieron correctamente las causas y su naturaleza ―, y por ende, persistieron los males (Contreras, 2002: 5). El centralismo en sus formas organizativas se ejecuta en el Estado, la sociedad, la economía pública y privada, las instituciones públicas y los partidos políticos, los sindicatos y los gremios capitalistas (Restrepo y Cárdenas, 2004: 24).&lt;br /&gt;La tradición centralista en América Latina iniciaría en el proceso de conquista y el establecimiento administrativo de las monarquías ibéricas sobre el continente americano. De manera progresiva, la burocracia colonial se amplió, restringiendo cada vez más las autonomías locales y la influencia de los sectores sociales. El fortalecimiento de la centralización fue poco a poco (Contreras, 2002: 7-8) continuando durante la etapa republicana, y se reconfiguró según el desarrollo nacional de cada país y región.&lt;br /&gt;Claudio Véliz (1984: 15-16) atribuye a cuatro factores la tradición centralista de América Latina y que son distintos al mundo occidental: 1) la ausencia de la experiencia feudal en la experiencia latinoamericana, 2) la ausencia de la división religiosa dándose el establecimiento de la religión dominante, 3) la ausencia de un fenómeno análogo a la Revolución Industrial, y 4) la ausencia de los aspectos del desarrollo ideológico, social y político relacionados a la Revolución Francesa que transformaron el carácter social europeo en los últimos siglos.&lt;br /&gt;Sergio Boisier (2004: 30-31) añadió otro más, especialmente para el mundo andino: el inquilinaje campesino, que nació con la encomienda hispana, sujetando a la mayoría de la población en una relación servil, en el cual el campesino se sometía al patrón de la hacienda, teniendo éste la figura de padre-patrón. El sistema se mantuvo hasta las primeras décadas del siglo XX, y luego comenzó un proceso intenso de migración interna ― del campo a las ciudades ― dentro de un proceso de industrialización incipiente que no fue unido a otro de educación cívica que les diera pautas para enfrentar un mundo urbano e industrial. El Estado reemplazó la figura del hacendado convirtiéndose en el padre-Estado. Si a esto, le sumamos la tendencia de corrupción, clientelismo y de enorme y lenta burocracia de los estados latinoamericanos se puede identificar las grandes dificultades en el logro de la democracia y desarrollo (Revesz, 1998: 53).&lt;br /&gt;En general, en América Latina, la centralización fue un mecanismo político usado para fortalecer la construcción de un Estado-Nación (Boisier, 2004: 30), el cual asumió el rol de proveedor de servicios y recursos ante las necesidades de las poblaciones, incluyendo la gestión de proyectos e inversiones; no obstante, falló en combatir las desigualdades sociales, que en ciertos países es muy grande, lo cual evidencia la perdida de eficiencia y legitimidad de la gestión estatal y la incapacidad de las instituciones gubernamentales de actuar en todo el territorio nacional (Revesz, 1998: 50-51).&lt;br /&gt;La eliminación del centralismo fue uno de los primeros temas de debate abordado por los gobiernos republicanos. La lucha por la descentralización se plasmó en los debates de los Congresos, en los cuales, senadores y diputados trataban de defender los intereses de sus localidades. Esto, igualmente, se trasladó en la elaboración y discusión de las diversas constituciones, las cuales, poseían en su contenido la estructura de la división territorial y sus respectivos gobiernos locales (Contreras, 2002: 14). Justamente, el centralismo se ha fundamentado en una base constitucional y legal en diferentes países latinoamericanos (Revesz, 1998: 61-79).&lt;br /&gt;Según las leyes, en Latinoamérica existen dos clases de estados sobre la base del centralismo. Uno es el Estado Unitario, que es indivisible, y posee una única Constitución que garantiza la soberanía nacional y una estructura centralizada o instituciones con cierta autonomía. El otro, es el Estado Federal, el cual se organiza en un conjunto de estados y posee dos ordenamientos constitucionales ― uno es la Constitución de la Unión, y la otra la Constitución de cada estado ― y su respectivo poder ejecutivo (Gobernador), poder legislativo (Legislatura) y poder judicial (Corte Suprema Provincial) como se aplica en México, Argentina, Brasil y Venezuela (Planas, 1998: 19-20).&lt;br /&gt;Uno de los primeros debates políticos en los países latinoamericanos fue la decisión de adoptar el federalismo o el unitarismo. Quienes se opusieron al federalismo, argüían que no existían elites capaces de gobernar sus localidades de forma autónoma, por lo que se trató de establecer un tutelaje por parte del Estado central sobre las gestiones locales (Contreras, 2002: 21). La admisión del sistema federalista fue influenciada por la distribución de funciones y dependencias estatales, el desarrollo del mercado y el sistema político nacional que afectaron, a su vez, la integración política y económica al resto de los países latinoamericanos (Restrepo y Cárdenas, 2004: 24). El establecimiento de un sistema federalista no garantizó condiciones igualitarias de recursos, por eso que han surgido numerosas demandas desde las regiones o estados por la carencia de equidad y justicia en los presupuestos nacionales, los cuales, en general, benefician a las elites económicas, políticas y/o culturales.&lt;br /&gt;Las Constituciones fueron relevantes para el fortalecimiento de los países latinoamericanos como Estado-Nación, o Estado-territorialidad ¬— pues la formación de las unidades políticas de América Latina del siglo XIX tuvo como eje, principalmente, la conducta política de sus territorialidades —. Las Constituciones federales funcionaron como un instrumento político que ejercía un tipo particular de consenso y coacción, expresado en polos que iban de la arbitrariedad y violencia militar más directa hasta la construcción de pactos informales generadores de nuevos equilibrios políticos. Además, estas constituciones son las que mejor pueden conservar la diversidad de sus integrantes, y a la vez, motivar dinámicas homogeneizadoras ― en el aspecto social, demográfico, cultural y gubernamental ¬¬¬¬¬¬¬— que permitan la existencia política evitando los conflictos en lo posible (Arroyo, 2000: 360-365).&lt;br /&gt;En Argentina, la constitución funcionó como un mecanismo creador, conservador y garante de existencia política, y al mismo tiempo, como un instrumento para controlar a la oposición. En Brasil, permitió la convivencia de un fuerte centralismo político y la existencia de diversos cacicazgos locales, y ambas fuerzas facultaron la creación del estado nacional. En México se dio una combinación de las dos experiencias previas (Arroyo, 2000: 367-371).&lt;br /&gt;Por otra parte, el Estado unitario admite diversas formas de descentralización, mediante organismos autónomos, que se especifican por su territorialidad intermedia ― entre municipalidades provinciales y el gobierno central ―, una facultad normativa, una independencia económica y administrativa, y su condición electiva o representativa. Estas potestades fueron otorgadas por la Constitución del país o una Ley de descentralización (Planas, 1998: 20), cuya aplicación ha sufrido avances y retrocesos en la historia latinoamericana como se evidenció en Colombia, Bolivia y Perú con las instituciones municipales a través de las leyes de municipalidades y las constituciones en los ochentas y noventas (Revesz, 1998: 52).&lt;br /&gt;Para profundizar la problemática de la descentralización, debemos considerar que comprende la aplicación del principio de subsidiaridad, el cual se basa en que cada organización social es capaz de participar en su propio espacio funcional y/o territorial, dejando a las de mayor jerarquía aquellas políticas que sean propias del bienestar general o tecnológico (Boisier, 2004: 28). La descentralización no garantiza de forma inherente condiciones democráticas sino existen las condiciones sociales adecuadas, llegando incluso a fortalecer mecanismos oligárquicos y clientelistas o ser compatible con regimenes autoritarios (Boisier, 2004: 30). Igualmente, debemos aclarar que el par centralización/descentralización no constituye una dicotomía absoluta sino un par de polos entre los cuales se desenvuelve una serie de situaciones influenciadas por las coyunturas y condiciones sociales, pues, igualmente, depende del contrato social entre el Estado y la sociedad civil (Boisier, 2004: 28).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Regionalismo y los alcances económicos y gestionarios en América Latina &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La tradición centralista, también, contribuyó en la formación de mercados internos a través del desempeño de ciertas actividades económicas que producían mayores beneficios. La disposición de la mano de obra y el acceso a los insumos y los capitales fueron regulados, de alguna manera, por los funcionarios. Al mismo tiempo, la dificultad de los medios de transporte servía de protección de los polos económicos regionales (Contreras, 2002: 8-9). El centralismo económico y social promovió la carencia de inversiones en diferentes localidades que no fueron centros económicos, por lo que, estos lugares poseen un insuficiente desarrollo, una escasa o nula articulación con los mercados de la región y del exterior, y un mínimo o nulo desenvolvimiento científico y tecnológico y de recursos humanos (Restrepo y Cárdenas, 2004: 34-35). La dinámica económica exterior ha sido un referente importante en el desenvolvimiento de las economías locales y el cumplimiento de las necesidades de las poblaciones (Restrepo y Cárdenas, 2004: 35).&lt;br /&gt;En este punto, fue relevante la participación de las elites regionales que han construido redes comerciales y han creado una circulación interna de producción y comercio que les habilita el control de la economía expandiendo su influencia y participación a mercados más amplios, y hasta mediados del siglo XX tuvo una forma corporativa y oligárquica. Asimismo, su estatus se consolida con las alianzas matrimoniales, el ejercicio de cargos públicos y su relación cercana con las elites eclesiásticas. Este grupo reproduce y recrea una identidad regional (Taracena, 1999: 30-31).&lt;br /&gt;Durante la época independentista, América Latina no tuvo ciudades dominantes sobre otras por la dinámica política y económica que se formó en el interior de cada país. La predominancia de unas sobre otras fue un proceso que emergió en el periodo republicano. Incluso, la decisión de las ciudades fronterizas de aunarse a un país u otro fue importante para la historia de cada país (Contreras, 2002: 13). No olvidemos, que las migraciones externas e internas han sido un elemento trascendental en la construcción de las ciudades latinoamericanas. En ciertos países federales, se han construido modelos de desarrollo y administrativos entre ciudades, en las cuales las elites económicas del sector privado se han destacados en el sostenimiento de las demandas de la población local (Restrepo y Cárdenas, 2004: 39-40). Las diferencias entre las ciudades y el campo y la disposición regional se tradujeron en la presencia de las instituciones gubernamentales en las localidades, la dinámica de las relaciones fiscales en los distintos niveles de gobierno, el mapa político del territorio nacional y la economía geográfica del país.&lt;br /&gt;La recaudación de impuestos es un tema importante en el desarrollo del regionalismo pues depende de la dinámica económica del contexto, y la estructura y gobierno de las localidades, que responden a una tendencia centralista o descentralizada, o actuan de forma contraria a la orientación gubernamental (Contreras, 2002: 14, 15-16). Actualmente, es necesaria la distribución de los ingresos fiscales sobre la base de los impuestos de la renta y sus derivados, además de su proporción según el PBI local (Restrepo y Cárdenas, 2004: 42).&lt;br /&gt;Las políticas públicas adoptan un rasgo homogeneizador territorial que se denota en no atender los enfoques, las necesidades, las potencialidades y agendas políticas de las regiones. En la dinámica territorial de los países latinoamericanos surgen diversas demandas que reclaman una mayor autonomía del centro, que se reflejaría en la distribución de la riqueza nacional, la mayor libertad de asignación de recursos locales, la participación en temas de interés nacional y la autodeterminación de sus políticas locales (Restrepo y Cárdenas, 2004: 24-25). La distribución del gasto, también, posee un criterio territorial al dedicarse a satisfacer las necesidades sociales de las regiones, especialmente en términos de salud y educación ― siendo otros: el saneamiento ambiental, las viviendas y la infraestructura local ―, cuya satisfacción depende de los recursos fiscales y administrativos locales y de las prioridades del gobierno central (Restrepo y Cárdenas, 2004: 27-30). Otro de los temas que los gobiernos locales deben atender es el orden publico, que en el ámbito latinoamericano, se convierte en un problema delicado por la dinámica política y social que poseen como es el caso de Colombia (Restrepo y Cárdenas, 2004: 31-32).&lt;br /&gt;La necesidad de plantear políticas de desarrollo que permitan el bienestar general de las poblaciones latinoamericanas involucra abandonar el planteamiento y la ejecución de políticas que consideren la homogeneización de los territorios, las cuales generan normativas indiferenciadas. Además, de evitar la determinación de causas y políticas desde perspectivas centralistas. Las regiones reclaman una mejor distribución de los ingresos fiscales (Restrepo y Cárdenas, 2004: 24-25). Es imprescindible, buscar el mayor acercamiento entre las regiones en términos de mercados, instituciones técnicas de regulación, formulación de políticas económicas y sistemas representativos (Restrepo y Cárdenas, 2004: 43). Sin embargo, estas exigencias se constituyen en demandas descentralizadoras que no poseen una base de prácticas históricas por la velocidad de la dinámica globalizadora, en la cual el conocimiento se entrecruza con la descentralización y el desarrollo regional. Para tener éxito Boisier (2004: 33) afirma que es necesario construir un nuevo esquema cognoscitivo, que debe fundamentarse en dos formas: el conocimiento estructural, que parte de que todo territorio organizado es un sistema abierto y complejo; y el conocimiento funcional, que permite comprender e identificar las causas y la dinámica de los procesos de cambio más importantes: el crecimiento económico y el desarrollo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Este pequeño ensayo identifica los elementos del regionalismo que fueron importantes para la historia latinoamericana. Estos elementos se desenvolvieron en el campo político, social y económico de cada región y país de América Latina. Se caracterizan por su diversidad y su aporte particular a la configuración nacional a lo largo de su historia. En la actualidad, el regionalismo es un asunto de interés público por sus implicancias en el desarrollo del bienestar de las poblaciones, emergiendo numerosas propuestas que intentan combatir las condiciones que promueven la desigualdad social y económica entre los sectores que integran las sociedades nacionales de América Latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFIA &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arroyo, Israel&lt;br /&gt;“El péndulo: Consenso y coacción a través de la intervención federal en México, Brasil y Argentina”, en: Ricardo Forte y Guillermo Guajardo (Coords.) Consenso y coacción. Estado e instrumentos de control político y social en México y América Latina, México DF: Colegio de México, Colegio Mexiquense, 2000, 359-387.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boisier, Sergio&lt;br /&gt;“Desarrollo territorial y descentralización. El desarrollo en el lugar y en las manos de la gente”, en: Eure. Revista Latinoamericana de Estudios Urbano y Regionales, Vol. 30, Nº 90 (Set.), 2004, 27-40.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contreras, Carlos&lt;br /&gt;El centralismo peruano en su perspectiva histórica. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Planas, Pedro&lt;br /&gt;La descentralización en el Perú republicano (1821-1998). Lima, Municipalidad Metropolitana de Lima, 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Restrepo, Darío y Raúl E. Cárdenas&lt;br /&gt;“Crisis del centralismo y nuevos retos para las entidades territoriales: una mirada desde Colombia”, en: Cuadernos del CENDES, Año, 21, Nº 57 (Set.-Dic.), 2004, 23-54.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revesz, Bruno&lt;br /&gt;“Avances y retrocesos de la descentralización territorial y política en Colombia, Bolivia y Ecuador”, en: Bruno Revesz (Ed.) Descentralización y gobernabilidad en tiempo de globalización. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1998, 49-85.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reynoso, Diego&lt;br /&gt;“Las dos dinámicas de la transición mexicana”, en: Revista Mexicana de Sociología, Vol. 64, Nº 1 (En.-Mar), 2002, 3-30.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Taracena, Arturo&lt;br /&gt;“Región e Historia”, en: Desacatos, Nº 1 (primavera, 1999, 28-35.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Véliz, Claudio&lt;br /&gt;La tradición centralista de América Latina. Barcelona, Editorial Ariel, 1984. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-7737297498347531863?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/7737297498347531863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=7737297498347531863' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/7737297498347531863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/7737297498347531863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2010/03/cual-es-la-importancia-del-regionalismo.html' title='¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DEL REGIONALISMO EN LA HISTORIA LATINOAMERICANA?'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-4248674890836595311</id><published>2010-03-22T11:03:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:10:37.899-07:00</updated><title type='text'>Construyendo la nación mexicana. Discursos de los defensores de la Iglesia en la folletería de 1840</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La configuración política de México en la primera mitad del siglo XIX, tuvo como uno de sus componentes principales a la iglesia católica y su clero. Los actores políticos de este tiempo fueron diversos y provenían de diferentes sectores sociales. Participaron en el campo político mediante la negociación, la fuerza, las leyes y reglas vigentes como el Estado. El clero, que era un grupo heterogéneo, intervino en diferentes aspectos de la política ― cargos públicos, influencia en los poderes locales, difusión de ideas desde el púlpito, entre otros ― usando los recursos que poseían a la mano para lograr sus objetivos colectivos e individuales.&lt;br /&gt;Por otra parte, el desarrollo de la relación entre el Estado e Iglesia tuvo una particular dinámica después de la independencia. Las bases de convivencia entre ambas instituciones se redefinieron en el siglo XIX, aunque adquirieron una relativa estabilidad después de la Reforma. En la primera mitad de este siglo, surgieron numerosos conflictos por políticas que involucraron directamente el manejo y bienes de la iglesia católica. En este contexto durante la década de 1840, influyó en estos temas con sus posturas difundidas hacia la “opinión pública”, ya desde el púlpito, el confesionario o de la prensa. A pesar del incremento de personas laicas letradas, el clero continuó siendo un grupo significativo en el escenario político de México.&lt;br /&gt;En este estudio nos centraremos en el análisis de nueve folletos de esta década que pertenecen a la colección Lafragua. El análisis se enfoca en los principales tópicos de las respuestas que dieron el clero y algunos laicos en la defensa de los intereses de la Iglesia frente a las reformas que pretendió establecer los gobiernos de turno; los cuales pautaron la configuración de la nación mexicana. Para clarificar el análisis se optó por dividir el estudio en tres acápites: la relación Estado-Iglesia, el proceso de secularización y los bienes eclesiásticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. RELACIÓN ENTRE ESTADO E IGLESIA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El regalismo fue una ideología que dominó las relaciones entre Estado e Iglesia con mayor fuerza desde el siglo XVIII, y en especial con la aplicación del proyecto borbónico. La noción de que el soberano terrenal poseía amplios poderes en la regulación de las actividades eclesiásticas influenció en las políticas, leyes y discursos de los gobiernos republicanos en México. Aunque, a la vez, el clero podía usar argumentos de la misma base ideológica, y es que la génesis de las ideas democráticas y republicanas posee un fundamento ideológico en la historia de la filosofía cristiana.&lt;br /&gt;En los discursos de los folletos estudiados que defienden a la Iglesia, se puede identificar el proyecto de comprender a México como una nación católica, una gran familia que poseía como referentes a los patricios fundadores de la independencia. Los integrantes debían regular sus actividades según el ejemplo de estos patricios. Además, el clero involucró a la minoría de mexicanos que poseían experiencia administrativa y cualidades de retórica para comunicar las ideas a la “opinión publica”, lo que se convertiría en un peligro para los funcionarios civiles, quienes atacarían sus privilegios.&lt;br /&gt;En este sentido, el obispo de Michoacán, Clemente Munguía, quien tuvo una prolífica vida académica en su localidad y una larga experiencia política en el clero como la mayoría de los obispos que redactaron los folletos analizados, expresó:&lt;br /&gt;«la pretendida independencia en que se ha querido suponer á la tierra respecto del cielo, es el mas funesto delirio que ha podido imaginarse entre los hombres; que salirse del órden espiritual es fabricar en el aire, ó cuando ménos sobre una arena movediza; que buscar los caracteres legítimos de este órden saliéndose del influjo de la gracia y la fe, será siempre divertirse con quimeras, y que no habiendo alianza entre la razon y la fe, entre la voluntad y la gracia, fuera del principio católico, el cristianismo no ha dejado de ser un solo instante la forma legítima de la sociedad moderna, y la única real y positiva de sus instrucciones políticas».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se resaltó el daño que la Iglesia recibía por las ideas revolucionarias que surgieron en Francia. Para el obispo de Puebla, y otrora enviado extraordinario y ministro plenipotenciario al Vaticano, estas nociones perjudicaban al culto y a sus ministros. Un filósofo español cuyo folleto fue publicado en México subrayó el peligro de estos ataques que podían generar un rompimiento del orden vigente, y la tendencia hacia la inestabilidad social. Definitivamente, un asunto que preocupaba a gobernantes y gobernados por el ambiente de desorden que se experimentó en las primeras décadas de la república mexicana.&lt;br /&gt;Igualmente, los defensores de las materias eclesiásticas destacaron la importancia de la iglesia católica en la sociedad. Algunos resaltaron su función en la conservación del orden: «Mandad que el mundo trastornado recobre su aplomo, calmad sus trastornos, volvedle la serenidad, curad las heridas de vuestro pueblo, y cambiad en gozo perdurable los dolores y las amarguras que tan lastimosamente le han conturbado». Otros indicaron la búsqueda del bienestar colectivo: «Es verdad que el objeto principal de la Iglesia es la salud eterna de las almas, que es un fin espiritual».&lt;br /&gt;El obispo de Guadalajara, Diego de Aranda, , quien fue nombrado en tiempos pasados como representante en las Cortes de Cádiz, destacó que la iglesia católica se dedicaba al culto divino, que producía bienestar colectivo porque permitía que los humanos consiguieran «la verdadera y sólida felicidad por la que suspira siempre nuestro pobre corazón». Indicó que entre los más importantes deberes del clero se encontraba «instruir á los ignorantes, sostener á los débiles, y llamar, con toda la ternura de nuestro afecto, á los extraviados, haciendo entender á todos la necesidad en que se hallan de observar los preceptos de la Iglesia, y lo que deben temer justamente si los quebrantan ó desprecian».&lt;br /&gt;Juan Cayetano Gómez de Portugal, obispo de Michoacán quien anteriormente había renunciado a su cargo de ministro de Justicia en 1834, y su cabildo señalaron su preocupación por una supuesta perdida de poder de la Iglesia, que se vinculó a la privación de sus bienes. Por eso, declaró:&lt;br /&gt;«Si solo se tratara de algun punto de pormenor, de alguna dificultad secundaria, ó de la simple falta de proteccion de las leyes á la Iglesia, hubiera seguido observando la conducta que hasta aquí, de resignarme con lo presente y lamentar en silencio la llegada de un tiempo en que el principio religioso había dejado de influir en la marcha de la política, en el establecimiento, ejecucion y aplicacion de las leyes».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cambio de actitud del Estado con respecto a su tendencia proteccionista en la época colonial, fue un llamado de atención del peligro de convertir a la religión católica en un mero instrumento estatal, cuando se constituía en una herramienta de cohesión y continuidad social, ayudando al Estado el transferir la lealtad del pueblo a la república. Así, el obispo de Michoacán señaló:&lt;br /&gt;«Para decretar la ocupacion de los bienes de la Iglesia, era preciso declararlos nacionales, y para declararlos nacionales, torcer la política y abjurar la religion. […] No hai duda, Sr. Exmo., es necesario abjurar la religion, ó considerarla cuando menos como un mueble de acomodamiento arbitrario en el edificio de la sociedad, para dictar semejantes medidas; porque estando los bienes de la Iglesia consagradas á Dios, declararlos nacionales, ó decir que no tienen dueño, es tener á Dios como una quimera».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un lado, el obispo de Michoacán denunció el ataque a la Iglesia, y por otro lado, se situó en el régimen republicano indicando que su voz representó la de un sacerdote y la de un ciudadano. Afirmó que:&lt;br /&gt;«Lejos de obrar por un principio anti-social, que no se me atribuiría son grande injusticia, yo seré el primero que manifieste el profundo respeto que me inspiran las autoridades de la nacion, á quienes debo, como todo ciudadano, una grande obediencia en todo aquello que versa en el órden civil y gira dentro de la órbitra de sus propias atribuciones».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ende, se recurrió al rol de los patricios fundadores de la independencia y es que según un prestigioso jurista conservador, quien fue diputado y senador por México y Puebla, llamó la atención del éxito de la independencia porque se garantizó la defensa de la iglesia católica. Lo que se expresó en las siguientes palabras:&lt;br /&gt;«Y ¿podrá esto establecerse en una sociedad cristiana é ilustrada, y que hizo su independencia proclamando ante el cielo garantir la religion, y constituyendo á ésta por primera de las garantías, ó mejor dicho de los objetos garantidos? ¿Serán éstas las leyes que la protejan? ¿Hay alguno que sobrelleve el que se ataque, v. gr., su honor con tal que se haga indirectamente?».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El obispo de Guadalajara utilizó en su defensa de la Iglesia a algunos símbolos republicanos. Señaló:&lt;br /&gt;«¡Ah! Celebramos con entusiasmo los acontecimientos memorables de la patria…¿y no celebrarémos, los de nuestra santa religion? … recordamos con placer los dias en que se proclamó nuestra libertad…¿y no recordarémos aquellos en que se despedazaron las ominosas cadenas de nuestra servidumbre con el demonio, y en que se declaró la libertad de los hijos de Dios?...hacemos memoria de los héroes de la república…¿y olvidarémos aquellos que la Iglesia venera, y cuyos hechos son más ilustres, más gloriosos? ¡Fieles! La iglesia nos manda la santificación de sus fiestas, y nosotros debemos obedecerla con la docilidad propia de hijos para con una madre que se interesa tanto por nuestro bien, y con las mas vivas ansias suspira por nuestra felicidad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, se criticó a los resultados obtenidos por los gobiernos humanos. El obispo de Michoacán mencionó cuatro factores que promovían el desorden: la difusión de los discursos liberales en los sectores populares, la construcción de la sociedad desde los movimientos sociales y la “razón”, la creación de un orden desde una lógica de los intereses, y el mantenimiento del orden social amparado en la fuerza militar. Según su perspectiva, lo que se logró fue un mundo gobernado por el caos. Esto sucedía porque se olvida de Dios, quien es el único ser que puede garantizar un orden. Es mas, la persistencia del caos empeoraría «miéntras los filósofos y los políticos le tengan declarada la guerra al cielo».&lt;br /&gt;Se reconoció que el conflicto con la Iglesia provenía de dos ideologías: la reforma y el socialismo. Ambos eran: «dos monumentos colosales que el orgullo del espíritu humano ha erigido en sus aberraciones sobre las dos extremidades de tres siglos, como un punto de partida y un término necesario: los errores tienen su lógica y las turbulencias una filiacion reconocida».&lt;br /&gt;Sin embargo, esta situación podía cambiarse, según Munguía, porque la política y la Iglesia no necesariamente estaban separadas, e incluso se remarcó que:&lt;br /&gt;«El catolicismo creó, pues, una condicion esencialísima de conservacion para la sociedad moderna. Esta, por la lei de su naturaleza progresiva y perfectamente desarrollada, es política, y no puede ser otra cosa, así como la religion es católica, y no puede ser otra cosa: lo político y lo católico son dos ideas paralelas, y que han de marchar siempre paralelas, quiérase o no: porque el movimiento de las ideas, y la fuerza espansiva de las cosas son independientes de la voluntad humana. […] La Iglesia no es de este mundo, pero está en este mundo: la sociedad civil no es del cielo, pero va para el cielo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez surgió la idea de la nación católica. Era necesario fortalecer la idea de que la Iglesia y su clero eran actores principales en la política mexicana, debiendo tener voz y voto en las instituciones representativas del Estado, lo que también se explica por el requerimiento de conocer las políticas contrarias a los intereses de la Iglesia.&lt;br /&gt;En el mismo sentido que el autor anterior, el jurista Rodríguez de San Miguel criticó un proyecto de constitución en 1842 expresando algunas ideas sobre la relación entre Estado e Iglesia. Mencionó: «Es pues necesario que ni en lo público ni en lo privado se permita obrar contra ella [religión del estado] y su sagrado objeto, mirándose como unos mismos los intereses de la religion y los del estado».&lt;br /&gt;El obispo de Puebla reconoció que las políticas en contra de la iglesia católica se dieron anteriormente, sin embargo, justificaron su silencio porque no querían que sus voces no fueran interpretadas como respuestas a un “sórdido interés”. Esta idea también fue mencionada por el obispo de Guadalajara en el mismo año. Algunos prelados se lamentaron al «ver el estremo á que han llegado las pasiones, y los vicios que degradan tanto y envilecen al hombre, no menos que los vientos y tempestades de un mundo corrompido, enemigo implacable de Jesucristo y de su doctrina». Para profundizar la reflexión de este ambiente adverso, el obispo de Guadalajara llegó a aconsejar:&lt;br /&gt;«Consúltese cada uno á si mismo, pregunte á su corazon, y en él verá escrita la ley promulgada por el Señor entre los truenos y relámpagos del Sinai. No sucede así con los preceptos de la Iglesia, en éstos tiempos principalmente, en que hay tantos apóstoles del error y de la impiedad, en que hay tantos enemigos de la Esposa del Cordero, y en que se ataca con tanto descaro al Sumo Pontífice, á los santos Concilios, y á todas las determinaciones eclesiásticas, corrompiendo á los ignorantes, y separándolos de la obediencia que deben á la Santa Iglesia y á sus leyes. No os dejéis, pues, engañar hijos queridos, oid las palabras de vuestro Obispo, escuchad y sed dóciles á la voz de vuestro legítimo Pastor, de quien no podeis ya decir que ha callado; y recibid toda la ternura de nuestro afecto con nuestra pastoral bendicion».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta este punto parecería que el antagonismo en la dinámica Estado e Iglesia era grande, empero esto fue relativo. Muchas veces, los eclesiásticos tomaron puestos estatales y colaboraron con los gobiernos vigentes. Este fue el caso de Andrés López de Nava, quien fue ministro de Justicia por recomendación de Vicente Gómez Farias, en 1847. Esta conducta no fue extraña en el clero, pues de manera individual o colectiva se acercaban a los grupos políticos para concertar acuerdos o negociaciones, u ocupar un determinado cargo de funcionario.&lt;br /&gt;En el cumplimiento de su cargo, el clérigo escribió una respuesta al obispo de Puebla, Francisco Pablo Vázquez, por sus ataques a las medidas del gobierno contra los bienes eclesiásticos. Ante esta actitud, el obispo de Guadalajara, Diego de Aranda salió a defender a su colega. Es decir, en esta coyuntura surgieron a flote algunos conflictos internos dentro de la jerarquía eclesiástica. Lo interesante fue que, tiempo después, el ministro renunció a su cartera porque sentía que estaba traicionando a la Iglesia, y publicó una disculpa pública por sus errores.&lt;br /&gt;En el texto del obispo de Guadalajara, se subrayó que el ministro era sacerdote e ingresó a la cartera prometiendo que suavizaría las políticas contrarias al clero, no obstante, ocurrió todo lo opuesto. Satirizó esta “ayuda” con las siguientes palabras: «No puede negarse al señor ministro el claro derecho á un privilegio esclusivo por ese nuevo y desconocido modo de dulcificar los lances, añadiendo afliccion al afligido, y abatiendo á sus pastores al tiempo que miran herido con el escándalo el rebaño. Si así lo hace el señor ministro cuando se propone dulcificar, ¿qué será cuando no tenga tal empeño?». Además, por no contrariar al gobierno por los préstamos forzosos, el obispo llamó al ministro “liberal”.&lt;br /&gt;Asimismo, subrayó que ni siquiera se respetaba la Constitución de 1824, que estableció a la religión católica como la oficial y única. El hecho de no obedecerla significaba un crimen contra la voluntad nacional. Incriminó al ministro por apoyar la posición del gobernador de Puebla, Domingo Ibarra, quien acusó al obispo de Puebla de incitador de alzamientos. Para Aranda, la conducta popular se explicaba porque «La indignación de los poblanos y de la nacion entera, nace de que con la ley de destruccion de bienes eclesiásticos se han atacado las conciencias, se han ofendido los sentimientos religiosos, se ha lastimado á los mexicanos en lo mas vivo de su corazon, se les ha herido en la niña de sus ojos». Estas causas, también, influyeron en los movimientos en Querétaro, México y Maravatio.&lt;br /&gt;Finalmente, le recomendó «Vuelva el Sr. López sobre sus pasos, ya que ha tenido la desgracia de darse á conocer por sus errores. Su corazon no había sido corrompido, ni en esta materia habia tomado el camino de la perdicion. Estremézcase este sacerdote al verse único contra todas las iglesias en esta obra de impiedad y destruccion».&lt;br /&gt;En el segundo texto, la autoculpa del ex ministro se inició expresando:&lt;br /&gt;«Obligado como mejicano, como católico, como sacerdote y como cura párroco beneficiado á dar una pública satisfaccion á la Iglesia toda y á los Venerables Prelados que ha puesto el Espíritu Santo para regirla y gobernarla, procuraré hacerlo con la franqueza que me caracteriza y con la simplicidad que debo, para calmar de este modo todo remordimiento y turbacion de mi conciencia, no menos que para escarmiento de cualquiera de mis hermanos que se sienta, ó se haya sentido tocado de alguna prevencion miserable, siniestra é imperfecta, ajena ciertamente de la verdadera humildad y caridad de que debe estar siempre revestido el sacerdote, y aun todo cristiano que quiera merecer este nombre».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego realizó un breve recuento de su vida política hasta su desempeño en la cartera de justicia. En esta breve descripción destacó que fue diputado de Jalisco y que en su permanencia en México fue ambicionando arribar a cargos mayores, y se lamentó por eso. Así, un día Gómez Farias lo llamó al Palacio y le pidió encarecidamente que se desempeñara en el ministerio de Justicia. Confesó que los textos que presentaba al gobierno, no eran aceptados debiendo radicalizar ciertos aspectos.&lt;br /&gt;Una de sus tareas como ministro fue contestar a los obispos de Michoacán y Puebla por su oposición a los préstamos forzosos. Ejecutó estas respuestas sobre la base de su experiencia como colegial en replicas literarias. «Así es que, de todo cuanto vertí en mis escritos, nada sentí, nada creí. Todo fue presuncion externa, vanidad escolástica, ni mas ni menos como he dicho que cuando uno arguye en la baranda contra una conclusion».&lt;br /&gt;La influencia de su familia, y por tanto, de su localidad, en la decisión de su dimisión se expresó de la siguiente forma:&lt;br /&gt;«Desde mis tiernos años aprendí que la Iglesia disfruta en fuerza de su soberanía una autoridad espiritual tan esclusivamente propia, que todos los soberanos juntos son incapaces de variar aun en lo mas pequeño sus superiores determinaciones. […] Desde mis tiernos años aprendí que la Iglesia quedaría encomendada á la caridad, y que en consecuencia esta la provería en abundancia y sufragaría á la magnificencia de su culto y á la manutención de sus ministros. […] Desde mis tiernos años aprendí que las dos potestades, eclesiástica y civil tienen como el océano puestos por Dios sus señalados límites, los que no podrán traspasarse aunque lo intenten; y que caminando ambas como sobre las dos líneas paralelas no se podrán tocar jamás para mezclarse una en las atribuciones de la otra: y solo sí para prestarse mutuamente sus auxilios».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. DESARROLLO DE LA SECULARIZACIÓN &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las ideas liberales implicaron poner como principal referencia de las prácticas humanas al contexto y reglas del mundo social, lo cotidiano. Este significado dejaría atrás las explicaciones extraterrenales, tratando de secularizar los actos cotidianos de hombres y mujeres. En este sentido, el obispo de Michoacán en un sermón que agradecía el retorno del pontífice Pio IX ― después de su huida de territorios pontificios por el acontecimiento de las revoluciones de 1848 ― mencionó que el filosofo humano formaba parte de una cadena del espíritu humano. Tal afirmación tuvo el fin de destacar que la religión consistía en la:&lt;br /&gt;«[…] expresion soberana del pensamiento de Dios, engólfase sin cesar en lo infinito, desdeña lo que no es inmenso, esquiva lo que declina un tanto de los términos de la perfeccion, y nunca se muestra mas elevada, que cuando abraza con una sola de sus expresiones inspiradas, las generaciones, los acontecimientos y las ideas que han venido pasando por el inmenso curso de los siglos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo contrario, según Balmes, era un «individualismo brutal, este feroz sentimiento de independencia, que no podía conciliarse con el bienestar del individuo, ni con su verdadera dignidad; que entrañando un principio de guerra eterna, y de vida errante, debía acarrear necesariamente la degradación del hombre y la completa disolución de la sociedad». De igual forma, rescató que los bienes eclesiásticos contribuyeron a disminuir la parte nociva de la desigualdad de clases, ayudando a los sectores populares para establecer no una igualdad completa, que sería absurda, sino un “saludable equilibrio”. Se requería de un orden social jerárquico, lo que fue una de las ideas también de los liberales de la época, pues:&lt;br /&gt;«Las desigualdades sociales son de necesidad absoluta, como á fundadas en la misma naturaleza del hombre y de la sociedad, y son ademas un beneficio, porque sirven de poderoso resorte en la maquina de gobierno. Bajo uno ú otro nombre, con esta ó aquella forma, con mas o menos disfraz, las ha habido siempre, y siempre las habrá».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rechazo a la usura en los discursos eclesiásticos aun se mantuvo en sus discursos. Según el obispo de Guadalajara, quien fue vicepresidente de la Cámara de Diputados y un activo integrante de un diario católico, «es necesario manifestar los solidisimos fundamentos que tienen los teologos católicos para asegurar que la usura es un crimen detestable: que decir lo contrario es un error heretical». El lucro era contrario al derecho natural porque se oponía a la justicia y la igualdad, pues vendía dos veces una misma cosa. Todavía no se asimilaba en algunos eclesiásticos, el nuevo poder del lucro en la modernización de la sociedad mexicana.&lt;br /&gt;Balmes tampoco criticó la existencia de la ciencia y las disciplinas de conocimientos por sí mismas, que fueron elementos importantes de la modernidad y la secularización, mas bien señaló su peligro como instrumento de poder usado para dañar a la Iglesia:&lt;br /&gt;«Terrible es el error cuando usurpa el nombre de la ciencia, terrible es el error que no estribando siquiera en equivocadas convicciones, no tiene aquella entereza de expresion que acompaña á la buena fe; terribles son los conocimientos cientificos, cuando apartados de su objeto legitimo, corrompidos, mutilados, desfigurados, se los emplea dolorosamente como arma de partido; terrible es el poder público que estando al frente de una gran sociedad, se vale de la fuerza inmensa que tiene á la mano, para oprimir, para vejar y despojar; terrible es la injusticia cuando llega á tener como instrumento las leyes».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El uso de la ley como mecanismo de presión por parte de Estado para fundamentar su poder sobre la Iglesia, también, fue destacado por el obispo de Michoacán, quien criticó a los liberales en términos de cristianos que no cumplían con su deber:&lt;br /&gt;«No concederé jamás á los que tal han pensado y tal han hecho, el triunfo de creer, que han podido dictar esta lei, y estar firmes al mismo tiempo en sus principios religiosos. […] Hombres tan poco entendidos, incapaces de juntar dos relaciones en una ciencia tan vasta y tan ramificada, crean que una lei, como la presente, nada tiene que ver con la constitución de la Iglesia y con sus elementos dogmáticos; que se pueden saquear todos sus bienes y conservar la conducta de cristianos: que la oposicion de los Obispos es una rebelion pública, y la perturbacion de las conciencias, miserables ilusiones de la piedad: pero tales hombres podrán aspirar al crédito de políticos, se harán admirar por su astucia y aun por su ingenio: mas tales hombres, cristianos por bautismo, son en la realidad incrédulos e impíos por su conducta y por sus máximas».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, los defensores de las prerrogativas de la Iglesia destacaron el rol de la nación mexicana como pueblo elegido. Así, se insistió en la imagen de:&lt;br /&gt;«Un pueblo favorecido por la luz del Evangelio, ¿no es un pueblo escogido y privilegiado que á proporcion del inestimable favor que se le dispensa, son mas estrechas sus obligaciones de buena correspondencia, en el esmero por su religion, en el celo por la conservacion de su pureza y en sus respetos en lo esterno público y en lo esterno privado, ya que está fuera de los resortes humanos el procurarle y conseguirle los respetos internos?».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se indicó anteriormente, los defensores católicos utilizaron argumentos y nociones del republicanismo para argumentar sus posiciones. Por ejemplo, el obispo de Guadalajara defendió el criterio de Ilustración del pueblo antes que el de los liberales. Aclamó al respecto: «La Ilustracion del pueblo le hace no alucinarse con las ideas de depravados liberales: ese pueblo sabe discernir y examinar qué clase de hombres son los que quieren poner las manos en las manos muertas, y qué clase de hombres se oponen á esta maldad». Entonces, el discurso de estos folletos se actualizó con la ideología republicana, pero, igualmente recurrió a los fundamentos tradicionales del derecho canónico, las sagradas escrituras y los textos de los padres de la Iglesia.&lt;br /&gt;Una herramienta de la propagación de las ideas liberales en la sociedad mexicana fue la prensa. Esto fue percibido por los defensores de la iglesia católica, quienes estuvieron atentos a la planificación, formulación y aplicación de las leyes y políticas relacionadas con la libertad de prensa. En este sentido, Juan Nepomuceno Rodríguez de San Miguel, vociferó en un discurso en 1842 en el Congreso su oposición al proyecto de constitución que se estaba elaborando en este tiempo. Subrayó el titulo 3º artículo 13 del proyecto, que indicaba que «“todos tienen derecho para publicar sus opiniones, imprimirlas y circularlas de la manera que mejor les convenga”. La consignacion de semejante libertad mas bien parece garantir la anarquía y las perpetuas inquietudes, que el buen órden y la tranquilidad».&lt;br /&gt;Para defender su idea, el jurista afirmó que la intención de esta ley era conceder el derecho de la libertad de pensar, empero, la formulación de este artículo va más allá y dotaba el derecho de actuar. Por eso, recomienda que la expresión libre de las ideas se realice en lo confidencial y lo doméstico, mas no en lo público, mientras, este derecho permitía una libertad absoluta, plena y sin modificación. Lo que más le preocupó era que esta libertad posibilitara abiertamente el ataque de la prensa al dogma religioso o la moral pública como se estaba realizando. Como en el proyecto se indicó la prohibición de un ataque directo, el autor realza que dejaba la posibilidad de un ataque indirecto. En el autor el dogma significaba un equivalente de moral pública, era el sistema ético que conocía y que ponía orden en la configuración social mexicana.&lt;br /&gt;Otro asunto que el jurista cuestionó en el proyecto fue el tema de la libertad de cultos. Rodríguez de San Miguel indicó que en el artículo 31 se establecía que la religión católica era el culto que la nación practica, y además, se prohibió que se ejercite otro culto de manera pública. Consideró que la forma en que se redactó el artículo promovía una próxima aceptación de la libertad de culto o la tolerancia religiosa. Es mas, el autor presionó y señaló, también, que la declaración de la religión católica debería ubicarse inmediatamente después del título 1º, es decir, después de la manifestación de que México es una nación independiente y libre, y así debería «hablarse de su ser religioso, gloriándose, tanto de su independencia sobre la tierra, como de su dependencia del que está sobre los cielos». Llamó a los oyentes de su discurso a reflexionar, expresando las siguientes palabras:&lt;br /&gt;«Siendo, como es hoy, tranquilo el ejercicio esclusivo de la religion cristiana en nuestra república, ¿qué razones podrían alucinarnos para que se dé ocasion á que dentro de breve se avance á cometer un tan voluntario crimen contra el cielo? Lo es sin duda, supuesta la divina revelacion, no escluir todo culto que no sea conforme á ella, é introducir la indiferencia religiosa».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuó deliberando en su discurso sobre la libertad de cultos al manifestar que no puede darse un tipo de “caridad” por parte del Estado por medio de la tolerancia religiosa, y dejándose libertad de expresar diversos cultos. Manifestó que la religión católica poseía en su propia naturaleza inherente el elemento de la intolerancia religiosa, puesto que la “verdad” es solo una y universal. Percibió a los demás cultos como religiones populares que eran falsas. Ante todas estas consideraciones, Rodríguez confiaba en que el proyecto podría aprobarse sin ningún problema después que se realizaran los cambios anotados en su discurso. Incluso creía que en unos tres o cuatro días se podría hacer las respectivas modificaciones, y no responsabilizaba a la comisión por los grandes errores existentes en el proyecto porque lo han tenido que presentar en un corto tiempo. Modos de negociación de la política mexicana.&lt;br /&gt;Por otra parte, se identificó la secularización de la sociedad en términos de la disminución de cantidad de personajes eclesiásticos. Así el obispo de Puebla comentó:&lt;br /&gt;«Es verdad que ahora no todas las familias acomodadas cuentan con un eclesiástico como en los felices dias del repetido cardenal, ni son tantos los que se dedican al servicio de la Iglesia, gracias al filosofismo y á la impiedad, que han declarado la mas dura guerra á la Religion y sus ministros. […] ¿Y qué ha resultado? Un clero tan escaso […]; un clero tan pobre […]; unos obispos que con la mayor economía á duras penas pueden subsistir y hacer los gastos de visita […]; un culto exterior tan mezquino».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, se enfrentó las críticas relacionadas a la organización de la jerarquía eclesiástica. Una de las instituciones menos apreciadas fueron los cabildos eclesiásticos, cuyos integrantes cumplían con el asesoramiento al obispo de turno en la administración de la diócesis respectiva, y colaboraban con el prelado en algunas de sus tareas. Se defendió al cabildo señalando que:&lt;br /&gt;«Los Cabildos son objeto de aversion para muchos, que califican de hombres inutiles y ociosos á los individuos que los componen, habiendo pasado en proverbio, entre la gente mas vulgar, llamar canónigo al perezoso, que no busca mas que su comodidad. Este sarcasmo pasa, como muchos que se oyen, porque se dice sin exámen ni conocimiento de causa. […] Lo cierto es que los cabildos son una institucion venerable, porque establecida por la Iglesia; por su objeto, que es substituir á los presbíteros en formar el consejo ó senado del Obispo: por su antigüedad, porque los miembros que la componen, segun la disciplina actual, obtienen en el órden gerárquico un puesto que sigue inmediatamente á la dignidad episcopal: porque organizada conforme á las intenciones de la Iglesia, es decir, dotados competente y decorosamente; honrados y protegidos sus individuos, dan honor al clero, y sirven de estimulo en la carrera laboriosa de las letras, y en la espinosa del servicio de las parroquias en climas insalubres, plagados de insectos, y privados de toda sociedad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. LOS BIENES ECLESIÁSTICOS &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La folletería como herramienta de difusión y legitimación de ideas en México, también imprimió textos centrados en la defensa de los bienes eclesiásticos frente a las políticas que trataban de enajenarlos. El filosofo español Jaime Balmes, afirmó que los ministros de la Iglesia poseían el derecho de exigir a la sociedad su “decente” sustento, lo que se fundamentaba en la razón, la Escritura Sagrada y las leyes canónicas y civiles. De caso contrario, se convertiría en un hecho “monstruoso” o una “proscripción”. Usó recursos argumentativos de tipo económico. Señaló que:&lt;br /&gt;«En el momento en que la propiedad deje de ser inviolable, la sociedad se disuelve, porque entonces es ella un absurdo: y si en algunos países subsiste, á pesar de no hallarse la propiedad asegurada cual debiera, es porque en tales casos el buen sentido de los hombres, y el instinto de conservacion social suplen en cuanto cabe, el vacío de las instituciones, y de las leyes. […] Con la venta de los bienes del Clero, habrá circulacion, es verdad: pero violenta, y por tanto poco duradera, encerrada en los limites de las bolsas y bancos; circulacion que acumulará inmensas riquezas en manos de unos pocos capitalistas, y que no llevará ni un átomo de provechoso jugo á la agricultura á la industria, y al verdadero comercio».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudó del positivismo de la economía política. Destacó que la ciencia poseía principios que eran pasados de maestros a discípulos, los cuales no fueron infalibles. El derecho moderno sobre la propiedad se diferenció de la medieval porque buscó la simplicidad, librándola del dominio de la heterogeneidad y lo fenoménico, y mas bien, trató de centrarlo en el sujeto, en su interior, en una relación pura entre “libertad” y “propiedad”. Esto era contrario, al pensamiento de los defensores de los bienes eclesiásticos.&lt;br /&gt;En 1847, en el contexto de la invasión estadounidense a México, el gobierno requirió de dinero para financiar la resistencia. En este sentido, se identificó en los bienes eclesiásticos una fuente de ingresos. De ahí que, se establecieran leyes que desamortizaran algunos de estos bienes, o que se insistiera en préstamos forzosos. Las respuestas no se hicieron esperar.&lt;br /&gt;El obispo de Michoacán, Juan Cayetano Gómez Portugal, y su cabildo eclesiástico protestaron por estas medidas. En el inicio de su escrito, el prelado señaló que recibió del ministerio de Hacienda un ejemplar del decreto del 11 de enero de 1847 que disponía la ocupación de bienes eclesiásticos. Destacó que se opuso al decreto desde su debate en el Congreso, pues era contrario a los derechos de la Iglesia y no observaba la constitución. Este último punto se sustenta en que la Constitución de 1824 establecía a México como un pueblo católico.&lt;br /&gt;El prelado de Michoacán mencionó que: «se ha decretado el mas completo y universal despojo de las mas sagrada de todas las propiedades, del mas benéfico de todos los tesoros, de los bienes que sirven inmediatamente al culto de la Divinidad». Enfatizó en su preocupación por el despojo de las rentas eclesiásticas y apeló a argumentos de tipo católico usando el recurso de la culpa:&lt;br /&gt;«[…] no hubiera creido que la política progresiva llevaria sus miras sobre el tesoro eclesiástico hasta ponerlo en total ruina y acabar con todos los recursos. Semejante medida no podia ciertamente ponerse en práctica, sino por hombres que redujesen á cero los derechos de la Iglesia y relegasen al pais de las quimeras la autoridad, el poder y la soberanía de aquel que trajo la paz á la tierra, imponiendo deberes á los gobiernos y dando verdaderas garantías á la sociedad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente, insistió en que los motivos de sus respuestas no se fundamentaban en el interés por preservar sus bienes en términos de lucro. Esta negación fue precisa para el obispo porque se constituía en los argumentos de los autores liberales, lo que calificó como “calumnia impía y grosera” siendo parte de «la prostitucion de nuestros días». Así, concluyó que:&lt;br /&gt;«La lei pues, es anti-económica, si se ha de sostener en todas sus partes, ó es bárbara y atroz, si se han de sacar á toda costa los recursos que se pretenden.&lt;br /&gt;Tambien la hemos llamado inmoral, porque autoriza los manejos indignos de tantos hombres que especulan sin pararse en los medios, y que todo lo proponen á su interes individual».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un argumento distinto al anterior fue expuesto por Balmes, quien indicó:&lt;br /&gt;«El Estado no dice al Clero “eso no es tuyo, sino que es mío, y por eso me lo tomo”, sino, que lo que le dice es, “yo necesito tus bienes, y por eso me apodero de ellos; tú lo que puedes exigirme es que te indemnize; pues bien, yo lo haré, yo tomo á mi cargo tu decente subsistencia, y el cubrir los gastos de culto; con esto, atiendo yo á mis necesidades, y no cometo ninguna injusticia”».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, este argumento implicó que el Estado comparaba al clero con un tipo de empleados públicos, y no consideraba la particular de sus funciones, que necesitaba de su sustento para cumplir con los designios de sus actividades. No hacerlo significaba su degradación. El autor comentó que, aunque se tuvieran los ingresos de los diezmos y otros ingresos, la Iglesia poseía un mediano sustento para los sacerdotes y el mantenimiento del culto. Los más afectados eran el bajo clero.&lt;br /&gt;Los folletos analizados intentaron convencer de que la Iglesia como institución soberana conservaba el derecho y dominio de sus bienes, a pesar que el Estado los enajenara, en este caso a la fuerza. Según, el gobierno eclesiástico de Michoacán, los bienes eclesiásticos «se consagran mediata ó inmediatamente al servicio del culto, salen del dominio humano, entran en la categoria de las cosas que se llaman de derecho divino, quedan por su propia naturaleza escluidas de la jurisdiccion civil, y no pueden en consecuencia ser el objeto de leyes coersitivas del Gobierno temporal».&lt;br /&gt;Uno de los puntos de la aplicación del proceso de desamortización en el territorio mexicano fueron los diezmos. El obispo de Puebla indicó en una carta pastoral que los políticos contrarios a la Iglesia señalaban a las “gentes sencillas y falta de instrucción”, que el pago de los diezmos era un asunto temporal y que no pertenecía a la institución eclesiástica, quien solo podía regular normas que se asociaran al interior y espiritualidad de las personas. Sin embargo, esto no era cierto porque el pago de diezmo involucraba el reconocimiento de Dios como creador de las cosas, y suministraba ingresos para el mantenimiento de su culto público, en primera instancia, y luego privado e interno. Incluso le parecía escandaloso que existieran personas que afirmaran que el pago del diezmo era negativo para la agricultura. «Injusto un precepto que impuso el mismo Dios á los israelitas! ¡Injusta una ley que ha dictado la Iglesia imitando la conducta del Supremo Legislador! ¡Ah!».&lt;br /&gt;El prelado cuestionó diversos puntos de los argumentos liberales frente a los diezmos. Uno de ellos señalaba que los diezmos fueron limosnas u oblaciones voluntarias a favor de la Iglesia, la cual establecía los montos de forma arbitraria. Según su posición, esta idea fue causada por una gran ignorancia o una refinada malicia de los enemigos de la religión. Otra afirmación liberal que se oponía al pago de los diezmos resaltaba que éstos no fueron percibidos por los curas, sino distribuidos por la jerarquía eclesiástica porque era un derecho institucional. El hecho de que los diezmos no fueran consumidos en los espacios en que se producían sino en las capitales en que residían los prelados y el cabildo eclesiástico, no justificaba la negación del pago del diezmo.&lt;br /&gt;Ante su conocimiento de la existencia de un proyecto que pretendía crear una caja común fundamentada en los diezmos para evitar la desigual dotación de los párrocos, advirtió la infactibilidad de la propuesta. Surgirían grandes inconvenientes como la larga distancia de la recolección de los diezmos, que incentivaría la disminución de los haberes parroquiales porque se tendría que pagar a recolectores. Además, si se descontaba la cuarta episcopal y la establecida para la fabrica y el hospital quedaría muy poco, y dejaría con escasos recursos a los obispos, cabildos y curas. En el mismo año, el obispo de Guadalajara indicó que: «Es verdad que por la ley civil ha cesado la obligacion de pagar el diezmo; pero esa determinacion, no quita la obligacion que nos impone la Iglesia, la cual es tan santa y respetable». El juego de la negociación entraría nuevamente en práctica.&lt;br /&gt;Entre las razones que usan los eclesiásticos y los laicos católicos para oponerse a la ejecución del proceso de desamortización estuvo el énfasis en la escasez del número de canónigos y prebendados por la carencia de rentas, perjudicando a la institución eclesiástica, pues afectaba a la dignidad y decoro de los oficios divinos, y dañaba el ingreso de sujetos instruidos y virtuosos que podían llegar a “la silla de honor y descanso”. También, se manifiestó que las escuelas y seminarios eclesiásticos ― que se constituyeron en los principales centros educativos ― habían sido financiados por la Iglesia y no por el Estado. Estos centros habían detentado a «los padres de la civilizacion y de la cultura mejicana». Esto fue cierto en la época porque los autores se habían instruido en los seminarios, que eran parte de los principales centros de enseñanza de elite.&lt;br /&gt;Asimismo, la disminución de las rentas eclesiásticas imposibilitaba o disminuía la asistencia eclesiástica a los necesitados, quienes poseían la capacidad de convertirse en elementos sociales peligrosos (vagos, ladrones y asesinos) por no recibir una educación cristiana. Y es que esta educación, igualmente, enseñaba a los integrantes de la sociedad mexicana a ser caritativos para que los pobres no se murieran de hambre como en otros países. Es decir, las políticas que atacaban estas rentas promovían un daño al bienestar colectivo. Entre los sujetos que se identifican como los directos perjudicados figuraban los:&lt;br /&gt;«miserables que diariamente ocurren á las puertas de nuestro palacio, manifestando, la viuda su desamparo y el de su numerosa familia; la casada, el abandono en que la tiene a ella y a sus hijos el marido vicioso; la doncella, su orfandad y miseria, y el riesgo que por ella se halla, expuesta a ser victima de un lascivo perseguidor; el ciego y el estropeado, el que no puede con el trabajo de sus manos procurarse el alimento, y finalmente el desvalido que carecen de todo recurso».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A este tenor, se destacó la confianza e interés del pueblo por las rentas eclesiásticas porque les favorecían. El obispo de Guadalajara señaló:&lt;br /&gt;«Los pueblos fanáticos conocen que esos bienes eclesiásticos son su consuelo, el auxilio del labrador, el capital del artesano, el fomento del hombre laborioso, el socorro de la viuda, del huérfano, del enfermo, &amp;amp;c., y saben por su propia experiencia que el codicioso ó malvado que los compre, no acostumbra prestar, está muy distante de socorrer, y es avaro hasta con su misma familia. Finalmente, ese pueblo percibe claramente que al darse el golpe á los treinta millones que se despilfarrarán para sacar los quince, no se trata de recibir auxilios para la guerra, sino de desahogar la impiedad y el furor contra las instituciones religiosas, y aniquilar completamente á la Iglesia mexicana».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, se resaltó el vínculo tradicional y fuerte que unía al pueblo y a la Iglesia, a un nivel que el Estado aun no podía llegar por su falta de infraestructura organizativa y material. También, se defendía la conservación de las rentas eclesiásticas en el marco del catolicismo, al acentuarse que el pueblo cristiano debía demostrar una mayor perfección que el pueblo judío. De igual manera, estas contribuciones simbolizaban el seguimiento a las prácticas de los primeros cristianos, quienes «la[s] cumplian espontaneamente, despojandose de su hacienda para ponerla á los pies de los Apostoles». En este sentido, no se puede cuestionar la autoridad de los obispos que procede del fundador de la iglesia católica, ostentando la potestad de los bienes eclesiásticos.&lt;br /&gt;Se reconoció que el clero asumió una actitud patriótica frente a la invasión estadounidense, pero todo tenía un límite:&lt;br /&gt;«Nuestro clero ha hecho cuanto le era licito y cuanto podía convenir á un patriotismo desente. Todos los prelados, todas las iglesias han contribuido con enormes sumas para los gastos de la guerra, aun en el tiempo mismo en que del erario se hacia un continuo monte parnaso, y á la par que se lamentaban sus necesidades, se despilfarraban sus rentas. Ultimamente estrechándose las angustias de la guerra, esforzó sus auxilios y agotó sus arcas, y estaba enmedio de aflicciones cumpliendo con sus compromisos, cuando se decreta su ruina y si exterminio».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las leyes antiguas y eclesiásticas orientadas por Dios fundamentaban la necesidad de obtener ingresos económicos por parte de la iglesia católica, las cuales debían ser acatadas «sin hacer caso de las perversas doctrinas de los novadores y de los impíos que han querido siempre destruir el culto, y enriquecerse con los despojos del Santuario». Igualmente, el incumplimiento de las obligaciones de los fieles, que incluye el pago de diversas obligaciones, fue relacionada con la ejecución del pecado mortal, e incluso se resaltó que ningún sacerdote estaba obligado a confesar a un fiel sino contribuía con estos pagos. Elementos coercitivos que debieron afectar a determinados sectores de los fieles.&lt;br /&gt;Había que resguardar a la nación católica. Se destacó que las políticas enajenadoras se oponían a las leyes divinas y eclesiásticas, y ubicaba al clero y a los fieles en la disyuntiva de «faltar á Dios, ó rehusarse á obsequiar la disposicion del Gobierno». Así, el obispo de Michoacán en 1847 no dudó que:&lt;br /&gt;«La religión, Sr. Exmo. es un interes universal para todos los ciudadanos, y no habrá un mejicano sensato que no la coloque en la primera gerarquia, cuando se trata de aquellos objetos capitales que no pueden faltar en la carta constitutiva sin romper todos los vínculos sociales, y que no pueden atacarse en las leyes secundarias, sin romper la carta constitutiva y hacer pedazos los títulos que dan el ser y justifican la accion de los poderes públicos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, se enfatizó que Dios gobernaba el mundo, sus acontecimientos:&lt;br /&gt;«Amados hijos, nuestros, no llegue nuestra temeridad y osadia a negar á Dios su justicia é infinita bondad, ni á la Iglesia la prerrogativa de tierra madre que se desvive por la felicidad espiritual y temporal de sus hijos los cristianos. […] Dios es el dueño de la tierra: que hace caer la lluvia en donde es su voluntad: que suspende el granizo como quiere, pues dirige los vientos: que arregla las estaciones, y todos los elementos están á su disposición. Si estos son contrarios á las mieses, ¿de qué sirven la labrador su inteligencia, su industria y sus afanes? […] No es el pago del diezmo el que arruina á los labradores, sino el no hacerlo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente, el uso de los recursos en torno a los temores colectivos estuvo presente en los discursos de los defensores de la Iglesia. De la misma forma, el obispo de Guadalajara pronunció: «¿cuándo Dios os lo ha dado todo, le negaréis una parte? ¿negaréis este corto sacrificio que os ecsije vuestro deber y vuestra conciencia? Nadie se ha arruinado por pagar el Diezmo, y muchos han sufrido grandes pérdidas por no haberlo pagado: la bendicion de Dios está sobre aquellos, y sobre éstos la maldicion».&lt;br /&gt;Por tanto, se temía a la ira divina por los pecados públicos que motivaban los “economistas ateos”. Para lograr la protección divina no solo se debía contribuir con los ingresos eclesiásticos, sino también, cumplir con las regulaciones eclesiásticas que buscaban la ejecución de buenas obras y la observancia fiel de los mandamientos divinos. Aunque, se señaló que el cumplimiento de todas estas pautas no implicaba la igualdad de la distribución de las riquezas, pues ésta responde a la lógica de la voluntad divina que es “tan sábia como benéfica”.&lt;br /&gt;El obispo de Michoacán mencionó que justamente las recolecciones decimales habían permitido entregar al Estado significativas sumas de dinero, pues la iglesia católica es una «buena madre». Y es que en general, se ha brindado el apoyo financiero a los gobiernos, a pesar de las políticas reformistas ― que son percibidas como “ataques” ―, que causaron la disminución de las rentas eclesiásticas y la reducción de los gastos, siendo recibidos de manera tolerante para contribuir con el Estado. Estas medidas se tradujeron en impuestos, contribuciones y préstamos extraordinarios. Era trascendental demostrar a los defensores de la Iglesia el papel importante de ésta en la dinámica social de México.&lt;br /&gt;Se apeló a la afirmación de que el pueblo mexicano no permitiría la persecución de sus sacerdotes por parte de las personas que habían demostrado anteriormente actos de “impiedad y corrupción”. Y es que los fieles no pondrían en juego su conciencia, porque conocían que la Iglesia castigaba a aquellos que contrariaban la voluntad y las leyes divinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;APUNTES FINALES &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los discursos de los defensores de la Iglesia, que incluía al clero y laicos, frente a las políticas que amenazaron el poder eclesiástico muestran que esta institución aun jugó un importante rol en la dinámica de la sociedad y política de México durante la década de 1840.&lt;br /&gt;Ellos ayudaron a construir la nación mexicana por los elementos presentados en los discursos de los folletos analizados. Aunque, los folletos no se concentraron en responder qué era la nación mexicana, sin embargo, si daban pautas de lo que debía contener una conducta nacional y el papel de la Iglesia en la nación y la definición de los elementos del nacionalismo mexicano.&lt;br /&gt;En los tres puntos analizados se observó el empleo de argumentos de tipo eclesiástico y civil que trataron de otorgar sentido a la construcción de la nación mexicana, desde el escenario del conflicto. Esta construcción ingresó a la negociación de los discursos en la manera de establecer el orden social y político de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FOLLETOS CONSULTADOS &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ARANDA, Diego de&lt;br /&gt;Carta pastoral del obispo de Guadalajara al clero regular y secular y a todos sus diocesanos exhortándoles a cumplir con los cinco mandamientos de la Iglesia, 1840.&lt;br /&gt;Vindicación de los injustos ataques dados por el Sr. López Nava, al Reverendo Obispo de la Puebla. Guadalajara: reimpreso por Rodríguez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BALMES, Jaime&lt;br /&gt;Observaciones sociales, políticas y económicas sobre los bienes del clero. Guadalajara: Oficina de Manuel Brambila, 1842&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESPINOSA, Pedro&lt;br /&gt;Articulo contra la usura tomado en su mayor parte del Diccionario Universal de Ciencias Eclesiásticas. Guadalajara: Imprenta del Gobierno, 1840.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GOBIERNO ECLESIÁSTICO&lt;br /&gt;Protesta del Illmo. Sr. Obispo y venerable Cabildo de Michoacán contra la lei de 11 de enero de 1847 sobre ocupación de bienes eclesiásticos. Guadalajara: Reimp. en la oficina de Dionisio Rodríguez, 1847.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LÓPEZ DE NAVA, Andrés&lt;br /&gt;Exposición dirigida por el Dr. D. Andrés L. de Nava, al Illmo. S. Dr. D. Diego Aranda, Dignísimo Obispo de esta Diócesis. Guadalajara: Imprenta de Manuel Brambila, 1847.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUNGUÍA, Clemente de&lt;br /&gt;Sermón que en la solemnísima y religiosa función de gracias consagrada al Todopoderoso por el regreso de Nuestro Santísimo Padre el Señor Pío IX a la ciudad de Roma, predicó en la Santa Iglesia Catedral de Morelia el 30 de junio de 1850. Morelia: I. Arango, 1850.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RODRÍGUEZ DE SAN MIGUEL, Juan Nepomuceno&lt;br /&gt;Discurso pronunciado en 14 de noviembre de 1842 contra el proyecto de Constitución en su discusión general. Tomado del Siglo Diez y Nueve Nº 410. Guadalajara: Imprenta del gobierno, 1842.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VÁZQUEZ, Francisco Pablo&lt;br /&gt;Carta pastoral del Excmo. E. Illmo. Sr. Obispo de Puebla a sus diocesanos labradores, sobre el pago de los diezmos. México: Imprenta del Águila, 1841.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONNAUGHTON, Brian&lt;br /&gt;“La sacralización de lo cívico: la imagen religiosa en el discurso cívico-patriótico del México independiente, Puebla (1827-1853)”, Matute, Alvaro, Evelia Trejo y Brian Connaughton (Coords.) Estado, Iglesia y sociedad en México. Siglo XIX, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1995, pp. 223-250.&lt;br /&gt;“El clero y la fundamentación del Estado-nación mexicano”, en: Connaughton, Brian (Comp.) Las fuentes eclesiásticas para la historia social de México, México DF, Universidad Autónoma Metropolitana, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luís Mora, 1996, pp. 353-370.&lt;br /&gt;“El ocaso del proyecto de “nación católica”. Patronato virtual, préstamos, y presiones regionales, 1821-1856”, en: Connaughton, Brian, Carlos Illanes y Sonia Pérez Toledo (Coords.) Construcción de la legitimidad política en el siglo XIX, México, El Colegio de Michoacán, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad Nacional Autónoma de México, El Colegio de México, 1999.&lt;br /&gt;“El difícil juego de “tres dados: la ley, la opinión y las armas” en la construcción del Estado mexicano”, en: Connaughton, Brian (Coord.) Poder y legitimidad en México en el siglo XIX, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2003, pp. 339-378.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COVO, Jacqueline&lt;br /&gt;Las ideas de la Reforma en México (1855-1861), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1983.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEVAGGI, Abelardo&lt;br /&gt;“El proceso de desamortización y desvinculador de los bienes de manos muertas desde la óptica jurídica”, en: PRIEN, Hans-Jürgen y Rosa Maria MARTÍNEZ (Coords.) El proceso desvinculador y desamortizador de bienes eclesiásticos y comunales en la América española, siglos XVIII y XIX, the Netherlands, Asociación de historiadores latinoamericanistas europeos, 1999, pp. 33-60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PIÑÓN GAYTÁN, Francisco&lt;br /&gt;“Iglesia-estado: dos visiones de poder en confrontación. Una reflexión filosófica-política”, en: MATUTE, Álvaro, Evelia TREJO y Brian CONNAUGHTON (Coords.) Estado, Iglesia y sociedad en México. Siglo XIX, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1995, pp. 23-62.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;STAPLES, Anne&lt;br /&gt;“La participación política del clero: Estado, Iglesia y poder en el México independiente”, en: Connaughton, Brian (Comp.) Las fuentes eclesiásticas para la historia social de México, México DF, Universidad Autónoma Metropolitana, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luís Mora, 1996, pp. 333-352.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VARIOS&lt;br /&gt;Diccionario Porrua de Historia, biografía y geografía de México, México DF, Editorial Porrua, 1964. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-4248674890836595311?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/4248674890836595311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=4248674890836595311' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/4248674890836595311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/4248674890836595311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2010/03/construyendo-la-nacion-mexicana.html' title='Construyendo la nación mexicana. Discursos de los defensores de la Iglesia en la folletería de 1840'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-671580386132959496</id><published>2010-03-22T10:43:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:02:56.769-07:00</updated><title type='text'>PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LOS PROYECTOS NACIONALES DE ALEMANIA Y RUSIA. PROCESOS HISTÓRICOS DURANTE LA 1º MITAD DEL SIGLO XX</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 227px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5451518700516580530" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/S6evX-6wnLI/AAAAAAAAAH4/VQVeRB-2YuE/s320/82499127.jpg" /&gt;Mostrar la participación de las mujeres en la construcción de los proyectos nacionales de Alemania y Rusia durante la primera mitad del siglo XX es el centro del presente ensayo. La visibilización de las actividades de las mujeres en el proceso de esta construcción es importante para comprender la dimensión del aporte de ellas y la complejidad de estos procesos para ambos países. Ellas contribuyeron a la reproducción de las naciones desde los ámbitos de la biología, la cultura y lo simbólico. La elección de Alemania y Rusia responde a la relevancia que tuvieron en el escenario de la Europa Oriental. Además, la comparación de la experiencia en ambos países enriquece el conocimiento de la dinámica política y social que se desarrolló en este escenario durante la primera mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;Siguiendo la perspectiva teórica de Nira Yuval-Davis, destacamos la interdependencia de las relaciones de género y los proyectos y procesos nacionales. Aunque, el hilo conductor del trabajo sean las mujeres, no se obviará a los varones y la masculinidad con los que ellas convivieron, pues el género es una categoría relacional. Habría que llamar la atención de que de forma tradicional, la historiografía ha relacionado al nacionalismo con las instituciones, la burocracia, los intelectuales y los límites nacionales. En cambio, se ha omitido su asociación con las relaciones de género, las cuales son importantes para comprender la construcción del carácter nacional dentro de cada sociedad. La forma en que los grupos se han integrado a la sociedad civil.&lt;br /&gt;Si se parte de que las mujeres, y no únicamente la burocracia y la intelectualidad, han contribuido a la construcción del nacionalismo, surge la pregunta sobre la ausencia de las mujeres en las teorizaciones del nacionalismo. Ellas han ayudado a reproducir las naciones desde el ámbito biológico, cultural y simbólico. Una explicación que surge es la dicotomía de lo público y lo privado, donde las mujeres se ubican en el espacio privado, explicándose que su ausencia en las discusiones sobre el nacionalismo se deba a que éste se sitúa en el espacio público. Además, los teóricos como Hobbes y Rousseau dotaron características naturales al varón una naturaleza agresiva y la racionalidad; y numerosos teóricos han seguido esta vía.&lt;br /&gt;Es preciso realizar algunas aclaraciones conceptuales sobre nación y Estado que ayudarán a ubicar este estudio. El Estado-nación se relaciona con las fronteras de la nación, y de aquellos que viven en un estado específico. Es una noción de ficción en casi todos lados. La ficción se centra en diferenciar las fronteras étnicas de las políticas dentro de un Estado, y así no distanciar los que sustentan el poder del resto, estando vinculados Estado y cultura. En otras palabras, se busca “naturalizar” «la hegemonía de una colectividad y su acceso a los aparatos ideológicos, tanto del Estado, como de la sociedad civil».&lt;br /&gt;Para cuestiones metodológicas, es precisa la separación entre Estado y sociedad civil a nivel analítico y político. Y es necesario considerar que el Estado no es unitario en sus prácticas, proyectos y efectos. Por tanto, el Estado se constituiría en «un cuerpo de instituciones que están organizadas de manera centralizada en torno a la intencionalidad del control de con un determinado aparato de cumplimiento de normas (jurídico y represivo) a sus ordenes y en su base». Aquí deben distanciarse las instituciones estatales, las instituciones de la sociedad civil y el dominio de la familia y las relaciones de parentesco. Estas instituciones tendrían acceso diferenciado a los recursos económicos y políticos y producirían sus elementos ideológicos. Ellas no son homogéneas y las fuerzas estatales pueden actuar de forma contradictoria entre sí.&lt;br /&gt;La nación es distinta del Estado-nación como entidad ideológica y política. Para Anderson, la aparición de un capitalismo de imprenta, motivada por avances tecnológicos, permitió las publicaciones masivas en sus propios idiomas nacionales, y la lectura se extendió de la elite a otros sectores. Así, se formaron comunidades imaginadas lingüísticas. La pertenencia a una nación estaría fundamentada en un sentimiento de lazo “natural” y no en una elección. Este vínculo formaría la idea de pertenecer a una familia, lo que implica la realización de sacrificios. Geller, por otro lado, encuentra el surgimiento de la nación en «la necesidad de las sociedades modernas de homogeneidad cultural a fin de funcionar con fluidez». Esta necesidad puede ser dirigida por el propio Estado-nación o por grupos excluidos alternativos.&lt;br /&gt;La imprecisión de lo que es la nación puede traer diversos cuestionamientos. Algunos advierten la semejanza de los componentes de la nación con la etnia, aunque la principal diferencia es que el último posee un elemento mito-símbolo duradero. No obstante, este cuestionamiento fue rebatido destacando que la durabilidad de las etnicidades depende del contexto político y social, y la homogeneidad étnica es el resultado del devenir de gobiernos centralizados que crearon una “unidad nacional” en el periodo premoderno. Ambas posturas consideran el proyecto étnico relacionado al nacional. La especificidad del proyecto y discurso nacionalista radica en la necesidad de una representación política distinta para el colectivo. Estas demandas pueden enfocarse en un Estado, proyectos políticos supranacionales, entre otros.&lt;br /&gt;Sin embargo, diversas definiciones omiten un elemento trascendental que rescata Otto Bauer en la construcción de las naciones, y es el “destino común”. Este elemento se asocia al futuro y no únicamente al pasado, y va más allá de las percepciones individuales y colectivas de las naciones particulares. Debe formarse una idea del “nosotros” y “ellos”. La alteridad es una noción básica en las representaciones y prácticas de los integrantes de las naciones.&lt;br /&gt;En la construcción de los proyectos nacionales, las relaciones de género han influenciado en diferentes aspectos, que implican que el integrar las naciones posibilita estar debajo, encima o a través de los Estados, pues los límites de las naciones generalmente no coinciden con los Estados-nación. El desarrollo de las relaciones de género en los proyectos nacionales está influenciado por las relaciones de poder social y económico, que a su vez promueven diferenciaciones sociales definidas por las circunstancias históricas específicas ― las cuales forman los grupos sociales, la subjetividad y los procesos de identificación ―.&lt;br /&gt;En términos metodológicos, las relaciones de género, que incluye la participación de las mujeres, asociadas a los proyectos nacionales deben considerar las ideologías y movimientos nacionalistas, y las instituciones estatales. Estos proyectos poseen un devenir histórico que implica cambios de discursos nacionalistas por los distintos sectores que compiten por la hegemonía. Por tanto, esta panorámica investigación se divide en cinco bloques que nos ayudan a visualizar los aportes de las mujeres en la construcción de los proyectos nacionales: la reproducción biológica, la reproducción cultural, la mano de obra, la ciudadanía y su rol en los procesos armados. Debemos mencionar la existencia de vacíos cronológicos en ciertos temas por la falta de bibliografía accesible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. REPRODUCTORAS BIOLÓGICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rol de la maternidad, que significa la reproducción de nuevos integrantes para una nación particular, fue un tema de vital importancia para las naciones modernas. Estas impresiones se combinan en la época contemporánea con temas como individualidad, trabajo y matrimonio. En todos los proyectos nacionales se presenta la preocupación por la tasa de natalidad. Las preocupaciones se traducen en políticas en torno al tema de natalidad, fecundidad, matrimonio, maternidad, familia y sexualidad. Asimismo, algunos proyectos nacionales se concentrarían en la genealogía y el origen como elementos organizativos de la colectividad nacional. Estos serán los ejes que orientan el abordaje de este ítem.&lt;br /&gt;Esta función de las mujeres como reproductores biológicas fue un punto importante en los proyectos nacionales. Sin embargo, es un asunto que causó dificultades del ingreso de las mujeres a otras esferas sociales que no fuera el doméstico. La relación mujeres-naturaleza, varones-cultura han sido dicotomías que han pautado las representaciones y prácticas de género. Ante la tarea de la maternidad, las mujeres han quedado relegadas de la cultura objetiva. La maternidad y la impureza corporal se han constituido en asuntos que reforzaron la imagen de las mujeres con lo natural: el cuerpo. Las prácticas sociales están inscritas en el cuerpo, el cual es sexuado y está en permanente actividad, no es pasivo. Está caracterizado de acuerdo a la posición social y personal en que se sitúa.&lt;br /&gt;Existen tres tendencias de interés sobre el tema de la maternidad: 1) el discurso que alienta tener el mayor número de hijos para incrementar la población para el beneficio nacional; 2) el discurso maltusiano, que trata de reducir en número de hijos para evitar daños nacionales; y 3) el discurso eugenésico, que intenta de mejorar la “calidad” de la población alentando el número de hijos de sectores “adecuados” y desalentando otros. Estas inclinaciones formaron parte de los proyectos nacionales desarrollados en Alemania y Rusia en la primera mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;En torno al tema de la sexualidad, la libertad sexual femenina como peligro latente en la familia fue un asunto que recrudeció en la Primera Guerra Mundial. Los polos opuestos del calificativo de las mujeres giraron en torno a prostituta o madre. Por tanto, algunas mujeres fueron denunciadas por adulterio en los tribunales, mientras sus parejas estaban en el frente, porque esta conducta significó traición a la nación. Estas acusaciones fueron más numerosas en las áreas rurales que en las urbanas. Por otro lado, la recurrencia de los soldados a los prostíbulos no fue criticada, más bien, estos lugares fueron de interés para las autoridades militares, asegurándose que las prostitutas estuvieran sanas y no propagasen enfermedades venéreas.&lt;br /&gt;En el tiempo que los varones estuvieran en el frente, el Estado actuaría como Padre, teniendo el rol de proveedor y disciplina. Ante la cantidad significativa de muertes en los combates, surgió el interés por promover el incremento de la tasa de fecundidad a través de incentivos y nuevos servicios médicos y servicios sociales. Además de estas medidas, que fueron muy benéficas en Alemania, se penalizó la contracepción y el aborto. Existió un movimiento llamado Volksgemeinschaft, que resaltó la importancia de la familia como célula de un organismo más grande. Para ellos, la maternidad fue una función vital que no podía ser dejado a decisiones individuales. Social demócratas y feministas reclamaron esta interferencia del gobierno en la vida privada. Aunque reconocieron que la maternidad era un deber natural de las mujeres y un servicio a la nación.&lt;br /&gt;Si observamos a las familias en el contexto de la guerra, podemos encontrar que la hambruna fue un factor frecuente en ellas. Los bloqueos no permitían el ingreso de los alimentos, o existía una mala distribución de los alimentos entre las tropas y los hogares. La población civil tuvo que enfrentar la mala nutrición. Quienes más sufrían esta carencia fueron las familias urbanas que se mantenían con ingresos rígidos o aquellas con la mayor cantidad de hijos. La mortalidad femenina fue mayor entre las edades de 15 a 30 años. En Alemania, 1917 fue el peor año por el acaecimiento de un frío invierno, que obligó a recurrir al consumo de los nabos que reemplazaron a las papas. Las mujeres de los sectores populares empezaron a protestar por la guerra y criticar a los beneficiados con ella. Las mujeres tuvieron que recurrir a estrategias para alimentar a sus familias, a pesar de las restringidas raciones gubernamentales. Se valieron del tráfico de los tickets de las raciones, el robo de comida de las tiendas y los campos, y las adquisiciones ilegales en los mercados negros o con los campesinos.&lt;br /&gt;Al pasar al escenario del gobierno bolchevique, encontramos que se dio diversas políticas que modernizaron las relaciones directas de parentesco ― matrimonio, divorcio, maternidad, entre otros ―. Este gobierno intentó destruir las relaciones de parentesco tradicionales que tenían una importancia crucial en la población campesina y musulmana, quienes eran la mayoría del país. La construcción del socialismo deseaba romper con el pasado. Los autores marxistas pautaron este cambio, pero en sus textos existía una ausencia en torno a sus reflexiones de la familia, pues no indicaron cuales serían las labores de los varones como parejas o padres. Alexandra Kollontai manifestó la importancia del asunto de la maternidad porque estaba vinculado al bienestar nacional, pues traía un nuevo integrante a la nación. Destacó que la maternidad no era un asunto privado, sino un asunto social, de interés colectivo. Observó el vínculo de la maternidad más allá de la física, y consideró que el vínculo debía ampliarse a la familia proletaria.&lt;br /&gt;La adaptación de la población rusa al régimen soviético implicó numerosos conflictos a la configuración de las familias. Surgieron una gran cantidad de separaciones y divorcios, y diversos abandonos de los hijos. También, creció el monto de los abortos y cayó la tasa de la natalidad. Aumentaron los infanticidios y los asesinatos de esposas. Los varones frecuentemente dejaban el hogar, creciendo el número de madres solteras. Los casos de reconocimiento de paternidad se acrecentaron, y los tribunales no tuvieron un derecho sólido frente a las demandas, al igual que en las pensiones alimenticias. En las últimas, también se tuvo que enfrentar el problema de la falta de liquidez de los padres, cuyos casos fueron cuantiosos.&lt;br /&gt;Con Stalin en el poder, la familia vuelve a convertirse en la célula básica de la sociedad, la cual debía constituirse en sólida y unida. Surgió el imperativo de regenerarla. Desde 1935, las campañas en contra del aborto y el divorcio se intensificaron, y en 1937, se prohibió el aborto y se complejizaron los tramites del divorcio. Sin embargo, los índices de aborto continuaron siendo significativos, a pesar de las normas. Algunas de las imágenes femeninas que se glorificaron en este tiempo fueron el Mater familias, caracterizada por sus anchas caderas; la ordeñadora de elite, que simbolizó la fertilidad; la Patria nutricia, que se asoció a la imagen tradicional de las campesinas robustas; y la Madre heroica, quien recibía la orden Gloria Maternal por tener siete a nueve hijos.&lt;br /&gt;Uno de los ejes de las políticas nazis se enfocó en la protección de la familia y el pronatalismo. Por eso, se trató de prohibir el aborto de las alemanas y se luchó por la erradicación de la prostitución en los primeros años, pues, desde 1939 se la impulsó para el servicio de los soldados en los campos de concentración. Las prostitutas provenían de otros campos de concentración o eran de la misma nacionalidad en el caso de los trabajadores extranjeros. De otro lado, se logró el aumento de las tasas de natalidad en los primeros años del gobierno, luego se estancaron en la Segunda Guerra, y posteriormente volvió a caer. Destaca el hecho que los mismos planificadores pronatalistas fueron los primeros en tener pocos hijos, su discurso era para otros y no para sí mismos.&lt;br /&gt;El incremento de la natalidad tuvo sus bases en las medidas coercitivas y políticas de bienestar ― préstamos matrimoniales, descuentos sobre el impuesto a la renta y la herencia para la cabeza de la familia y estipendios mensuales ― que favorecían a varones “adecuados”. Los pagos de bienestar eran entregados a los varones como padres y esposos, pues el régimen quería subir el nivel de ellos en relación a los solteros. Las madres únicamente recibieron honores y propaganda, pero no beneficios económicos. Se establecieron ciertos eventos simbólicos a favor de la maternidad, por ejemplo, en 1939, se instituyó “la Cruz de Honor de la Madre Alemana” para aquellas que tuvieran la mayor cantidad de hijos varones. Un hecho anecdótico fue que la celebración del Día de la Madre ― que se instauró en los veintes ― se relacionó con el cumpleaños de la madre de Hitler.&lt;br /&gt;Los nazi construyeron un culto a la “maternidad espiritual”, no a la física. Esto se resumía en la entrega de las mujeres al servicio de la nación por encima de todo. En el trabajo, la familia, y en los momentos de paz y guerra. El lema “el sitio de la mujer es el hogar” trascendía la casa familiar, e incluía la perspectiva de concebir a Alemania como una gran hogar. En el nazismo, las mujeres de la raza “adecuada” eran vistas como las “madres del pueblo”, y las otras eran “degeneradas” e “inferiores”. Las primeras contribuirían a la nación al procrear muchos hijos. Sus visiones estuvieron fundamentadas en el racismo, que fue el centro de comprensión de las relaciones sociales, incluyendo el género. En 1930, Hitler a través de un escrito contra las mujeres judías propuso su esterilización. En su programa “sangre y tierra” dividió a las mujeres en cuatro categorías: 1) aquellas que poseían el coraje de tener hijos; 2) aquellas, cuyos hijos no eran desagradables; 3) aquellas, quienes no tendrían hijos; y 4) aquellas, que debían ser tratadas para no tener hijos mediante la esterilización. Estas ideas fueron compartidas en su totalidad o parte por los social demócratas y algunas mujeres, que incluso pertenecían a los sectores radicales del feminismo. Estas políticas no buscaron el bienestar familiar ni la exaltación de la maternidad, sino la destrucción de los valores familiares tradicionales instaurando uno nuevo.&lt;br /&gt;Una oficina del partido funcionó para ayudar a las madres pobres mediante la ubicación de trabajos, el acceso a las guarderías infantiles, y el asumir los costos del parto y la alimentación. Esta ayuda se gestionó con los aportes de los integrantes del partido. Himmel creó una organización que se encargó de ayudar a mujeres solteras con hijos de la elite racial, y evitar el aborto, que se convirtió en ilegal. Solo se permitió el aborto a las mujeres judías y gitanas pues ejecutaban un “suicidio racial”. Igualmente, el gobierno nazi abolió los centros de planificación familiar. Numerosos alemanes toleraron estas condiciones por la creencia que el régimen podía superar la crisis económica.&lt;br /&gt;Se estableció un significativo número de guarderías infantiles para ayudar a las alemanas en sus labores profesionales y domésticas. Aunque, el gobierno se resistió a aprobar leyes a favor de las madres, en 1942 mejoró considerablemente la existente de 1927 que favorecía a las embarazadas y las jóvenes empleadas. Por tanto, se buscó que las mujeres pudieran combinar el trabajo y la maternidad. El permiso de maternidad antes del parto cambió a voluntario, y el de después de parto se extendió, tiempo en el cual tenía el derecho de percibir un sueldo completo. Se prohibió el despido de las embarazadas, al igual que cuatro meses luego del parto. Estos beneficios se constreñían a las empleadas y no a las obreras, las judías y las extranjeras.&lt;br /&gt;En 1931, el ministro del Interior dio en un discurso las pautas mencionadas del programa nazi, y dos semanas después se estableció la primera ley antinatalista nazi, basada en una inferioridad racial, la presencia de población con enfermedades físicas y mentales y la descendencia no deseada. Esta ley implantó la esterilización eugenésica, y se avisó que si recibía oposición sería forzada con la asistencia de la policía. Para este fin, se instauraron tribunales especiales de esterilización y se reformó las instituciones médicas capacitadas para seleccionar a los candidatos que podrían ser esterilizados. Se trató de difundir una propaganda de convencimiento de los beneficios de la política antinatalista, aunque no tuvo el éxito esperado. El propósito era gestionar una “raza dominante” que aun no existía en Alemania. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/S6ev2FIRDkI/AAAAAAAAAII/yPXRbw5kyIw/s1600-h/3473157054_97f27e563e.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La ley incluyó a mujeres y varones, aunque, la mayoría de las muertes por los procedimientos de esterilización fueron mujeres. Los candidatos incluyeron personas con defectos emocionales, intelectuales y psicológicos. No se limitó a los judíos, gitanos y negros. Esta ley consideró a sus víctimas alemanas como héroes por el sacrificio que hacían por su nación. Algunas mujeres trataron de impedir su esterilización a través del embarazo, sin embargo, en 1935, la ley de esterilización se extendió a una de aborto que comprendía los embarazos hasta de seis meses, e incluía la esterilización.&lt;br /&gt;Se dio paso de las políticas antinatalistas a la eutanasia, denominado “aniquilación de la vida sin valor”. Se mató a varones y mujeres enfermas, ancianas y minusválidas, que en su mayoría estuvieron internados en hospitales psiquiátricos. Todos los judíos en esos lugares sin ser examinados fueron asesinados. Desde el inicio de estas políticas fueron concebidas como opciones “humanas”, cuyos métodos se fundamentaron en la ciencia para causar el menor dolor posible y evitar el estado de barbarie. Por eso se usaron gases letales. Estas ideas y métodos fueron utilizados en los campos de concentración ― aunque, anteriormente, en la matanza de los judíos se recurrió a los fusilamientos masivos ―. Las víctimas en los campos de concentración fueron, en primera instancia, mujeres y especialmente las que eran madres, por una lógica de guerra contra las mujeres que procreaban seres raciales no deseados, se poseía más prejuicios con los varones judíos. En general, ellas fueron casi la mitad de las asesinadas. Los ejecutores, que incluyó a los médicos, pudieron afrontar esta situación de la matanza por los vínculos masculinos que el nazismo generó y la abundante bebida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. REPRODUCTORAS CULTURALES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los proyectos nacionales están vinculados a la producción de una “cultura” y una “tradición” de los pueblos, que implica, a su vez, una religión y un idioma específicos. Se intenta crear comunidades imaginadas que diferencian al mundo entre un “nosotros” y un “ellos”. Este conjunto de constelaciones culturales, también, se ciñe a la vestimenta, el comportamiento, la literatura y el arte. La configuración de las relaciones de género, igualmente, entran en estas configuraciones culturales. Las mujeres resguardan estas configuraciones, personifican las colectividades y se convierten en reproductoras culturales. Los temas alrededor de la emancipación de las mujeres o de las mujeres integran estas configuraciones porque involucran las perspectivas relacionadas a las relaciones de género, y forman parte de los proyectos nacionales.&lt;br /&gt;Luego de finalizar la Primera Guerra, la imagen de un cambio en las relaciones de género tomó un giro de reinterpretación, y se afirmó que el cambio fue ilusorio. Solo se había dado cambios superficiales. La representación de una “mujer independiente” a nivel económico y sexual fue una ilusión, en realidad, se había reforzado sus roles tradicionales de amas de casa y madres, y se les demandó una mayor eficiencia del manejo doméstico y se promovió la admiración y su abnegación en su papel como esposas. En los tiempos anteriores a la guerra, las mujeres emancipadas fueron vistas como versiones masculinizadas de las mujeres, motivadoras del decrecimiento de la fertilidad y una perversión de la sexualidad. En vez, de modificarse estas imágenes, se reforzaron en la guerra. En la literatura de la época se percibió el temor de los varones por la movilización de las mujeres. Se enfatizó en los peligros. Por ejemplo, en la comisión de comercio e industria del Reichstage, un representante del ministerio del Interior afirmó su preocupación por los cambios de las mujeres en sus mentes y cuerpos.&lt;br /&gt;La prensa privilegió los trabajos femeninos tradicionales antes que el trabajo en las fábricas. Se trató de revivir el simbolismo de la mujer como agente de salvación o consolación más que la comprobada competencia femenina. En cambio, las feministas resaltaron las labores industriales de las mujeres y trataron de realizar un paralelo entre el servicio masculino y femenino, adoptando un vocabulario militar. Consideraron que ellas habían logrado la integración desarrollando diferentes tipos de competencia.&lt;br /&gt;Aún las representaciones colectivas percibían la diferencia entre la movilización de los varones y de las mujeres. Por cada mujer que trabajaba, un varón podría ser enviado al frente. La antigua hostilidad de los trabajadores masculinos hacia la labor femenina, la alimentación de los miedos de competencia y el énfasis de los roles tradicionales de las mujeres como madres y amas de casas; fueron ahora acrecentados por los miedos a la muerte. Algunas mujeres que tomaron los trabajos de las fábricas, en ciertas ocasiones, fueron acusadas de ser usureras y sepulteras. Mientras los varones morían en el combate, las mujeres tenían un baile en casa. Asimismo, los varones temían retornar a sus países porque estarían quebrados económicamente y “cornudos”.&lt;br /&gt;La idealización de las viudas como las mujeres que sufrían de forma directa los efectos de la guerra se destacó en la vida pública. La situación de las mujeres que esperaban noticias sobre la sobrevivencia de sus parejas fue un evento común. Ellas sufrían, lloraban, guardaban celibato, pasaban penurias físicas, y enfrentaban una espera ansiosa. Sin embargo, las viudas poseían un estado especial, ellas eran las “difusoras del coraje”. Fueron más veneradas que las madres, quienes eran criticadas por no cumplir cabalmente en ejercer la autoridad y disciplina paternales. A las viudas se les exigía un sacrificio suficiente para honrar y revivir la memoria de su esposo. No obstante, existieron contradicciones en las políticas gubernamentales. A pesar del aura de las viudas, en Alemania, las feministas tuvieron que exigir que las viudas recibiesen prestaciones para ayudar a los hijos de los héroes caídos.&lt;br /&gt;La participación de las mujeres en el ámbito público durante la guerra permitió convertirlas en agentes de modernización. Ellas estuvieron más abiertas a aceptar las innovaciones que sus compañeros masculinos. En ocasiones, este factor les dio ventajas y en otras, no. En general, el proceso de la guerra reforzó la separación de los sexos y creó una barrera de desentendimiento. Se estableció que los varones iban al frente y las mujeres a sus casas. Además, el proceso de la modernización en las mujeres fue distinto en cada una, pues dependió de la nacionalidad, la edad y la clase social. Para algunas, la independencia femenina les causaba sufrimiento y fatiga.&lt;br /&gt;A fines del siglo XIX e inicios del XX, una variedad de posiciones sobre los problemas femeninos rondó en los intelectuales socialistas. En la obra de Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, se observó a la familia, incluyendo a las mujeres, como dependientes de la estructura económica y el carácter del Estado. Se concebía como la principal función de la familia burguesa a la (re)producción. Si desaparecía el capitalismo, las mujeres podrían obtener los derechos civiles que representaba la igualdad civil, y es que la comunidad de las tareas, incluyendo las domésticas, y la educación liderada por el Estado permitirían a las mujeres lograr su independencia económica.&lt;br /&gt;Babel escribió el texto La mujer y el socialismo, el cual analizó la situación económica y sexual de las mujeres desde la perspectiva de El Capital de Marx. Reconoció que la desigualdad de género no se reducía al capitalismo, sino también, a los varones, no obstante, insistió en la necesidad de erradicar el sistema capitalista para obtener la liberación femenina. Estos autores preveían que la revolución traería una transformación de las relaciones sociales y económicas, incluyendo las de género. De ahí, que se tomara la lucha feminista por sí misma como una expresión burguesa, que obstaculizaba la gestación revolucionaria.&lt;br /&gt;La pareja de Lenin ― Nadezhda Krupskaya ― escribió un corto libro titulado La Mujer Trabajadora describiendo la opresión de las campesinas y obreras. Creía que la unión de los trabajadores y trabajadoras asegurarían su propia liberación instaurando una nueva sociedad. Lenin estuvo de acuerdo con las demandas femeninas de tipo civil y político pero era hostil con el feminismo, y criticó la promiscuidad sexual y la calificó de inmoral. Alexandra Kollontai con su texto Las bases sociales de la cuestión de la Mujer criticó el carácter burgués de la Unión para la Igualdad de las Mujeres, pues los derechos femeninos no se reducían a la educación y los derechos. Reconoció la oposición de cierto sector de los bolcheviques por aceptar que las trabajadoras podrían poseer diferentes necesidades e intereses, y el miedo por los cambios en las estructuras familiares. Llamó la atención, en el contexto de la Primera Guerra, sobre los temas del seguro maternal, las condiciones de trabajo de las mujeres, y la necesidad de centros de cuidado de los niños, derechos electorales y la impresión de artículos sobre los problemas familiares y de higiene.&lt;br /&gt;Alexandra insistió en los cambios culturales para conseguir una transformación de las relaciones de género, e ir más allá de la retórica, incluso demandó una nuevo tipo de amor sexual, en donde se imponía, muchas veces, el ego masculino. Además de desechar la alineación femenina y la voluntad cosificadora de los varones. El surgimiento del comunismo debía cambiar esa situación. Concibió a la Mujer Nueva en relación a la afirmación de sí, debiendo exigir respeto, rechazar la dependencia material y afectiva, rebelarse por la opresión socioeconómica y oponerse a la moral hipócrita y el “cautiverio amoroso”. En general, los autores socialistas trataron de indiferenciar los sexos en un mundo revolucionario, pues todos serían iguales, seres gemelos. Las mujeres deberían masculinizarse en su ámbito económico, político e incluso fisiológico.&lt;br /&gt;Desde 1929, el gobierno soviético comenzó a criticar la inversión de las energías en el amor y sexo, a costa de no dedicarlas a la causa revolucionaria, es decir, a los objetivos del Estado. Se cuestionó el “libertinaje” de las prácticas sexuales, incluso se elaboró un decálogo de doce mandamientos, por Zalkind, para este fin. En 1934, la homosexualidad se convirtió en un crimen, y a las prostitutas se las declaró delincuentes. En la vida cotidiana, las relaciones de género tuvieron una fuerte influencia de la mentalidad aldeana, plasmándose en prejuicios, extendiéndose en el ámbito urbano. En el imaginario, ante una mujer independiente, sus parejas masculinas perdían el respeto por sí mismos, sintiéndose desclasados. Fue un proceso que experimentaron algunos varones.&lt;br /&gt;Por otro lado, en el régimen nazi, como se señaló anteriormente, se instó a que las relaciones de género estuviesen al servicio absoluto de la nación, por lo que se pensó como legítimas las leyes de esterilización y aniquilamiento. Se seleccionó como mujeres “inferiores” a aquellas que tuvieran conducta heterosexual irregular, falta de habilidad y voluntad para el trabajo, y falta de orden en la labor doméstica y el cuidado en la educación de los hijos. Estas leyes eran una expresión opuesta a los logros feministas del régimen anterior (Weimar), a los cuales se les asoció a una influencia judía. Se insistió en que el objetivo del proyecto nazi no era la reproducción sino la “regeneración”. Condenaban la actitud maternalista de las mujeres porque era una manifestación de un egoísmo por tratar de ayudar a todos, sin distinción racial. Esta actitud era un resultado de los rasgos físicos y mentales de las mujeres. Así, era necesaria una educación específica para ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. CIUDADANAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí tomaremos la ciudadanía relacionada al Estado, que significa que las ciudadanas adquieren acceso a la membresía de la colectividad nacional. Es la vía más inclusiva de esta integración. Depende del ámbito jurídico-legal y la forma en que han logrado o demandaron el establecimiento de determinados derechos o normas. En el caso particular de las mujeres, ellas no solo poseen derechos de tipo universal, sino también, de diferencia. La disposición de los derechos pasa por condiciones sociales, económicas y políticas de los que desean ejercerlos. En la historia del acceso de las mujeres a los derechos formales se encuentran dicotomías: espacio público/espacio privado, ciudadanía pasiva/ciudadanía activa.&lt;br /&gt;El movimiento de las mujeres posee unos procesos comunes que pueden ser ampliados a las tendencias y reflujos históricos de los movimientos sociales, en su dinámica interna y la variedad de significados para la sociedad. Incluso se puede identificar largas tendencias en las cuales se destacan las conexiones y líneas de tradición que pueden atarse a diversas fases de las actividades feministas, sin exagerar la unidad y similitudes de los movimientos de mujeres y sus objetivos.&lt;br /&gt;En el caso alemán, se puede reconocer los inicios del movimiento de mujeres en el Vormäz. Estos comienzos fueron afectados por continuidades de desarrollo, frecuentes retrocesos y estancamientos y numerosos, valientes y arduos sucesos. Louise Otto fue la primera quien insistió en el incremento de los temas de las mujeres en la esfera pública. Igualmente, las reivindicaciones se expresaron en cartas anónimas a los editores de los nuevos diarios, poesía política, novelas de crítica social y la participación activa de algunas mujeres en las barricadas de la revolución destacando en sus discursos temas específicamente femeninos como lo realizó Louise Aston. Se incrementó la red de organizaciones políticas de mujeres que realizaron alianzas con los socialistas y demócratas dentro del movimiento democrático. Empero, el fracaso de la lucha liberal trajo como consecuencia particular la prohibición de que las mujeres editen periódicos y que se agrupen en asociaciones.&lt;br /&gt;En 1865, las mujeres que fueron activas en las luchas de 1848 decidieron fundar una conferencia de mujeres alemanas desde las diferentes ciudades y estados que se denominó Organización General de Mujeres Alemanas (ADF) dirigidas por Louise Otto y Auguste Schmidt. Fueron reprimidas por el establecimiento del Imperio alemán en 1871. Desde la década de 1870 hasta fines del siglo XIX, el movimiento de mujeres alemanas estuvo limitado por las prohibiciones de asociación y de prensa ― que tuvo el nombre de leyes socialistas ―. No obstante, se gestaron iniciativas y peticiones al Parlamento y gobiernos, encuestas y publicaciones y la instauración de una red de asociaciones. En esta época, asimismo, el movimiento se dividió en dos grupos: las liberales ― que eran mujeres de clase media ― y los sectores laboristas ― que eran trabajadoras.&lt;br /&gt;Desde 1890 hasta inicios del siglo XX, surgió un fructífero movimiento gracias al surgimiento de una nueva estructura de oportunidades políticas: la destitución de Bismark, la abolición de las leyes socialistas, una nueva conciencia sociopolítica de problemas que debían resolverse para superar conflictos sociales, y el incremento de las contradicciones entre los roles tradicionales de las mujeres y el desarrollo económico de índole capitalista e industrial. Las organizaciones y los medios avanzaron en la comprensión de los factores que influían en la exclusión y discriminación de las mujeres de la vida pública. Se concentraron en dos aspectos: la educación y el trabajo.&lt;br /&gt;Se distinguieron tres corrientes del movimiento: las sociales democráticas, quienes enfatizaron la dependencia económica de las mujeres; las radicales ― procedentes de la burguesía de la izquierda ―, quienes lucharon principalmente contra la opresión política y legal; y las moderadas ― quienes eran de la burguesía de la derecha ―, quienes destacaron el espíritu de la situación de la falta de libertad. Las radicales combinaron sus luchas por el sufragio femenino con su apoyo a las campañas internacionales a favor de la paz y la reforma sexual. Todas debatieron sobre diversos tópicos como la prostitución, la ley matrimonial de índole patriarcal, la discriminación contra la maternidad ilegítima y el aborto. Las principales diferencias entre ellas se centraron en el peso que le otorgaron a las materias legales en el fortalecimiento de la liberación femenina.&lt;br /&gt;Al finalizar la Primera Guerra Mundial las corrientes del movimiento feminista alemán se juntaron para lograr el voto femenino ante el Parlamento. Solo después de la derrota militar, el final de la monarquía y una nueva revolución que finalizó con la instauración de la República, se logró el sufragio femenino en la Constitución del Weimar (1919), en cuyo artículo 109 se estableció la garantía de la igualdad de derechos y deberes por parte de varones y mujeres. Antes, solo los socialistas apoyaron oficialmente al sufragio femenino, los otros partidos aprovecharon la coyuntura para incluir problemáticas femeninas en sus programas y representantes femeninas en sus listas de candidatos.&lt;br /&gt;Las mujeres ejercieron el voto para la Asamblea Nacional. Casi el 80% de las alemanas votaron, siendo su número mayor en proporción a los votantes varones. Más o menos el 10% de los delegados electos fueron mujeres. Tiempo después, el 5% de los representantes elegidos de los cuerpos legislativos fueron mujeres. Parecía que la ciudadanía política de las mujeres alemanas se estaba practicando a plenitud, lo que serviría de base para el logro de la completa igualdad de condiciones para las alemanas.&lt;br /&gt;En Alemania, durante la República (Weimar) ― que se extendió de 1919 a 1933―, las mujeres en Alemania fueron ganando espacios en el espacio público. Ellas ingresaron al ámbito laboral, además el número de mujeres profesionales se incrementó y estuvieron amparadas por la Constitución del Weimar en su condición de igualdad de ciudadanía. El ingreso de las mujeres a la estructura política alemana significó su inclusión en los principales partidos existentes en el país: los socialistas, los liberales y los conservadores. Las feministas que entraron a formar parte de estas organizaciones estuvieron convencidas de que la lucha por la igualdad para las mujeres podría tener mejores resultados desde estas instituciones políticas.&lt;br /&gt;La cercanía a la igualdad de condiciones de género estaba aun lejos de lograrse. Todavía los veredictos en los tribunales de justicia discriminaban a las mujeres respecto a las leyes de familia y los derechos de propiedad. La desigualdad, también, se expresó en las condiciones laborales. El status quo patriarcal no se modificó. Además, la participación femenina en la dinámica política fue reduciéndose a lo largo de los años, en términos de votantes y el número de elegidas. Incluso, se afianzó la tendencia de que el voto femenino respaldara a los partidos políticos que tradicionalmente estuvieron en contra del progreso de igualdad de las mujeres.&lt;br /&gt;Los partidos alemanes de izquierda ― socialdemócratas, independientes y comunistas ―, tuvieron la necesidad de lograr el apoyo de las mujeres a través del voto a su favor. Esto no significó el interés verdadero por conseguir la emancipación femenina. Estos partidos subyugaron las problemáticas femeninas a las luchas contra el capitalismo, y explicaban la situación de subordinación de las mujeres por la opresión capitalista. Las temáticas abordadas sobre la vida pública de las mujeres fueron: el mejoramiento de las condiciones laborales, mejor bienestar social para las mujeres pobres y la cooperación entre los camaradas de ambos sexos; y en torno a la vida privada se dedicaron a fortalecer y humanizar a la familia. Además, convencieron a las mujeres que integraban sus partidos a que respaldaran ante todo las causas partidarias, antes que las específicamente femeninas, pues, muchas veces, significaron temas disgregadores.&lt;br /&gt;Al igual que su contraparte, los partidos liberales y conservadores igualmente desearon conseguir los votos de las mujeres. Ellos enfatizaron en sus demandas asociadas a las mujeres en las reivindicaciones para las trabajadoras y las madres, el incremento de oportunidades de educación para las mujeres y el mejoramiento de los servicios sociales para las familias con numerosos integrantes. Al mismo tiempo, exaltaron en la importancia de las reformas legales con el fin de alcanzar la igualdad de las mujeres en la familia y sus profesiones. Se resaltó que las mujeres y varones debían ejercer a cabalidad sus roles tradicionales para reformar al país. Los partidos de estas tendencias reelaboraron su discurso de género sobre la base de las actividades de las mujeres como amas de casa, consolidando la separación de los espacios publico y privado.&lt;br /&gt;En la época zarista, un grupo de mujeres de las elites, entre 1860 y 1870, fueron a estudiar lejos de casa. Desde 1870, algunas formaron grupos de estudio que se enfocaron en problemáticas femeninas. En su mayoría se transformaron en sociedades revolucionarias, las cuales estaban convencidas que solo una transformación social podía mejorar sus condiciones. Las estudiantes rusas en el extranjero formaron grupos de estudio, y Zurich tuvo la mayor concentración de estos grupos. Ellas se rodearon de anarquistas y otros grupos que las convencieron de retornar a su país para iniciar la lucha por los temas femeninos. Ellas regresaron e intervinieron en el proceso de la “emancipación de los siervos”, el cual fue un proceso que permitió cierta liberación femenina en las principales ciudades. Las mujeres intervenían denunciando los malos tratos que recibían los siervos y los trabajadores industriales, situación que solo conocían de forma indirecta.&lt;br /&gt;En el proceso realizaron diversas actividades distribuían panfletos, hablaban en público, escribían artículos de protestas y formaron parte de los diversos grupos revolucionarios; lo que trajo como consecuencia que fueran golpeadas y arrestadas por los policías. Una participó en el asesinato del zar Alejandro II, después de estar prisionera en Siberia por 23 años. En realidad, existió un grupo de revolucionarios que fue condenado a trabajos forzosos de por vida, e incluía una importante cantidad de mujeres, quienes eran llamadas “las amazonas rusas”. Las mujeres fueron ganando espacio en los partidos, a cambio de omitir la defensa de los temas femeninos, y apoyar por entero a la revolución popular.&lt;br /&gt;En el contexto de la revolución de 1905, algunas mujeres acomodadas del espacio rural y una rama socialista de la Unión para la Igualdad de las Mujeres ― tradicionalmente integrada por mujeres privilegiadas ― demandaron el sufragio femenino. El ejemplo finlandés estaba reciente, y estimuló la lucha por este derecho. Sin embargo, la Unión no contaba con un número grande de adscritas, tenía en contra un conservadurismo zarista y la oposición de un sector de los socialistas frente al surgimiento de organizaciones feministas autónomas. Además, la derrota de 1905 significó el fortalecimiento de la represión zarista.&lt;br /&gt;El establecimiento del sufragio femenino en Rusia fue dado desde 1917, no obstante, su cesión fue una estrategia para prevenir mayores enfrentamientos y estabilizar el orden social. Después de este logro las feministas se dispersaron en los partidos. Se creó en 1919 una sección femenina ― Jenotdel, que se suprimió en 1929 ― en el Comité Central, y en todas las organizaciones estatales para acelerar la integración femenina a la política. Esta sección aconsejó, ayudó y reguló los conflictos profesionales y domésticos; planificó leyes y modificaciones o enmiendas a los decretos, promovió campañas de alfabetización, luchó contra la prostitución, coordinó con los diversos niveles burocráticos; vigiló las cuotas a nivel laboral y de los soviets; reguló los problemas de aprovisionamiento; entre otros. A esta sección se le unió un sistema de “delegadas” obreras y campesinas, que eran elegidas por sus compañeras, quienes luego de formarse por un año colaboraron con los soviets y los tribunales. Empero, en realidad, estas organizaciones fueron una fuerza política secundaria sirviendo como un medio de difusión del poder.&lt;br /&gt;Las mujeres, como la población en general, tuvieron que pasar los efectos negativos de la guerra civil y la adaptación de la Nueva Política Económica y del régimen soviético que significó hambre, conflictos, entre otros. Se mostraba un lento crecimiento de la mano de obra femenina y escaso interés de las mujeres por la política. Las delegadas del campo eran en su mayoría provenientes de las ciudades, porque las campesinas no tenían interés en participar.&lt;br /&gt;En la Revolución bolchevique y la Guerra Civil, las mujeres participaron en ambos lados. Ellas hicieron de combatientes, enfermeras, mensajeras, centinelas, guardias, entre otros oficios. Una de las mayores protagonistas bolcheviques fue Alexandra Kollontai, quien ayudó a Lenin a convocar a las mujeres en la participación política directa que las extrajese del ámbito doméstico. Con la instauración del gobierno bolchevique, las rusas lograron mejoras legales importantes como la ley del matrimonio civil y el divorcio, la protección estatal a madres e hijos desde el ámbito de salud, la posibilidad del aborto, y facilitar el trabajo doméstico mediante el establecimiento de servicios de casas-cunas y guarderías públicas. Igualmente se declaró la igualdad de los conyugues frente a los hijos, el reconocimiento del concubinato y la rigidez de las pensiones alimentarias, como se señaló anteriormente.&lt;br /&gt;Las intenciones de emancipar a las mujeres tuvieron su revés por el desorden motivado por la guerra civil. Ante la situación caótica en que se encontraba el país, las mujeres prefirieron refugiarse en las instituciones de la familia y la comunidad rural. Las reivindicaciones femeninas terminaron de manera oficial en 1992 por la perdida de influencia de Kollontai y la muerte de Lenin, pues el nuevo gobierno se centraría en aumentar la productividad y la industrialización. Las organizaciones femeninas fueron suprimidas y el número de mujeres que participaban en las cúpulas gubernamentales disminuyó dramáticamente. No obstante, los adelantos para las mujeres se circunscribieron en el campo educativo. El relativo mejoramiento de las condiciones de vida y las leyes proteccionistas, parece que promovió que las mujeres dejen sus trabajos y se retirasen al espacio doméstico.&lt;br /&gt;Los conflictos cotidianos del gobierno soviético dieron prioridad al campo económico, dejando de lado el cumplimiento de los programas y políticas asociadas a las mujeres. Lo importante era erradicar el código burgués, masculinizando el comportamiento adoptándose la brutalidad y la grosería como valores. Las leyes que tuvieron las mujeres a su favor, no fueron aprovechadas porque no estaban educadas para participar activamente en la política, ni reclamar por el cumplimiento de sus derechos. Esto permite la aprehensión de las leyes de manera perversa siendo contrarios a los objetivos con los que fueron establecidos.&lt;br /&gt;Un punto aparte, es el área de Asia central que pertenecía a la URSS, que era de tradición musulmana. Por tanto, las condiciones de modernización occidental fueron poco aplicados en estas sociedades. Aunque, poseían una significativa cantidad de mujeres educadas, en el ámbito doméstico, las mujeres estaban regidas por la tradición y la religión. Estos dos elementos eran considerados por la población como parte trascendental de lo que concebían como nación y de su identidad, y en las que las mujeres eran una pieza importante. Estas consideraciones se contraponían con el impulso soviético de modernizar las relaciones de género. El gobierno prohibió la poligamia, y el matrimonio de muchachas púberes, la dote, el levirato, entre otros. Se dieron avances en torno a las leyes, empero la tradición y la configuración social de estas localidades obstaculizó cambios en la vida de estas mujeres.&lt;br /&gt;El proyecto nazi tuvo su propia dinámica. La cantidad de mujeres que se unieron al partido nazi es una cuestión de debate en la historiografía. Algunos afirman que ingresó una cantidad importante, otros que se constituyó en el menor número de los integrantes con respecto a otros partidos. También, se subraya que muchas de las integrantes no eran activas. Al parecer, las mujeres prefirieron adscribirse a la Liga Nacionalsocialista de Mujeres, que se creó en 1931, y defendía los postulados nacionalsocialistas. Se intentó convertirlo en un partido afiliado en 1935. A fines de 1932, poseía 110 mil integrantes, y en 1935 sumó dos millones. Asumió su presidencia Gertrud Scholtzklink desde 1934. Tuvo la intención de convertirse en una elite femenina por lo que se restringió la cantidad de sus integrantes hasta 1936. Su fin se centró en mantener por separado desde el criterio de los sexos la organización nazi, además de brindar educación a las mujeres respecto a sus labores según la ideología del partido.&lt;br /&gt;Destacó la cantidad minoritaria de mujeres en el partido frente al de los varones. En las organizaciones nazis, las mujeres no tuvieron un rol importante en el liderazgo siendo mas bien pasivas, y tampoco fueron mayoría en los crímenes nazis. Surgió, antes de 1934, un sector de líderes femeninas nazis de contracorriente que acentuó la masculinización del partido, por lo que demandó resaltar la importancia de las mujeres en el proyecto, especialmente en los ámbitos del trabajo, la profesión y la política. Igualmente, se requirió el pago de prestaciones a todas las clases sociales, porque las políticas hasta el momento se enfocaron en las mujeres de clases altas y medias. Sin embargo, las tendencias conservadoras del partido dominaron la escena desde 1934, concentrándose en la educación femenina para las labores domésticas y la maternidad, sofocando la tendencia femenina reformista. A partir de 1937, con timidez se promovió el ingreso de mujeres a las profesiones académicas, y la ayuda a las obreras en sus trabajos y familias.&lt;br /&gt;Scholtzklink insistió que la “cuestión femenina” era un asunto secundario, y lo trascendental consistía en la lucha contra la “degeneración” étnica y el sacrificio por el pueblo. Criticó el “antiguo” feminismo, porque proclamaba a las mujeres como un grupo especial, mientras que, ella consideró que la política era un campo masculino, aunque las mujeres podían pensar políticamente, priorizando la nación antes que el género. El último tema era concebido únicamente como una división de tareas. estos criterios fueron transmitidos en la educación de estas organizaciones, tal vez, influyó en la falta de resistencia activa de las mujeres a las políticas nazis.&lt;br /&gt;De otra parte, en Rusia, la llegada de Stalin al poder en 1927 significó una gran diferencia de la situación de las rusas frente a sus demás contemporáneas europeas. La prioridad de incrementar la productividad e industria de la URSS, motivó que se recortasen los beneficios protectores a las trabajadoras. Ellas, en 1940, sumaron el 45% de la mano de obra nacional. Así, Stalin mencionó que estas circunstancias reflejaban la igualdad de género, y por tanto, las mujeres no requerían de legislaciones e instituciones especiales para protegerlas. Por ende, en 1936, fortaleció a la familia como célula de la sociedad y prohibió el aborto, y en 1943 y 1944, abolió la coeducación y el divorcio. Además, en 1930, abolió el partido de las mujeres.&lt;br /&gt;La retórica socialista de la liberación femenina, en términos de políticas reales, enfatizó en el rol de las mujeres como productoras y reproductoras. Al final se consiguió cargarlas de más trabajo porque la distribución fue ineficiente, los hombres ayudaban poco en las labores domésticas y los servicios sociales eran inadecuados. Las propias necesidades y sentimientos de las mujeres no fueron las guías de las políticas. La falta de derechos democráticos de toda clase hizo imposible enfrentar la herencia de la ”cuestión de la mujer” o su reinterpretación para ajustarlo según los requerimientos del estado soviético. Las mujeres fueron una parte importante de la esfera pública de la sociedad soviética como trabajadoras y administradoras políticas, pero sus necesidades cambiantes no tuvieron prioridades políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.1. CIUDADANÍA LABORAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este ítem trataremos de forma separada la dinámica del ingreso de las mujeres en el mercado de trabajo durante la primera mitad del siglo XX. Esta dinámica significó una ampliación de la ciudadanía, especialmente la de tipo social. Se optó por separar este tema por su relevancia. Los estados-nación trataron de ayudar a las mujeres trabajadoras en su maternidad. En Alemania Imperial, se les daba hasta ocho semanas de permiso con salario incluido, siendo dos semanas antes del parto y seis después de él. También, se generó una legislación proteccionista que contribuyera a facilitar la vida de las mujeres como trabajadoras y amas de casa.&lt;br /&gt;Se reguló un horario máximo de salida para que pudieran atender sus labores domésticas, lo que implicó la reducción del horario de trabajo y la prohibición de que laborasen en horario nocturno. Estuvieron de acuerdo gran parte de los varones, pues los conservadores creían que estas leyes promoverían que los patronos se desanimasen a contratar a las mujeres, y los socialistas, creían que las mujeres tendrían mayores incentivos para independizarse económicamente. Existieron numerosas exiliadas por su actividad revolucionaria de carácter socialista y sindical. Ellas integraron una comunidad socialista de ámbito internacional. Hicieron visible su activa participación en los grupos revolucionarios. Algunas sindicalistas se convirtieron en socialistas feministas, al percatarse de la necesidad de incluir los problemas femeninos en los partidos socialistas.&lt;br /&gt;Existieron dificultades para la incorporación de las mujeres a los sindicatos por la indisposición de los varones de recibirlas, el temor de las mujeres por perder sus salarios al expresar sus demandas y los inconvenientes de organizar sindicatos en las áreas de trabajo femeninas. Sin embargo, paulatinamente, las mujeres integraron sindicatos, especialmente en los sectores no especializados. Se observó un crecimiento de sindicatos femeninos relacionado al aumento de los partidos socialistas, los cuales posibilitaban el ascenso social a algunas mujeres que incluso llegaron a ejercer cargos públicos. Uno de los puntos básicos de los reclamos fue la igualdad salarial.&lt;br /&gt;Algunas socialistas feministas propusieron al partido socialdemócrata que se crease un departamento, un sindicato y un periódico femenino para motivar el ingreso de las mujeres al partido por ser minoritario. Sobre la base de estas instituciones, ellas aprovecharon en difundir los problemas femeninos y los propios del socialismo. Trataron de respetar la unidad socialista. En esta tendencia siguieron Rosa Luxemburg (1870-1919) y Clara Zetkin (1857-1933). Sus reivindicaciones junto a otras socialistas fueron escuchadas entre 1875 y 1925 y tuvieron mayor acogida en Alemania y Rusia.&lt;br /&gt;Clara logró la aceptación de su partido y de la Internacional de Mujeres Socialistas. En sus escritos enfatizó en la dominación de las mujeres por los varones, y la necesidad de que las mujeres fueran económicamente independientes. Igualmente, mencionó que el partido no podría triunfar sin el apoyo de las trabajadoras, y éstas mejorarían su situación a través del socialismo. Ella paulatinamente fue empeñándose en las reivindicaciones feministas y rechazó la idea de que estas luchas fueran de carácter burgués. En 1910, la Internacional decidió apoyar el sufragio femenino y algunos derechos sociales, y se estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.&lt;br /&gt;Rechazó algunas posturas feministas de su época. No estuvo de acuerdo en la propuesta de fundar centros comunitarios para facilitar la vida de las trabajadoras en donde se realizaran tareas domésticas. Igualmente, se opuso a la propuesta de un sector de las feministas socialistas en torno al derecho del control de la natalidad y el aborto. Sobrevaloró la maternidad y el matrimonio. Cuando el partido apoyó el ingreso de Alemania a la guerra, se decepcionó y fundó el Partido Comunista Alemán. Desde la década del veinte radicó en Moscú, empero hizo su última aparición pública en 1932, en el Reichstag. Ante el posterior predominio de los nazis, sus esperanzas se centraron en la URSS.&lt;br /&gt;Los cambios producidos entre 1870 y 1920 para las mujeres tuvieron mayores repercusiones que los acontecidos en la Primera Guerra Mundial. Mientras que para las mujeres burguesas, esta época significó una experiencia liberadora por su ingreso al mercado laboral, en cambio, en las mujeres del sector laboral, produjo una mayor explotación, con respecto al periodo anterior. El acontecimiento de la guerra motivó que los gobiernos europeos paralizasen las leyes proteccionistas asociadas a las mujeres en el transcurso de la guerra. Se llamó a las mujeres a ocupar los puestos de trabajo que los varones dejaban por participar en la guerra. Muchas mujeres respondieron a este llamado por los atractivos salarios y el sentimiento patriota. Esta situación tanto para varones y mujeres era coyuntural. Ellas recibieron salarios menores a los varones.&lt;br /&gt;Algunas prácticas de las mujeres trabajadoras se mantuvieron. Por ejemplo, las protestas de ellas por las malas condiciones de trabajo fueron ejercidas antes y durante la guerra por medio de marchas u actos de reclamo. Recurrieron a actividades tradicionales como la huelga del pan, u otras novedosas como la huelga, los piquetes, la llamada a la revolución.&lt;br /&gt;En Alemania, las mujeres en principio fueron mano de obra de forma esporádica y minoritaria a inicios de la guerra. Paulatinamente su colaboración en este campo fue intensificándose y centralizándose en los últimos tiempos de la guerra. La economía fue organizada según la configuración militar, y los líderes gubernamentales señalaban que no obtendrían una victoria sin la fuerza de trabajo femenina. La prioridad industrial se centró en los armamentos. Esta propuesta fue criticada por las autoridades civiles y las agrupaciones feministas. Sin embargo, el reclutamiento fue efectivo.&lt;br /&gt;Existe un debate en torno a la proporción del ingreso de alemanas al mercado de trabajo. Algunos indican que solo un 2% más de la población femenina se incorporó en la fuerza laboral. Esta afirmación es contradicha por otros autores que aseguran que el crecimiento fue de un 50% en empresas que contrataban más de diez trabajadores. En todo caso, lo más importante fue la expansión del número de trabajadores en las familias para suplir las necesidades de la guerra.&lt;br /&gt;La imagen de una fuerte transformación del campo de trabajo por la incorporación de las mujeres tuvo como factores destacados el hecho de que las mujeres nunca habían sido aceptadas completamente en este rol, y que la inflación y la crisis profundizaron la situación de la falta de trabajo. A esto se añade el desequilibrio de la población por la guerra, lo cual era una cuestión coyuntural.&lt;br /&gt;En el sector agrícola, el número de mujeres que trabajaron en el área eran casadas y tuvieron que enfrentar penurias económicas por el contexto de la guerra, el bloqueo y la reconstrucción después de la guerra. Su mayor crecimiento se dio en la época de la Primera Guerra. En cambio, con la intensificación de la racionalización de la industria y ciertos aspectos de la agricultura durante el segundo periodo de la República, muchas mujeres incursionaron en el primer sector. Ya en 1933, nuevamente los varones dominaban las labores agrícolas, y surgían los comentarios de la mayor visibilidad de las mujeres en las ciudades.&lt;br /&gt;En la industria, las mujeres como mano de obra se incrementaron hasta el final de la guerra. Ellas incursionaron en campos como la industria pesada militar, la industria química y otros sectores que no habían contratado a mujeres anteriormente. Las tareas en el servicio social se ampliaron para ayudar en la satisfacción de las necesidades de las familias sin padre. Las mujeres también apoyaron a las fuerzas armadas en sus labores de costura, cocina, enfermería y en el área de comunicaciones. Sin embargo, algunas ocupaciones aunque eran novedosas no requirieron un proceso de especialización que ayudara a evolucionar la profesionalización de las mujeres.&lt;br /&gt;El regreso de los soldados al país significó el decrecimiento de los puestos de trabajo para las mujeres. Además, el acaecimiento de la crisis económica profundizó el desempleo y los conflictos por un puesto de trabajo entre ambos sexos. Muchas regresaron a sus labores hogareñas dependiendo otra vez de sus parientes masculinos o esposos, o volvían al campo, o retornaron a los trabajos de servicios domésticos o a las tareas tradicionales como la costura. Aquellas que lograron conservar sus trabajos recibieron un salario menor que los varones. Así, las reivindicaciones socialistas y feministas no fueron escuchadas por los varones sindicalistas, empero se dio una mejora con respecto al tiempo anterior a la guerra.&lt;br /&gt;En este contexto, crecieron los trabajos industriales en los domicilios para las mujeres. Era el más pernicioso pero se constituía en un ingreso familiar. Las iniciativas de los gobiernos y los sindicatos por eliminar este tipo de trabajo originaron la desconfianza y resentimiento de las mujeres que los realizaban. Por otra parte, se conceptuó como una amenaza la competencia femenina en la ocupación de los puestos de trabajo por el proceso de racionalización industrial desde 1925. Se dividió con mayor énfasis las labores industriales que hicieron más simples y repetitivas las acciones productivas lo que favoreció a las mujeres, por ser una mano de obra menos especializada y más barata. Aunque, esto no significó el desplazamiento de los varones, mas bien implicó que los sectores industriales en que se desarrollaban las mujeres se expandieron (producción de artículos de consumo, artículos químicos, artículos eléctricos, bienes de confección, alimentos, entre otros). Igualmente, el número de trabajos para varones aumentó por el crecimiento del sector de construcción e industrias pesadas.&lt;br /&gt;Los cambios de las cadenas de montaje perjudicaron la producción de las mujeres, pues los inspectores las veían como muy proclives a estar nerviosas o agotadas perjudicando su desempeño laboral. No se consideró que ellas no solo trabajaban en la fábrica, sino que también al llegar a sus casas. A su vez, la transformación de la dinámica de agrupación de las empresas negó el ingreso de las mujeres en los altos cargos directivos, especialmente en las más grandes. La preparacion ocupacional fue rara, lo que estaba en contra del importante número de inexpertas frente a maquinas automáticas. Ellas fueron asignadas a tareas específicas bajo la supervisión de un capataz, que en ciertas ocasiones, se pensaban a sí mismos como hombres femeninos. Los industriales reconocieron talentos especiales en las mujeres como diligencia, atención en los detalles y una aptitud frente a labores monótonas.&lt;br /&gt;Las mujeres, además, fueron dueñas de tiendas, fondas y tabernas; no obstante, su número fluctuó en la primera mitad del siglo XX. Trabajaron como oficinistas y vendedoras cuyos puestos de trabajo aumentaba. En estos espacios laborales se asoció la buena presencia física con el éxito del trabajo. El cuidado de la apariencia física respondió, al mismo tiempo, al deseo de conseguir un esposo porque se consideraba al trabajo como un estado temporal, lo que consolidó porque la mayoría de las mujeres después de los treinta años no eran requeridas en los puestos de trabajo.&lt;br /&gt;Aquellas que eran profesionales representaron una pequeña porción de las trabajadoras. Ellas se dedicaron a las áreas de salud, educación y artes. Tuvieron mejores logros, quienes accedieron a la educación superior. Se centraron en la enseñanza, sin embargo, su número en comparación a antes de la guerra, solo constituyó un pequeño incremento. Y su cantidad disminuye aun más si se considera los altos puestos educativos. Las que se dedicaron a carreras de salud en su mayoría eran enfermeras, solo algunas ascendieron prodigiosamente. En realidad, se puede identificar un avance significativo en las profesiones por parte de las mujeres en el periodo anterior a la guerra y su impacto se atenúa cuando lo comparamos con los progresos de los varones. Por tanto, cuando se incrementan el salario y responsabilidad de los trabajos; disminuye los porcentajes de mujeres.&lt;br /&gt;El número de empleadas en el régimen nazi incrementó, con respecto al gobierno anterior. Ellas eran solteras, casadas y madres. Una fuerte cantidad de mujeres y especialmente varones extranjeros ― sobre todo de Europa del Este ― llegaron a trabajar a Alemania forzados por el gobierno. Los menos valorados racialmente eran los rusos seguidos de los polacos, y justamente, en estos sectores el mayor número de trabajadores eran mujeres, quienes generalmente laboraron en la industria de municiones y el resto en la agricultura y en el servicio doméstico.&lt;br /&gt;A pesar que, en algunos sectores económicos, los salarios de las mujeres fueron equitativos al de los varones, el mayor número de mujeres siguió trabajando en ámbitos no modernos (agricultura y servicio doméstico). Las políticas nazis trataron de desalentar el ingreso de las mujeres a las universidades y al mercado de trabajo porque se deseaba que se dedicaran al hogar y la maternidad, además, se consideraba que ganaban doble sueldo: el de su trabajo, y la “mantención” del esposo. No obstante, no se logró parar el incremento del ingreso de las mujeres al mercado laboral. Esto se debió al desarrollo de una intensa modernización económica, la necesidad económica de las mujeres, la disposición de contratar mujeres, entre otros factores.&lt;br /&gt;Durante la Segunda Guerra Mundial, en Alemania se dio un mínimo crecimiento de la mano de obra femenina. Se identificó a medio millón de mujeres trabajando como personal auxiliar en el ejército. En los primeros años, laboraron como oficinistas y telefonistas, hasta que avanzada la guerra, ellas también se encargaron de usar los reflectores, disparar cañones antiaéreos y apagar los incendios.&lt;br /&gt;En Rusia, el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo fue paulatino. Las rusas, generalmente, en el régimen soviético trabajaron como obreras, campesinas y funcionarias. Fueron importantes para su desempeño las políticas económicas implantadas por los gobiernos, que modernizaron y colectivizaron la economía según las políticas que creían convenientes ― Nueva Política Económica y sus planes quinquenales ―. Debieron enfrentar distintas crisis económicas que motivaron la escasez de recursos para ellas y sus familias, al igual que la planificación estatal del abastecimiento de los productos. La configuración de los salarios dependió de la coyuntura económica, por lo que, en ocasiones, subían, estancaban o bajaban.&lt;br /&gt;Posteriormente a 1921, el enfrentamiento entre el Estado y los campesinos se intensificó por la colectivización de la agricultura que debía satisfacer el consumo de granos para el consumo interno y la exportación, llegándose a ejecutar confiscaciones. En este contexto, algunas campesinas protestaron abiertamente ante esta actitud. Con Stalin, el campesinado adquirió en la práctica un estatus de “ciudadanos de segunda”, y las condiciones obreras se deterioraron por el trabajo a destajo, la libreta de trabajo, el fortalecimiento de la disciplina y los desplazamientos limitados.&lt;br /&gt;El incremento de la mano de obra femenina en las industrias subió. En 1928, sumaron el 28,8%, mientras que, en 1940, representó, el 43%. Los sectores económicos nuevos a los que ingresaron fueron: la minería, la metalurgia, la industria química, entre otros. Se las exentó de trabajos muy pesados o muy riesgosos, especialmente a las embarazadas. Sin embargo, el requerimiento por industrializar el país, y luego la Segunda Guerra, causaron el escaso cumplimiento a los reglamentos y la anulación de los permisos por maternidad. Al final, ningún oficio estaba cerrado para una mujer, y en líneas generales, la mayoría de las mujeres poseían oficios no cualificados o semicualificados. Aunque, poseían un salario igual al de los varones, el establecimiento del trabajo a destajo les fue contrario porque su rendimiento era menor. No solo trabajaban fuera de casa, sino también, dentro de ella realizando la mayoría o todas las tareas domésticas. No fueron auxiliadas en este aspecto por el Estado, pues las guarderías fueron escasas en las ciudades, y nulas en el campo.&lt;br /&gt;Las mujeres en su mayoría en Alemania no se movilizaron, aunque sí en Rusia. Las mujeres ocuparon la mayoría de los puestos de trabajo vacantes en la agricultura, y al final de la guerra eran un 45% de la fuerza de trabajo en la industria. Aunque, no se dio un llamamiento formal, las rusas debieron responder por la invasión alemana de 1941, que incluyó asesinatos por las ametralladoras aéreas alemanas. Es decir, que las mujeres tuvieron que lidiar con el trabajo de la guerra y sus responsabilidades domésticas.&lt;br /&gt;En el contexto de la guerra, nuevamente las rusas ingresaron con fuerza a los puestos de trabajo. Las mujeres en la agricultura llegaron a sumar el 70% de la mano de obra. En 1945, ellas constituían el 56% de las obreras y empleadas. En este contexto, más mujeres llegaron a puestos calificados. No obstante, esta situación cambió en la postguerra, pues los varones retornaron a sus oficios. Ellas perdieron terreno en los puestos conseguidos, especialmente en los de mayor jerarquía. El desequilibrio de la población por sexos que provocó el significativo número de muertes en la guerra, permitió la mayor valoración de los varones y el aumento de hogares encabezados por madres solteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. ELLAS Y LOS CONFLICTOS ARMADOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parte de la ciudadanía activa es la disposición de sacrificar la vida por su nación. La participación de las mujeres en los ejércitos y la guerra posee una asociación con la ciudadanía. El ítem involucra a las mujeres como actoras en estos espacios, como ejecutoras y como victimas.&lt;br /&gt;En la Primera Guerra Mundial, las perdidas humanas se centraron en varones jóvenes y permitió el crecimiento demográfico de las mujeres en proporción al otro género. Después de la guerra, los nombres de los héroes fueron honrados y se establecieron numerosos monumentos a su honor. Mientras, las mujeres eran solo aludidas como alegorías (victoria, maternidad, viudez, entre otros).&lt;br /&gt;Un aspecto interesante de la visión de Alemania sobre los otros países europeos, en el contexto de la Primera Guerra, tuvo como referencia símbolos de género. Alemania estaba orgullosa de su éxito económico, estaba convencido de la superioridad de su civilización y se propuso conquistar una Rusia “bárbara” y una Francia “afeminada”. Cada uniformado se imaginó que en sus actividades demostraría los valores morales más altos, y disfrutaría de los rangos militares. Inscribirse era una demostración de patriotismo y se vanagloriaban de las vivas que recibirían de las mujeres y sus lágrimas por su regreso. Las movilizaciones afectaron los sentimientos familiares y revivió el mito de los varones como protectores de la maternidad y el amor. La emoción de los soldados se intensificó porque creían que formaban parte de un frente nacional, y estaban salvando a su nación.&lt;br /&gt;Los gobiernos esperaban que la guerra fuera corta, por lo que creían que las mujeres se resignarían a dejar sus protestas feministas ante la causa nacional. Así, les dieron la bienvenida a trabajos caritativos, no se quería que sirviesen de otras maneras. Las prestaciones que obtenían las mujeres en la caridad eran diferenciadas, y las recibían en calidad de esposas legítimas y por la cantidad de hijos. Alemania siguió viendo estos pagos como una forma de beneficio, manteniendo los pagos bajos.&lt;br /&gt;Según Bridenthal y Koonz, las alemanas asumieron cierta culpa por la muerte de miles de soldados en la Primera Guerra, mientras que ellas se insertaban al mercado de trabajo como nunca antes, y tuvieron mayor acceso a puestos de trabajo típicamente masculinos y a oportunidades educativas. Es decir, lograron cierta liberación a cambio de muertes, a lo que se suma la falta de cumplimiento de sus tradicionales responsabilidades. Estas ideas fueron difundidas por los partidos burgueses. Esto explicaría porque el partido que obtuvo un mayor número de votos femeninos fue el Partido Centrista Católico, el cual tuvo la menor cantidad de diputadas en el Parlamento. Estos grupos conservadores solicitaron una mayor valoración social y económica del trabajo de la ama de casa y la madre. Se intentó otorgarle mayor atractivo a la imagen de la maternidad.&lt;br /&gt;Las rusas participaron en las transformaciones de su nación involucradas en el proceso de la Revolución Rusa. El doble de trabajadoras se desempeñó en los puestos de trabajo durante la guerra. Además de cumplir su horario laboral, que consistía en doce horas, no poseían leyes proteccionistas. En estas condiciones, ellas, igualmente, debían hacer largas y duraderas colas para conseguir pan para su familia y descuidaban sus labores domésticas. Por tanto, el 8 de marzo de 1917 ― 23 de febrero en el calendario ortodoxo ruso ―, día internacional de la mujer, las trabajadoras rusas salieron a las calles de Petrogrado para protestar por el nuevo racionamiento de pan y el alza de los precios, a pesar de la oposición de los líderes políticos. Se les unieron otros trabajadores llegando a realizar una huelga general.&lt;br /&gt;Esta protesta encendió el malestar general de la población y se extendió a diversas ciudades rusas, llegándose a lograr la renuncia del zar. En la Republica, las mujeres continuaron participando de forma activa. Así, reclamaron su derecho al sufragio, expresaron su oposición a la guerra y manifestaron la necesidad de mejorar sus condiciones sociales y laborales. Se formó un batallón femenino compuesto por intelectuales, burguesas, nobles y obreras que defendieron la sede de gobierno en el intento de derrocamiento, por lo que la revolución se convirtió en guerra civil. Sin embargo, la hegemonía bolchevique fue ganando espacios hasta gobernar de forma absoluta.&lt;br /&gt;Ya con el poder hegemónico de Stalin, se introdujo un régimen de terror que implicó la instauración de la pena de muerte, las torturas, los arrestos arbitrarios y masivos y los campos de concentración; que no excluyeron a las mujeres. Ellas sumaron el 12 a 14% de personas arrestadas, pero, luego, aumentaron porque se introdujo la categoría de “pariente de un traidor”, el cual motivó el ingreso de muchas mujeres, en calidad de esposas o parientes, por no denunciar a los denominados “enemigos del pueblo”. Ellas fueron llevadas a los campos de concentración, de dos a cinco años.&lt;br /&gt;La toma de poder por el nacionalsocialismo en Alemania, en 1933, fue posible por un astuto manejo de los temores irracionales promovidos por los conflictos económicos, sociales y políticos del momento. El temor por los cambios de la estructura social anclados en la familia, que se caracterizó por su autoritarismo, influyeron en la atención de la población alemana a Hitler. Dentro del programa del partido destacó el discurso de que las mujeres volvieran al hogar pues se observó que ellas se alejaban de su casa, sus hijos y su moral al ingresar al mercado de trabajo y afirmar su independencia. Esta intención se reprodujo con el lema: Zinder, Küche, Kirche (hijos, cocina, iglesia). Y es que:&lt;br /&gt;«El hogar era para la mujer alemana lo que el taller, el pequeño negocio o la granja era para el hombre alemán; significaba status, independencia, respetabilidad y seguridad. Era, en resumen, el territorio que había que defender. El temor de las mujeres a perder el puesto que tradicionalmente les correspondía en la sociedad era semejante al miedo de los hombres a la “proletarización”».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elección del nacionalsocialismo se constituyó en una expresión contradictoria porque este partido fue apoyado por las alemanas, a pesar que significó el recorte de los avances que las mujeres habían logrado. Algunos autores responden a esta incertidumbre destacando que en el régimen del Weimar continuó la ideología patriarcal en la mente de las alemanas. Otro elemento que puede explicar esta elección es el debilitamiento de los movimientos feministas que al final de la República, tuvo problemas generacionales que se relacionaron con la racionalización de las profesionistas como empleadas, el rechazo del estilo antiguo de liderazgo, y la separación de género y la múltiple organización que destacó el anterior movimiento.&lt;br /&gt;La Segunda Guerra Mundial se caracterizó por ejecutarse sobre las ciudades y poblaciones civiles, incluyendo a mujeres y niños. Incluso en los campos de concentración, los primeros en asesinarse eran a mujeres y niños. Aparte de los bombardeos que tuvieron que sufrir, también enfrentaron el hambre, los saqueos, las violaciones y los asesinatos. Ellas se ocuparon del cuidado de los niños, la comida, la ayuda a los heridos y los refugios.&lt;br /&gt;La Asociación de Mujeres Nazis fue liderada por Gertrud Scholtz-Klink, como se comentó líneas arriba, y otras organizaciones femeninas adquirieron la ideología nazi. La asociación gestionó una campaña educativa para las mujeres y las niñas con el objetivo de difundir las perspectivas nazis en torno al ideal del hogar y el racismo, y así fortalecer la construcción del III Reich. Aunque la presencia de las activistas nazis era una minoría frente a los varones y la población femenina, sin embargo, fueron eficientes y decididas. Ellas pertenecían a los diferentes sectores sociales, excepto la elite, y participaron en las políticas nazis por el cumplimiento de sus trabajos (secretarias, guardias, entre otras) o profesiones (médicas, enfermeras, académicas, entre otras). Empero todas ellas contribuyeron a la burocracia genocida. Las guardias eran las más cercanas a los campos. Ellas por ejemplo, seleccionaban a ciertas judías para ingresarlas a un burdel a servicio de los soldados alemanes. Cuidaban que las seleccionadas no tuvieran enfermedades venéreas y en su pecho les tatuaban “puta del campo” y su número de identificación. Fue “celebre” el sadismo de algunas guardias femeninas.&lt;br /&gt;La cantidad de alemanas que respondieron a los llamados de apoyar al gobierno en la guerra fueron escasas, a diferencia de las inglesas y rusas. La mayoría que realizó trabajo voluntario en el Servicio de Trabajo fueron varones. Aunque, en 1938, se estableció un “año de servicio” para las jóvenes, ellas lo evitaron en lo posible porque el régimen anteriormente reforzó la imagen de que las mujeres debían quedarse en sus casas. Ante esta situación, el gobierno recurrió al trabajo de los esclavos, prisioneros y extranjeros de ambos sexos, para evitar forzar a las alemanas. La resistencia activa de las mujeres fue muy difícil por la hostilidad que se expresaba sino se seguían los procedimientos nazis.&lt;br /&gt;Numerosas mujeres que participaban activamente en grupos socialistas, comunistas o laboristas fueron aprisionadas y llevadas a campos de concentración. Algunas veces, eran recluidas con la intención de coercionar a sus parientes masculinos. Cerca de la mitad de las victima del racismo nazi fueron mujeres. Las leyes del 7 y 25 de abril de 1933, a pesar de la oposición de ciertos grupos políticos, expulsaron a los varones y mujeres judíos de la vida política, profesional, económica y cultural.&lt;br /&gt;En la Segunda Guerra Mundial, las mujeres rusas participaron en las fuerzas armadas y en las batallas, a través del apoyo en el manejo de la artillería y los tanques, e integraron los regimientos de las fuerzas aéreas, sobre todo en las unidades de combate antiaéreo. La mayoría de estas mujeres fueron solteras y viudas, y habían trabajado anteriormente en las fábricas. Muchas recibieron honores militares. Una heroína tuvo gran publicidad luego de su muerte. Se trató de Maria Oktyabr’skaya, quien aprendió a manejar tanques y tuvo uno que llamó “Amigo de la Mujer Combatiente”.&lt;br /&gt;Existió un grupo aéreo conformado completamente por mujeres, en 1941. Estaba integrado por tres regimientos, combatientes, bombarderas y bombarderas nocturnas. Tuvo 125 batallas aéreas y ganó 38 victorias. Ellas ganaron numerosas condecoraciones. Una de las pilotas rusas más conocidas fue Lily Livak, quien era una adolescente, se alistó en 1941 y fue una hábil piloto. La llamaron “La Rosa Blanca de Stalingrado”. Intentaba sacar a los alemanes de su país para regresar junto a su madre y tener una vida tranquila.&lt;br /&gt;La invasión alemana a Rusia, que duró de 1941 a 1943, sometió totalmente a la población de Stalingrado. Logró esto por los bombardeos y el control del acceso de los alimentos. A fines de 1941, casi un millón de personas se murió de hambre. Las mujeres ayudaron a atacar al enemigo mediante la excavación de trincheras, la colocación de alambre de pinchos y la construcción de bunkers. El Día Internacional de la Mujer en 1942 fue celebrado por una limpieza de la ciudad, que incluyó el entierro de los cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. APUNTES FINALES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este breve recuento panorámico de la participación de las mujeres en la construcción de los proyectos nacionales de Alemania y Rusia durante la primera mitad del siglo XX, se destaca la diversidad de las posturas en la planificación, formulación y aplicación de los proyectos nacionales que trataron de ejecutar los Estados-nación respecto a las relaciones de género. No existió homogeneidad en los proyectos, al contrario destacó la heterogeneidad en los intelectuales y en los estatistas. No obstante, se puede identificar un conservadurismo mayor de los últimos frente a los primeros en las consideraciones que poseían sobre la participación femenina en la gestación de sus naciones. Aquí, es necesario subrayar que no tomamos a la nación, únicamente en su expresión territorial, sino en la noción más genérica de “comunidad imaginada”. El hecho de ser alemana o rusa significó lidiar con un ideal que los proyectos nacionales formularon de forma constante.&lt;br /&gt;La participación de las mujeres alemanas y rusas fue activa y pasiva en estos proyectos nacionales. Dependió de su acceso a los recursos sociales, económicos, políticos y culturales. Las demandas por las mejoras en sus condiciones no se redujeron a las elites y tampoco a los sectores populares. Al pertenecer a diferentes sectores sociales, ellas fueron exigiendo políticas según sus intereses colectivos e individuales. Sus acciones demostraron que las políticas dadas desde arriba no fueron suficientes para un cambio de sus circunstancias adversas, sino que la realidad era más compleja, siendo necesarias transformaciones en el ámbito cultural y simbólico. La maternidad fue un hecho que problematizó el ejercicio de su ciudadanía plena, porque los proyectos nacionales se valieron de este factor para presionarlas a hacer acciones a favor de la nación, antes que a su propio provecho.&lt;br /&gt;Otro asunto importante de esta reflexión, es destacar que el ingreso de las mujeres al espacio público, desde la ciudadanía o el trabajo, no les garantizó su igualdad en la vida privada. Todavía, los varones se percibían como los soberanos de su “pequeño reino” pero no únicamente por un elemento subjetivo individual, sino también, porque las pautas sociales e incluso los proyectos sociales les promovían esa imagen. En este aspecto, las mujeres tuvieron que esperar, la segunda mitad del siglo XX y la Revolución sexual, para que los proyectos nacionales atendiesen con mayor ahínco la necesidad de democratizar el espacio privado, desde políticas en contra de la violencia doméstica y sexual.&lt;br /&gt;En conclusión, este panorámico estudio permite observar la complejidad de la construcción de los proyectos nacionales. La heterogeneidad de las ideologías y prácticas en torno a los proyectos enriquecieron el campo de las negociaciones de los actores y las actoras. Aunque, también, se percibió que regimenes totalitaristas y las guerras armadas limitaron en gran medida, estas negociaciones incluyendo las transformaciones en las condiciones adversas de las mujeres, y es que todavía, las mujeres, no solo por causas estructurales y sociales, sino además, por sus propios conflictos internos, no poseen la equidad de género que se espera. El entendimiento y estudio de las naciones nos permiten profundizar en estos motivos y en la historicidad de los conflictos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANDERSON, Bonnie S. y Judith P. ZINSSER&lt;br /&gt;Historia de las mujeres: Una historia propia. 2da ed., Barcelona: Editorial Crítica, 1992, Volumen 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BLEKHER, Feiga&lt;br /&gt;The Soviet Woman in the Family and in Society (A Sociological Study). Jerusalem: Keter Publishing House, 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BOCK, Gisela&lt;br /&gt;“Políticas sexuales nacionasocialistas e historia de las mujeres”, en: Georges DUBY y Michelle PERROT (Dirs.) Historia de las mujeres en Occidente. Madrid, Taurus, 1993, Tomo 5, pp. 172-201.&lt;br /&gt;“Nazi Gender Policies and Women’s History”. En: Françoise Thébaud (Ed.) A History of Women in the West. Massachusetts: Harvard University Press, 1994, pp. 149-176.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BRIDENTHAL, Renate y Claudia KOONZ&lt;br /&gt;“Más allá de Kinder, Küche, Kirche: Las mujeres de Weimar en la política y en el trabajo”. En: James S. Amelang y Mary Nash (Eds.) Historia y Género. Las mujeres en la Europa Moderna y Contemporánea. Valencia: Edicions Alfons el Magnànim, 1990, pp. 345-387.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GERHARD, Ute&lt;br /&gt;“The Women’s Movement in Germany”. En: Gabriela Griffin y Rosi Braidotti (Eds.) Thinking Differently. A Reader in European Women’s Studies. London, New York: Zed Books, 2002, pp. 321-330.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NAVAILH, Françoise&lt;br /&gt;“El modelo soviético”, en: Georges DUBY y Michelle PERROT (Dirs.) Historia de las mujeres en Occidente. Madrid, Taurus, 1993, Tomo 5, pp. 257-283.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROWBOTHAM, Sheila&lt;br /&gt;Women in Movement. Feminism and Social Action. New York/London: Routledge, 1992.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;THÉBAUD, Françoise&lt;br /&gt;“The Great War and the Triumph of Sexual Division”. En: Françoise Thébaud (Ed.) A History of Women in the West. Massachusetts: Harvard University Press, 1994, pp. 21-75.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;YUVAL-DAVIS, Nira&lt;br /&gt;Género y Nación. Lima: Flora Tristán, 2004. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-671580386132959496?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/671580386132959496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=671580386132959496' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/671580386132959496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/671580386132959496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2010/03/participacion-de-las-mujeres-en-la.html' title='PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LOS PROYECTOS NACIONALES DE ALEMANIA Y RUSIA. PROCESOS HISTÓRICOS DURANTE LA 1º MITAD DEL SIGLO XX'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/S6evX-6wnLI/AAAAAAAAAH4/VQVeRB-2YuE/s72-c/82499127.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-9052078230254488290</id><published>2007-06-17T09:45:00.000-07:00</published><updated>2007-06-17T10:03:29.248-07:00</updated><title type='text'>DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN: RELACION SIMBIOTICA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los conceptos de desarrollo y globalización implican procesos sociales e históricos que han interactuado hasta la actualidad. La globalización ha sido el escenario de la aplicación de las teorías de desarrollo conocidas, y ha permitido la mayor difusión de estas teorías en diferentes ámbitos del mundo. Pero la pregunta central que nos planteamos es ¿qué implica esta relación en nuestra realidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;I. CONSIDERACIONES GENERALES EN TORNO A LAS CATEGORIAS.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tanto el desarrollo y la globalización son términos polisémicos. Esta característica responde al desenvolvimiento de los conceptos, en el cual emergen procesos de asimilación y conflictos, teniendo cada categoría su propia historia (Murillo, 1997). Propiamente el desarrollo puede ser comprendido como “una mejora o despliegue cualitativo de las potencialidades&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;”. La evolución de este término ha estado asociado a la economía, pero al ser múltiples las necesidades humanas los campos que intervinieron en las teorías del desarrollo se fueron diversificando, adjuntando diferentes variantes: humano, económico, sostenible, entre otros.. En la actualidad, las Naciones Unidas define al desarrollo humano como la capacidad de “permitir a las personas tener una vida que valoren y en permitirles aprovechar su potencial como seres humanos&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La globalización también ha estado vinculada con los diversos campos sociales en que están involucrados los seres humanos. Tiene dos centros: la economía mundial y el intercambio cultural, factores que promueven la interdependencia de los diferentes países del mundo&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;. Es un proceso que acarrea beneficios y peligros simultáneamente. Se caracteriza por su dinamismo que permite la adopción como el antagonismo de manera simultánea (Giddens, 1999). En otras palabras, es un escenario muy complejo en cual interactúan política, economía, sociedad y cultura.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ambos términos, desarrollo y globalización, están interrelacionados con otras palabras: el progreso y la modernidad/modernización. Estas ideas son propias del movimiento de la Ilustración del siglo XVIII, y tuvieron como principal dicotomía barbarie/civilización, lo que ha sido reemplazado en la actualidad por pobreza/bienestar&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;. El progreso es referido como la evolución de las representaciones y las actividades humanas a un estado mejor. La modernización se ciñe a la racionalidad de la producción buscando acelerar las actividades administrativas, mientras la modernidad es comprendida como un proyecto que se caracteriza por su discurso crítico en torno a la transcendencia y la tradición, guiada por la Razón y la Verdad (Urbano, 1991).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estas indicaciones se fundamentan sobre el punto de que el saber es un proceso constante de negociación del percibir, que se expresa en un andamiaje de enunciados (Murillo, 1997). Tanto desarrollo como globalización poseen una matriz occidental, lo cual influye en el modo de difusión y efecto en diferentes realidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;II. HEGEMONÍA: CONDICIONES, DISCURSOS Y PRÁCTICAS.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Teniendo como espacio de observación nuestra realidad, el Perú es un país con una economía inviable, en palabras de Oswaldo de Rivero (1998). Es un país que se centra en la producción primaria, sobre todo extractiva, dirigiendo las escasas inversiones que se consiguen, nacionales o extranjeras, a la tecnología productiva y a las exportaciones. Asimismo, la legalidad, el orden público y la sociedad civil poseen un despliegue incipiente, pues la corrupción y la violencia aun dominan las actividades de la sociedad y sus instituciones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El desarrollo al poseer como escenario a la globalización posibilita su entendimiento como una formula económica y hasta mágica que acarrearía el bienestar general de forma más o menos cercana. Además, la globalización ha impuesto reglas que motivan competencia entre los países más desarrollados, tratando de conseguir las mejores cifras macroeconómicas aunque las prestaciones sociales sean limitadas. Al final se incentiva un darwinismo social, sobrevive y crece el más fuerte, que no sólo se limita entre los estados sino también empresas y la población en general (Rivero, 1998). Igualmente, habría que indicar que las actividades de los organismos económicos internacionales –FMI, BM, OMC– están orientadas a favorecer los intereses de los países más prósperos, convirtiéndose sus recomendaciones en doctrinas (Stiglitz, 2002).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Todos los países desean el desarrollo económico, aunque se ha demostrado que no basta para alcanzar el bienestar general. Así, Sen amplía su visión del desarrollo considerando que éste debe brindar la capacidad a las personas de elegir el modo de vida que valore&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;. Este autor encuentra dos concepciones que se han usado para lograr el desarrollo: a) BLAST, modelo que implica sacrificio necesario por parte de la población, limitando la satisfacción de servicios básicos, o incentivando la desigualdad social o el autoritarismo, con el fin de lograr la acumulación rápida de capital; y b) GALA, el cual busca la interrelación entre la calidad de vida y la productividad económica, teniendo como base y garantía a la democracia (Sen, 1998). Por tanto, el bienestar es un objetivo complejo de cumplir por tener que preocuparse por los diversos aspectos que envuelve la vida humana. Bienestar que no sólo sea un fin futuro, sino que se aplique en el presente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Enfocando el aspecto social, consideremos el hecho de que numerosas personas quienes residían en países no desarrollados han realizado una gran cantidad de migraciones internas y externas a las diversas ciudades del mundo, por la búsqueda del sueño del bienestar. Así, es cada vez mayor la cantidad de población urbana. Empero, tal crecimiento conlleva al fortalecimiento de relaciones caracterizadas por la exclusión social y la discriminación, generándose inestabilidad sociopolítica (Rivero, 1998). Un significativo número de peruanos/as viven estas condiciones, no sólo aquellos/as que han emigrado, sino también los/as que se trasladan a las ciudades internas del país.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las ciencias sociales son una partición imaginaria de la realidad, en la cual se interconectan la cultura, la política, la economía, el cuerpo y las pulsiones. Todos estos aspectos afectan las distintas representaciones y actividades de la vida cotidiana de los seres humanos (López, 2001). El caso de las teorías del desarrollo no es una excepción. Al poseer una matriz occidental son asimiladas y/o transgredidas en realidades como la nuestra, con condiciones sociales que no corresponden al patrón occidental. Aquellos/as que difunden y/o aplican las teorías del desarrollo adquieren el estatus del colonizador, sea extranjero o criollo, persistiendo las relaciones tuteladas, porque la mayoría de la población no conforman una sociedad civil que ejerza sus derechos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El desarrollo implica, hasta la actualidad, hegemonía ideológica y violencia simbólica al practicarse desde arriba hacia abajo porque: a) tiene como entes rectores instituciones extranjeras, b) usa referencias patrones occidentales y, c) en el imaginario de los/as funcionarios/as económicos/as se considera el modelo BLAST. Por otra parte, al obligarse a las personas a enfrentar un mundo globalizado emerge lo subalterno en algunos sectores sociales; trasladando su resistencia, trasgresión creativa o (auto)destructiva, al ámbito de lo imaginario y de las prácticas (López, 2001).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;III. CONCLUSIONES.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La relación simbiótica entre desarrollo y globalización afecta a realidades como la nuestra a través de la hegemonía de su difusión y ejercicio desde los actores que se involucran: instituciones y capitales internacionales, Estados, funcionarios/as, políticos/as, ONGs, académicos/as, sociedad civil, población objetivo de los programas y proyectos de desarrollo. No obstante esta hegemonía negocia con lo subalterno que presenta realidades interculturales como nuestro país, siendo necesario negociar con estas teorías del desarrollo para adecuarlas según nuestras condiciones sociales y culturales. En otras palabras, siempre combatiendo las hegemonías que tratan de imponerse por los diversos medios globalizados. Negociar no significa oponerse a los cambios, sino buscar el bienestar en las condiciones de su población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;BIBLIOGRAFIA&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;GIDDENS, Anthony&lt;br /&gt;1999 &lt;em&gt;Un mundo desbocado. El impacto de la globalización en nuestras vidas&lt;/em&gt;. Madrid: Taurus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LÓPEZ MAGUIÑA, Santiago et al&lt;br /&gt;2001 &lt;em&gt;Estudios culturales: discursos, poderes, pulsiones.&lt;/em&gt; Lima: Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MURILLO, Susana&lt;br /&gt;1997 &lt;em&gt;El discurso de Foucault: estado, locura y anormalidad en la construcción del individuo&lt;/em&gt;. Buenos Aires: Oficina de publicaciones de CBC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RIVERO, Oswaldo de&lt;br /&gt;1998 &lt;em&gt;El mito del desarrollo: los países inviables del siglo XXI&lt;/em&gt;. Lima: Mosca azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEN, Amartya&lt;br /&gt;1998 “Teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”. En: Luis EMMERIJ y José NÚÑEZ DEL ARCO (Comps.) &lt;em&gt;El desarrollo económico y social en los umbrales del siglo XXI&lt;/em&gt;. Washington DC: BID. 589-610.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;STIGLITZ, Joseph&lt;br /&gt;2002 &lt;em&gt;El malestar en la globalización&lt;/em&gt;. Madrid: Taurus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;URBANO, Enrique (Comp.)&lt;br /&gt;1991 &lt;em&gt;Modernidad en los Andes&lt;/em&gt;. Cusco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paginas Web consultadas:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://habitat.aq.upm.es/cvpu/acvpu_5.html"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://habitat.aq.upm.es/cvpu/acvpu_5.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/GlobalizaciÃ³n"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.iigov.org/gbz/article.drt?edi=545691&amp;art=545696"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://www.iigov.org/gbz/article.drt?edi=545691&amp;amp;art=545696&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ronaldflores.com/2006/10/19/los-cuentos-chinos-de-oppenheimer/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://www.ronaldflores.com/2006/10/19/los-cuentos-chinos-de-oppenheimer/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://hdr.undp.org/hdr2006/pdfs/report/spanish/01-HDR06%20Frontmatter_ES.pdf"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://hdr.undp.org/hdr2006/pdfs/report/spanish/01-HDR06%20Frontmatter_ES.pdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://habitat.aq.upm.es/cvpu/acvpu_5.html"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://habitat.aq.upm.es/cvpu/acvpu_5.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://hdr.undp.org/hdr2006/pdfs/report/spanish/01-HDR06%20Frontmatter_ES.pdf"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://hdr.undp.org/hdr2006/pdfs/report/spanish/01-HDR06%20Frontmatter_ES.pdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; Habría que señalar la repetición de este proceso en la historia, por ejemplo la romanización del mundo occidental y la colonización europea en los siglos XV y XVI.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.ronaldflores.com/2006/10/19/los-cuentos-chinos-de-oppenheimer/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://www.ronaldflores.com/2006/10/19/los-cuentos-chinos-de-oppenheimer/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.iigov.org/gbz/article.drt?edi=545691&amp;art=545696"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;http://www.iigov.org/gbz/article.drt?edi=545691&amp;amp;art=545696&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-9052078230254488290?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/9052078230254488290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=9052078230254488290' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/9052078230254488290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/9052078230254488290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/06/desarrollo-y-globalizacin-relacion.html' title='DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN: RELACION SIMBIOTICA'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-3662345033491186449</id><published>2007-06-17T09:42:00.001-07:00</published><updated>2007-06-17T09:43:35.041-07:00</updated><title type='text'>HISTORIA Y GÉNERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Joan SCOTT. “El género: una categoría útil para el análisis histórico”. En: James AMELANG y Mary NASH (Eds.) &lt;em&gt;Historia y género: las mujeres en la Europa moderna y contemporánea.&lt;/em&gt; Edicions Alfons el Magnanim, Institució Valenciana d´ Etudis i investigació, Valencia, 1990.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IDEAS CENTRALES&lt;/strong&gt;: Las feministas al buscar sintetizar la enorme de cantidad de estudios concretos sobre las mujeres e incorporar su propuesta a la academia usaron el concepto de género. Esta noción tenía como acepción más simple ser sinónimo de mujeres. Se trató de usar este término como una vía para separar estos estudios de alguna connotación política, en particular feminista. La aplicación de este concepto implica la consideración tanto de la mujer como del hombre, para no crear una ficción al analizar cada sexo por separado, teniendo como punto central las construcciones sociales y culturales y la identidad sexual.&lt;br /&gt;Se intentó teorizar el concepto reconciliando la teoría (generalizaciones) y la historia (estudio de lo específico dentro del contexto y del cambio). Los resultados han sido diversos llegándose a usurpaciones parciales de una teoría particular hasta explicaciones de los cambios por medio de teorías universales escondiendo la teoría siendo imposible seguirlos como modelos para posteriores estudios.&lt;br /&gt;Las historiadoras feministas han abordado tres tendencias. En primer lugar se cuenta con las explicaciones del patriarcado determinando que la subordinación femenina se produce de la necesidad del hombre por dominarla. Existieron dos corrientes en esta tendencia para la liberación femenina: la tecnología de la reproducción (O´brien) o la conciencia de la objetivación sexual (Mackinnon). Las dificultades para las historiadoras son la articulación de las desigualdades de género con las otras de tipo social, y el análisis parte de la diferencia física dando ahistoricidad al mismo concepto de género.&lt;br /&gt;La segunda vertiente son los estudios de las historiadoras feministas marxistas. Sus estudios limitan nuevos desarrollos teóricos analíticos ante la necesidad de una explicación económica o relacionada a ello por la postura marxista. En este sentido lo más resaltante es el título Powers of Desire, donde el centro del análisis es la política sexual. Pero al final el género no logra tener un status analítico independiente.&lt;br /&gt;La tercera perspectiva es la aplicación del psicoanálisis, centrándose en los procesos que crean identidad en el sujeto, en especial en las primeras etapas del desarrollo del(la) niño(a). Dentro de esta postura se encuentran dos escuelas. La escuela angloamericana (Chodorow, Guilligan) enfatizando en la experiencia real y al considerar el inconsciente como elemento sujeto de la comprensión consciente. Sin embargo sus análisis se circunscriben en estructuras de interacción pequeñas de manera relativa siendo problemática la universalización de sus conclusiones.&lt;br /&gt;La segunda escuela es la francesa basada en el seguimiento de la obra de Lacan, a través de una lectura estructuralista y postestructuralista de Freud, por medio de las expresiones teóricas del lenguaje. La función central del análisis es el lenguaje en la comunicación, interpretación y representación del género. Se conceptúa al inconsciente como un factor crítico en la construcción del individuo, en la definición de la identificación sexual y de la represión constante del sujeto. En suma, lo femenino y lo masculino son construcciones ficticias. El mayor problema es su centro de análisis en el falo como significante nuclear de la diferencia sexual, es así que la formación del sujeto dentro del género es predecible al ser siempre el mismo, dejando de lado al concepto de género en el estudio de la realidad social.&lt;br /&gt;Ante estas dificultades teóricas la autora plantea una definición de género. Considera al género como elemento constituyente de las relaciones sociales centradas en las diferencias sexuales. Lo que implica el estudio de símbolos culturales que son representativos de manera diversa, los conceptos normativos manifestadores de los significados de los símbolos, las nociones políticas y referencias a las instituciones sociales, y la identidad subjetiva enmarcada en su contexto. La labor pendiente es conocer la interacción de estas cuatro subpartes.&lt;br /&gt;El otro elemento integrante de esta definición es que el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder. Ello lleva a percibir el significado y compresión de las intricadas relaciones entre las diversas relaciones sociales de los seres humanos. Es necesario considerar que el poder no es una fuerza central sino mas bien dispersa, incluido en la continua construcción de lo masculino y o femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PALABRAS CLAVES:&lt;/strong&gt; Genero/Concepto/Estudios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;COMENTARIOS:&lt;/strong&gt; Este estudio constituye un clásico dentro del desarrollo teórico de los estudios sobre las mujeres. Sin embargo no pierde su utilidad teórica al mantenerse vigente en las consideraciones teóricas de estos estudios. En mi caso mi tema de estudio son las representaciones femeninas de las religiosas del siglo XVIII. Estas representaciones son encontradas en los diversos discursos de la época el que se caracteriza por mostrar algunos elementos secularizadores del discurso de la ilustración contraria al discurso eclesiástico.&lt;br /&gt;En los discursos desde la propia iglesia católica, de las propias religiosas, de la prensa escrita, de las normas civiles y eclesiásticas o de las autoridades civiles encontramos fragmentos de la realidad de la época que muestran las diferenciaciones sociales a través de las sexuales. Porque la representación de la mujer en esta época también va cambiando tratando de acentuar su rol como madre, originándose una postura en contra de lo conventual siendo visto como algo inútil, no productivo. Por eso el siguiente siglo las órdenes religiosas tratarán de cumplir con funciones sociales en sus tareas como por ejemplo la enseñanza, la asistencia médica, etc.&lt;br /&gt;Las relaciones de poder en la etapa colonial son marcadas cruzando las diferenciaciones sociales con las de género, raza y lo étnico. Además las mujeres que puedan tratar de obtener una mayor autonomía de la tutela masculina que le impone la sociedad sólo lo hacen como representantes de su grupo social pero no por el hecho de ser mujer. He encontrado religiosas que ante las iniciativas estatales de intervenir en la dirección y actividades de los monasterios, ellas por medio de sus dirigentas responden reclamando la innecesidad de esta intervención. Pero esta iniciativa solo se circunscribe a su determinada comunidad religiosa y a cierto sector de ella.&lt;br /&gt;En suma, este estudio nos brinda pautas para profundizar nuestros temas de investigación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-3662345033491186449?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/3662345033491186449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=3662345033491186449' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/3662345033491186449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/3662345033491186449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/06/joan-scott.html' title='HISTORIA Y GÉNERO'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-6296371793783879305</id><published>2007-06-17T09:39:00.000-07:00</published><updated>2007-06-17T09:41:03.271-07:00</updated><title type='text'>FEMINISMO Y CIUDADANIA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Chantal MOUFFE. “Feminismo, ciudadanía y política democrática radical”. En: Ciudadanía y feminismo. Debate feminista, México, 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IDEAS CENTRALES&lt;/strong&gt;: En las últimas décadas dos temas han sido centrales en los debates de las feministas angloamericanas: el postmodernismo y el esencialismo. Aunque el primero en realidad no existe como una interpretación teórica coherente pero en común critica la racionalidad de la Ilustración (universalismo, humanismo y racionalismo). Lo importante es no desautorizar esta corriente por algunas lagunas de los autores sino tomar en cuenta todas sus modalidades e implicaciones para la política feminista. La pregunta central del artículo se centrará en la elaboración de una política feminista basada en una interpretación antiesencialista y un proyecto democrático radical. Esta propuesta implica la unión de las demandas de distintos puntos de opresión.&lt;br /&gt;El esencialismo plasmado en la figura de la identidad es rechazada, y se manifiesta que lo que existe una posición de sujetos con fijaciones parciales que se hallan en formas discursivas inestables sometiendo a las prácticas articulatorias que las aturden y transforman. A pesar de que no existe una relación necesaria entre las distintas posiciones del sujeto en el campo político existen siempre discursos que tratan de articularlas desde diversos puntos de vista. Para las feministas la idea va más allá de definir la categoría de mujer, en realidad la pregunta principal debe ser cómo se convierte la diferencia sexual en una relación pertinente de las relaciones sociales y cómo se construyen las relaciones de subordinación por medio de esa distinción. Esta noción observa la multiplicidad de relaciones de relaciones sociales en las cuales la diferencia sexual se construye de distintas maneras y en donde la lucha debe ser planteada de formas específicas y diferenciales.&lt;br /&gt;La autora critica las políticas feministas que trataron de vincular a la mujer sólo con el rol maternal, siendo natural que el campo femenino se desempeñe solamente en el privado. También discute con Pateman sobre su propuesta de realizar políticas que diferencien a las mujeres de los hombres, pues el individuo y la ciudadanía son concepciones universalistas y masculinas pero esto hace que la identidad domine la construcción de las políticas que es lo que se quiere evitar. Lo que la autora propone es que la diferencia sexual sea impertinente en el concepto de ciudadanía aunque actualmente esta diferencia es aun pertinente en muchas relaciones sociales, pues cree que el logro de una democracia plural y radical no requiere de un modelo sexualmente diferenciado sino de nuevas nociones sobre qué es ser ciudadano y cómo actuar como miembro de una comunidad política &lt;a style="mso-comment-reference: u_1; mso-comment-date: 20050516T1202"&gt;democrática&lt;/a&gt;&lt;a language="JavaScript" class="msocomanchor" id="_anchor_1" onmouseover="msoCommentShow('_anchor_1','_com_1')" onmouseout="msoCommentHide('_com_1')" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_msocom_1" name="_msoanchor_1"&gt;[u1]&lt;/a&gt; .&lt;br /&gt;La ciudadanía entendida por el liberalismo y por el republicanismo cívico posee limitaciones, en el primero por considerar a la ciudadanía como una identidad más, mientras el segundo es la totalidad dominante que invalida a las demás. Por eso define a la ciudadanía radical y democrática, como una forma de identidad política, un principio articulador que afecta a las diferentes posiciones del sujeto permitiendo a la vez una pluralidad de lealtades especificas y el respeto de la libertad individual. Lo común es el compromiso de las personas es su identificación con una interpretación dada de un conjunto de valores ético-políticos. Las consideraciones sobre lo publico/privado se dan en la articulación de ambas esferas y no en su separación. Existirían tantas ciudadanías como interpretaciones de esos principios criticando toda forma de dominación. Para lograr esto se debe construir un nosotros como ciudadanos democráticos a través del principio de equivalencia democrática que no niega las diferencias. Y el bien común estaría en función de un imaginario social.&lt;br /&gt;En el ultimo ítem la autora señala que su propuesta no limita las políticas feministas sino que las amplia en busca de una democracia radical y plural, por eso las políticas feministas debe ser vistas como la búsqueda de fines y aspiraciones feministas dentro del contexto de una más amplia articulación de demandas, buscando la realización efectiva de la igualdad de las mujeres eliminando sus opresiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PALABRAS CLAVES:&lt;/strong&gt; Democracia/ Ciudadanía/ Feminismos/ Políticas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;COMENTARIOS:&lt;/strong&gt; La propuesta que realiza la autora sobre la ampliación de las políticas feministas más allá de la diferencia sexual de forma teórica me parece muy interesante. Sin embargo me pregunto por la factibilidad de la propuesta. También considero que se deben tomar las consideraciones del postmodernismo alejándonos de la idea de identidad, que limita y esencializa nuestra representación de la realidad. En un país como el nuestro en que las diferencias son agudas en la estructura social las nociones de posiciones de sujeto insertos en distintos discursos que se superponen y que se enfrentan con las prácticas que las tratan de cambiar tiene diversas aplicaciones. El concepto de ciudadanía que maneja también tiene esa implicancia pues la diferencia es lo que articula las posiciones. Pero me pregunto si estas consideraciones teóricas al momento de ser aplicadas en determinadas políticas no crearían mayor acentuación en las diferenciaciones sociales.&lt;br /&gt;Lo expuesto sobre la diferencia sexual está supeditado por la búsqueda de una democracia que llama radical y plural lo que me lleva a interrogarme por la repetición de la supremacía de los modelos políticos por encima de las consideraciones de género, aunque no niego la idea de ir más allá de la lucha por las mujeres por las mujeres. Pues precisamente uno de los puntos más problemáticos de los feminismos actuales es que al desaparecer la identidad como concepto se debe relacionar a las mujeres de forma permanente y simultanea con sus contextos circundantes hechos que tienen mayor relevancia en situaciones como la peruana donde la diversidad y exclusión dominan.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-6296371793783879305?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/6296371793783879305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=6296371793783879305' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/6296371793783879305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/6296371793783879305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/06/feminismo-y-ciudadania.html' title='FEMINISMO Y CIUDADANIA'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-6170254498666608881</id><published>2007-06-17T09:35:00.000-07:00</published><updated>2007-06-17T09:36:42.788-07:00</updated><title type='text'>DERECHOS SEXUALES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Alice MILLER, “Las demandas por derechos sexuales”. En: III Seminario Regional. Derechos Sexuales, Derechos Reproductivos, Derechos Humanos. Lima: CLADEM, 2002, 121-140.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Ideas centrales de la autora:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1.        Los derechos sexuales implican el surgimiento de varios estereotipos. La sexualidad motiva complicaciones específicas a los derechos sexuales por sus múltiples campos y significados. Entre estos estereotipos no sólo se remiten a los de género, sino también la forma cómo se sexualiza otras diferencias y los modos que los estereotipos sexuales afectan otros estereotipos y estructuras de subordinación.&lt;br /&gt;2.      La autora realiza una clasificación de las demandas por los derechos sexuales. Las demandas evolutivas buscan ampliar gradualmente los derechos existentes a nuevos sujetos (lesbianas, transgenéricas, trabajadoras sexuales) y a nuevas situaciones. A pesar de las buenas intenciones estas demandas pueden conducir a dar un sentido proteccionista a los sujetos que se desean dotar de derechos, o excluyen o dotan de mayor poder a los sujetos tradicionales (varones, a la heterosexualidad, a la normalidad).&lt;br /&gt;3.       Las demandas devolutivas se refieren a la identificación de los derechos sexuales con demandas sectoriales específicos y el impacto que genera. Aquí surgen las asociaciones de los derechos sexuales con los reproductivos de las mujeres, la plataforma idónea se vincula con la salud, y los derechos sexuales son ligados a las personas por su orientación sexual. No se niega la importancia de los derechos reproductivos pero al considerarse que los derechos sexuales son un subconjunto de los primeros, se está reforzando la idea que el principal campo de la sexualidad es la reproducción, y por ende, la heterosexualidad y el matrimonio.&lt;br /&gt;4.      Con respecto a las demandas revolucionarias, la autora declara que el poder de la imaginación política puede dar forma a un universo del que puedan surgir acciones estratégicas específicas y realistas para demandas nuevas y transformadoras. Las demandas sexuales deben incorporar nociones sobre el cuerpo, el individuo, la comunidad y la sociedad.&lt;br /&gt;5.       Los derechos sexuales deben reconocer la supremacía de la no discriminación y la igualdad remarcando la dignidad de la persona, la noción de que todos los derechos están interconectados y son interdependientes en su realización. Además, la participación de individuos y grupos en la determinación de los temas que los afectan.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves de la lectura:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Derechos sexuales/demandas/estereotipos/estrategias&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Comentario crítico de la lectura:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El punto de partida de la autora es interesante, al enfocarse en el mundo de las representaciones, las cuales son necesarias en todo el proceso que implica la planificación, elaboración, aplicación y evaluación de las políticas públicas, sobre todo las que se centran en la sexualidad humana. La Historia nos ha enseñado que las mentalidades, o el imaginario colectivo, es el ámbito de los seres humanos que posee el menor desarrollo con respecto a los cambios. Nuestros imaginarios tardan en evolucionar. Tal aspecto es central en los derechos sexuales porque al ser la sexualidad uno de los aspectos de la psiquis humana que posee una tendencia más conservadora, las resistencias a los cambios se fortalecen con el apoyo de algunas instituciones: la iglesia católica, las escuelas, las familias, incluso los propios Estados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sociedades occidentales siempre han privilegiado una mirada dualista en relación a la sexualidad. Considerando la existencia de dos seres: el varón y la mujer. La unión de ambos generaba la reproducción de la especie. De ahí la importancia del matrimonio, el cual legitimaba el ejercicio de la sexualidad. Hasta la actualidad, la iglesia católica afirma que la principal función de la sexualidad se remite a la procreación. Además al ser una capacidad divina no puede controlarse por la mano humana. Por lo que los métodos anticonceptivos son repudiados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia de los estereotipos se hace más fuerte en las materias relacionadas a la sexualidad, sobre todo en las fases que involucran los derechos sexuales. La autora se preocupa de que estos estereotipos no son tomados en cuenta, a veces ni siquiera por los mismos/as gestores/as. Lo peligroso de esta omisión es que pueden contrariar los efectos que se pretenden. Siendo necesario en todos los procesos que implican los derechos sexuales tener la idea permanente de la no discriminación y la igualdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autora demuestra que los derechos evolucionistas o devolutivos, a pesar de sus buenas intenciones, pueden reproducir estereotipos como el llamado a un proteccionismo hacia los sujetos que desean defender. Así se postula por los derechos revolucionarios que promuevan transformaciones, lo que es de gran importancia si recordamos las permanencias del imaginario colectivo. Es que las prácticas y las representaciones van juntas no por separado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los problemas de los derechos sexuales es su acompañante permanente: los derechos reproductivos. Esta alianza puede acarrear peligros, porque al juntarlos en las políticas muchas veces se da mayor peso a los reproductivos dejando de lado los sexuales. Constituye un riesgo porque puede consolidar la imagen de que la sexualidad tiene el máximo fin de la reproducción biológica. También se puede reforzar la idea de que el cuidado de los anticonceptivos es tarea única de las mujeres. Todas estas nociones se vuelven riesgosas por el contexto conservador que está emergiendo en los diferentes ámbitos sociales del mundo que tratan de “defender a la familia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los puntos interesantes que ha señalado la autora es el sector salud. En ocasiones los derechos sexuales y reproductivos se centran en la salud correspondiente. Pero a veces el propio discurso médico posee varias preconcepciones en el momento de atender ciertos casos ligados a la sexualidad. No olvidemos las afirmaciones de Foucault, quien señalaba la dinámica de los discursos en las redes de poder que guiaban las prácticas. Los cuerpos siempre han sido sujetos directos de estas redes.&lt;br /&gt;La necesidad de luchar por los derechos sexuales tiene como base la transformación de la cultura política de los/as ciudadanos/as. Las mujeres y los varones al poseer diversas nociones en sus psiquis, entre las que se encuentran los estereotipos, podrían disfrutar de su sexualidad sin el temor de los repudios sexuales que vienen desde la crianza y el colegio. La idea del castigo divino es una idea permanente que desanima la exploración del cuerpo y por ende de uno/a mismo/a. Los miedos consolidan a los poderes tutelares que rigen las sociedades latinoamericanas. Así se perpetúa la desigualdad entre las personas que viven en un mismo país, nunca no veremos como iguales, sino siempre diferentes pero en un sentido de discriminación al sentirse superior o inferior al/la otro/a. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-6170254498666608881?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/6170254498666608881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=6170254498666608881' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/6170254498666608881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/6170254498666608881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/06/derechos-sexuales.html' title='DERECHOS SEXUALES'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-7165647838326655340</id><published>2007-06-17T09:30:00.000-07:00</published><updated>2007-06-17T09:34:19.586-07:00</updated><title type='text'>DERECHO A LA SALUD</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Paul HUNT, El derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Naciones Unidas, 2004.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ideas centrales de los/as autores/as:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1. La salud sexual en su sentido más amplio es un estado físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad. Requiere de un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de gozar de experiencias sexuales agradables y seguras, exentas de coacción, discriminación y violencia.&lt;br /&gt;2. La salud sexual y reproductiva poseen un papel fundamental en la lucha mundial contra la pobreza. Pues la pobreza acarrea desigualdad en el acceso a los servicios sanitarios y a los factores determinantes de la salud.&lt;br /&gt;3. La salud sexual y reproductiva son elementos esenciales del derecho de toda persona al mayor gozo de la salud física y mental. Por ende toda persona posee la libertad del control de su propia salud y la disposición de su propio cuerpo.&lt;br /&gt;4. En diferentes lugares del mundo persiste la discriminación y la estigmatización en relación a la salud sexual y reproductiva de numerosos grupos: mujeres, minorías sexuales, refugiados/as, personas con discapacidad, comunidades rurales, indígenas, personas con VIH/SIDA, trabajadores/as sexuales y personas en detención. Se mezclan criterios de género, raza, pobreza y estado de salud. Para enfrentar esta situación, los Estados deben garantizar el suministro de información y servicios sanitarios a los sectores vulnerables.&lt;br /&gt;5. Los Estados deben respetar el derecho a la salud en otros países, y en su calidad de miembros de las organizaciones internacionales colaboren con otros Estados en lograr niveles mínimos de salud.&lt;br /&gt;6. La salud sexual y reproductiva, que forma parte del derecho a la salud, debe poseer marcos participativos en su formulación, aplicación y supervisión. Porque la participación activa e informada de todos/as los/as interesados/as puede expandir el consenso y motivar un sentido de identificación, fomentar la colaboración e incrementar las posibilidades de éxito.&lt;br /&gt;7. Las iniciativas de promoción y protección de la salud sexual y reproductiva deben prevenirse mecanismos eficaces, accesibles y transparentes de responsabilización de todos los/as agentes/as, con el fin de cumplir las obligaciones derivadas del derecho a la salud, incluyendo a la salud sexual y reproductiva. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves de la lectura:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Salud sexual y reproductiva/Derechos/Estados/Organizaciones Internacionales/Responsabilidades &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Comentario crítico de la lectura:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La salud sexual y reproductiva han sido los derechos más novedosos en su implementación y aplicación. Son los más recientes en ser reconocidos en los niveles estatales e internacionales. En el ámbito latinoamericano aun poseen grandes dificultades por ser adoptadas en la población, por el contexto particular que poseen las políticas relacionadas con la sexualidad. Esta tendencia posee una lógica moral con una tradición moral católica que mantiene la posición privilegiada de la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-7165647838326655340?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/7165647838326655340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=7165647838326655340' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/7165647838326655340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/7165647838326655340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/06/derecho-la-salud.html' title='DERECHO A LA SALUD'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-8934911329871893605</id><published>2007-06-16T22:04:00.000-07:00</published><updated>2007-06-16T22:05:58.391-07:00</updated><title type='text'>Invitacion de clio conversa</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;CLIO CONVERSA&lt;br /&gt;Programa de Estudios de Género&lt;br /&gt;UNMSM&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Presenta:&lt;strong&gt;Reflexiones sobre la figura paterna&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;DÍA : Lunes 25 de Junio del 2007HORA : 5:00 p.m.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;LUGAR : Aula 40 (4to. piso)Facultad de Ciencias Sociales. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Universidad Nacional Mayor de San Marcos.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Agradecemos cordialmente su asistencia y la difusión del mismo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-8934911329871893605?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/8934911329871893605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=8934911329871893605' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/8934911329871893605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/8934911329871893605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/06/invitacion-de-clio-conversa.html' title='Invitacion de clio conversa'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-2967406442460700819</id><published>2007-05-31T11:45:00.000-07:00</published><updated>2007-05-31T11:52:48.287-07:00</updated><title type='text'>EXPOSICION DEL MUNDO DE LOS SIKURIS</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8YpnX37uI/AAAAAAAAABM/Q63cKddGvCs/s1600-h/DSC01299.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070798808665288418" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8YpnX37uI/AAAAAAAAABM/Q63cKddGvCs/s320/DSC01299.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Se realizó una exposición en el centro cultural de San Marcos (casona) que se denominó: &lt;strong&gt;De Puno a Lima: los sikruis, la chakana y la cruz de mayo&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Esta exposición nos muestró el fascinante mundo de los sikuris, que son originarios del departamento de Puno. La práctica de esta actividad se difundió a las ciudades incluyendo la capital. Ello se motivó por la inmigración y por el gusto de particulares que empezaron a tocar las zampoñas. En la actualidad existen muchísimas asociaciones de sikuris algunos relacionados a Puno, otros no. Algunos son más abiertos que otros. Incluso, ciertos grupos nacieron propiamente en las ciudades. Ahora en algunos grupos se aceptan a las mujeres como sikuris, y no solo como bailarinas.&lt;br /&gt;La muestra estuvo desde el 13 de abril al 30 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-2967406442460700819?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/2967406442460700819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=2967406442460700819' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/2967406442460700819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/2967406442460700819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/05/exposicion-del-mundo-de-los-sikuris.html' title='EXPOSICION DEL MUNDO DE LOS SIKURIS'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8YpnX37uI/AAAAAAAAABM/Q63cKddGvCs/s72-c/DSC01299.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-5893860352383913891</id><published>2007-05-31T11:26:00.000-07:00</published><updated>2007-05-31T11:45:00.558-07:00</updated><title type='text'>MURALLA HUMANA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;MÀS DE MIL JOVENES DE COMAS - LIMA NORTE FORMARON MURALLA HUMANA PARA PROTEGER LA FORTALEZA DE COLLIQUE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8V-HX37sI/AAAAAAAAAA8/HL8SKBIRmlk/s1600-h/DSC01194.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070795862317723330" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8V-HX37sI/AAAAAAAAAA8/HL8SKBIRmlk/s320/DSC01194.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Huaqueros saquearon y destruyeron estructuras en sede del señor Collec.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un compromiso y abrazo histórico mil jóvenes, profesores y pobladores del distrito de Comas rodearon el centro de poder del gran Señorío Collec, el Sábado 5 de mayo del presente año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta acción fue en respuesta al saqueo y destrucción sufrida hace dos semanas en el área sagrada de este monumento arqueológico, patrimonio cultural nacional, que estableció una confederación pre-inca integrando a numerosos curacazgos en Lima Norte comprendiendo el valle bajo y medio del Chillón durante el periodo importante del Intermedio Tardío (200 d.C. – 1470 d.C.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8XI3X37tI/AAAAAAAAABE/bedHuyuDpIU/s1600-h/DSC01291.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070797146512944850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8XI3X37tI/AAAAAAAAABE/bedHuyuDpIU/s320/DSC01291.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;La gigantesca muralla humana estuvo conformada por los jóvenes estudiantes de diversas instituciones educativas de Lima Norte, liderados por los colegios: Cristo Hijo de Dios, Fe y Alegría Nº 10, Fe y Alegría Nº 11, José Gálvez, Sinchi Roca, Andrés Avelino Cáceres, San Felipe, Libertad, Esther Festín, Tupac Amaru y PIN. Siendo este uno de los acuerdos del 1º Encuentro Distrital de Municipios Escolares para la protección del patrimonio cultural y el compromiso de la Municipalidad de Comas encabezado por el alcalde Dr. Miguel Ángel Saldaña Reategui, la Asociación Cultura y Sociedad KON KOLLEK y el Comité de gestión para la reconstrucción de la fortaleza de Collique, en coordinación con el Instituto Nacional de Cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta cita con la historia se presentaron los jóvenes protectores del patrimonio cultural quienes con banderas peruanas y provistos de materiales limpiaron el monumento. Próximamente, se pintarán los paneles y un mural alusivo, así como también mostrarán símbolos y códigos de un proceso de 10 mil años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-5893860352383913891?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/5893860352383913891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=5893860352383913891' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/5893860352383913891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/5893860352383913891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/05/muralla-humana.html' title='MURALLA HUMANA'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8V-HX37sI/AAAAAAAAAA8/HL8SKBIRmlk/s72-c/DSC01194.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-3556644139189036461</id><published>2007-05-31T10:37:00.000-07:00</published><updated>2007-06-02T07:01:56.858-07:00</updated><title type='text'>FORTALEZA DE COLLIQUE</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8MfXX37mI/AAAAAAAAAAM/CIyXmtwg50c/s1600-h/DSC01187.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070785438432095842" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8MfXX37mI/AAAAAAAAAAM/CIyXmtwg50c/s320/DSC01187.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ubicación Espacio Temporal&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/strong&gt;Se sitúa en la parte baja del valle del Chillón, Av. Tupac Amaru km. 14.5-Comas. Al costado del Hospital Sergio E. Bernales&lt;br /&gt;La fortaleza corresponde al periodo del Intermedio tardío.&lt;br /&gt;Este señorío tuvo una hegemonía sobre el valle. Fueron conquistados por el inca Tupac Yupanqui.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sector Defensivo&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8NxnX37nI/AAAAAAAAAAU/c_GP9Wo8Di8/s1600-h/DSC01186.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070786851476336242" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8NxnX37nI/AAAAAAAAAAU/c_GP9Wo8Di8/s320/DSC01186.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muralla periférica de 1.350 m con cuatro accesos en relación a los puntos cardinales.&lt;br /&gt;Se han hallado acumulaciones de cantos rodados que fueron usados como proyectiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Sector de Almacenamiento&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt; &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8O1nX37oI/AAAAAAAAAAc/6JiSn3jrl60/s1600-h/DSC01197-b.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070788019707440770" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8O1nX37oI/AAAAAAAAAAc/6JiSn3jrl60/s320/DSC01197-b.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Conjunto semilunar aislado con muros de piedra canteada.&lt;br /&gt;Ocupa un área de 250 m2.&lt;br /&gt;Se observan seis grandes colcas de forma circular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sector Público Ceremonial&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8Pw3X37pI/AAAAAAAAAAk/SYOibJnLzLI/s1600-h/DSC01190.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070789037614689938" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8Pw3X37pI/AAAAAAAAAAk/SYOibJnLzLI/s320/DSC01190.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Formado por una gran plaza central con 1.575 m2.&lt;br /&gt;Circundada por muros perimétricos y graderías.&lt;br /&gt;Forma una especie de anfiteatro acústico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Sector Productivo Urbano&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt; &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8RUXX37qI/AAAAAAAAAAs/vlcZEH95jQg/s1600-h/DSC01189.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070790747011673762" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8RUXX37qI/AAAAAAAAAAs/vlcZEH95jQg/s320/DSC01189.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Formado por dos complejos arquitectónicos de cuartos grandes y pequeños, separados por angostas calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sector del Curaca&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8SUnX37rI/AAAAAAAAAA0/Hj5cBoM86NM/s1600-h/DSC01195.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070791850818268850" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8SUnX37rI/AAAAAAAAAA0/Hj5cBoM86NM/s320/DSC01195.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ubicado en la parte más alta.&lt;br /&gt;Aislado por una muralla perimetral de 250 m.&lt;br /&gt;Escalinata de acceso.&lt;br /&gt;Gran plataforma con altos muros de contención.&lt;br /&gt;Recinto cuadrangular de 12 m x 6 m de lado.&lt;br /&gt;Algunas grandes rocas son consideradas como huacas paradas que simulan personas&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-3556644139189036461?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/3556644139189036461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=3556644139189036461' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/3556644139189036461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/3556644139189036461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/05/fortaleza-de-collique.html' title='FORTALEZA DE COLLIQUE'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_y84M1UlGJBo/Rl8MfXX37mI/AAAAAAAAAAM/CIyXmtwg50c/s72-c/DSC01187.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-409063478412361010.post-4275451997141985658</id><published>2007-05-31T08:22:00.000-07:00</published><updated>2007-05-31T08:43:05.367-07:00</updated><title type='text'>PENSANDO DESDE EL CUERPO, PLANIFICANDO LA VIDA: CUERPO, SEXUALIDAD Y DERECHOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Los seres humanos como seres sexuados adquirimos nuestras características desde nuestro cuerpo y los procesos mentales internos, aunque les damos significado a partir de las relaciones que entablamos con los/as demás en determinado ámbito cultural. Estas interacciones influyen en nuestras conductas como varones y mujeres. No sólo se limitan a nuestras actividades sino también a nuestras imágenes, ideas, sobre la forma cómo deberíamos desarrollar nuestra sexualidad, y por lo tanto el manejo de nuestro cuerpo. Así, la sexualidad como todo campo social está contenido de numerosas relaciones de poder que generan jerarquías y desigualdades sociales entre las personas que conviven en un determinado medio cultural&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_edn1" name="_ednref1"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;.&lt;br /&gt;Cada individuo/a posee un proyecto de vida que sólo podrá ser realizado a través del uso del cuerpo. El cual a través de su aspecto biológico y psíquico nos brinda una fuerza orientadora y un motor de deseo&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_edn2" name="_ednref2"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;. Esto es importante para unir las nociones de sexualidad, cuerpo y derechos. Pues estas tres categorías se enlazan para lograr mejores condiciones de vida para los varones y mujeres de todas las sociedades. Porque el bienestar de los/as seres humanos es el principal objetivo de los derechos humanos, y por lo tanto lo debería ser también de los gobiernos del mundo. De ahí el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos que sólo son posible de aplicarlos en un ambiente donde exista equidad entre los géneros, garantizando que las condiciones entre hombres y mujeres sean parejas.&lt;br /&gt;Además, esta igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres también pasa por lograr una democratización de su vida cotidiana. En este sentido la sexualidad ha sido uno de los campos de mayores cambios sociales, pues de ser un ámbito totalmente privado ha ingresado a la vida pública a través de su normalización. Es decir, ciertas prácticas relacionadas a la sexualidad han sido legisladas. Así los derechos sexuales y reproductivos están relacionados a la garantía de la libertad del ejercicio de la sexualidad por todos/as los/as seres humanos consolidando su autonomía individual&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_edn3" name="_ednref3"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;.&lt;br /&gt;Sin embargo los progresos que se han ido dando en nuestro país, en términos de los derechos reproductivos y sexuales, han sufrido reveses ante la intervención de sectores sociales conservadores que responden también a un contexto internacional, en especial desde el estadounidense que tiene una tendencia neoliberal y puritana. Así, se desconoce de forma cada vez más abierta los acuerdos de El Cairo (1994) y Beijing (1995). Del marco internacional y de los derechos de las mujeres se ha pasado a un énfasis más conservador que tiene como eje la protección de la familia, el cual se ha constituido en el nuevo paladín del conservadurismo. Lo más grave es que se posterga la concientización de la no-discriminación, el acceso a la salud y la pobreza de las mujeres, en especial de las que pertenecen a grupos étnicos&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_edn4" name="_ednref4"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;.&lt;br /&gt;Esto tiene más fuerza si consideramos que los progresos de los derechos sexuales no sólo se realizan desde la normativa, sino más que todo desde el imaginario social erradicando los numerosos estereotipos existentes en torno a la sexualidad, para incluir a las personas más discriminadas acto que refuerza estructuras de subordinación&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_edn5" name="_ednref5"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;. La continuación de estas condiciones alienta las desigualdades sociales que se hacen más profundas en sociedades como la nuestra donde el poder se combina con los criterios de clase, etnia y género. Estas características sociales obstaculizan la formación de una ciudadanía que se reconozca y ejerza sus derechos. Por lo tanto el cuerpo y la sexualidad pueden darnos herramientas para construir una sociedad más democrática, que no sólo exista en las leyes, sino sobre todo en una cultura pública que se califique de democrática.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ednref1" name="_edn1"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; WEEKS, Jeffrey. Sexualidad. México: Paidós/ Universidad Nacional Autónoma de México/ Programa Universitario de Estudios de Género, 1998.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ednref2" name="_edn2"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; BUTLER, Judith. “Variaciones sobre sexo y género: Beauvoir, Wittig y Foucault”. En: LAMAS, Marta (comp.) El género: La construcción cultural de la diferencia sexual. México: PUEG, 1997. 303-326.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ednref3" name="_edn3"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; WEEKS op cit.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ednref4" name="_edn4"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://66.102.7.104/search?q=cache:XBYOc5KTFKEJ:www.flora.org.pe/cairo10.htm+Peru+Programa+Nacional+de+Educacion+sexual&amp;hl=es"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;http://66.102.7.104/search?q=cache:XBYOc5KTFKEJ:www.flora.org.pe/cairo10.htm+Peru+Programa+Nacional+de+Educacion+sexual&amp;amp;hl=es&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=409063478412361010#_ednref5" name="_edn5"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; MILLER, Alice. “Las demandas por derechos sexuales”. En: III Seminario Regional. Derechos Sexuales, Derechos Reproductivos, Derechos Humanos. Lima: CLADEM, 2002. 121-140.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/409063478412361010-4275451997141985658?l=ybetharias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ybetharias.blogspot.com/feeds/4275451997141985658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=409063478412361010&amp;postID=4275451997141985658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/4275451997141985658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/409063478412361010/posts/default/4275451997141985658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ybetharias.blogspot.com/2007/05/pensando-desde-el-cuerpo-planificando.html' title='PENSANDO DESDE EL CUERPO, PLANIFICANDO LA VIDA: CUERPO, SEXUALIDAD Y DERECHOS'/><author><name>Ybeth Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15422499704594804239</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
