domingo, 17 de junio de 2007

DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN: RELACION SIMBIOTICA

Los conceptos de desarrollo y globalización implican procesos sociales e históricos que han interactuado hasta la actualidad. La globalización ha sido el escenario de la aplicación de las teorías de desarrollo conocidas, y ha permitido la mayor difusión de estas teorías en diferentes ámbitos del mundo. Pero la pregunta central que nos planteamos es ¿qué implica esta relación en nuestra realidad?

I. CONSIDERACIONES GENERALES EN TORNO A LAS CATEGORIAS.
Tanto el desarrollo y la globalización son términos polisémicos. Esta característica responde al desenvolvimiento de los conceptos, en el cual emergen procesos de asimilación y conflictos, teniendo cada categoría su propia historia (Murillo, 1997). Propiamente el desarrollo puede ser comprendido como “una mejora o despliegue cualitativo de las potencialidades[1]”. La evolución de este término ha estado asociado a la economía, pero al ser múltiples las necesidades humanas los campos que intervinieron en las teorías del desarrollo se fueron diversificando, adjuntando diferentes variantes: humano, económico, sostenible, entre otros.. En la actualidad, las Naciones Unidas define al desarrollo humano como la capacidad de “permitir a las personas tener una vida que valoren y en permitirles aprovechar su potencial como seres humanos[2]”.
La globalización también ha estado vinculada con los diversos campos sociales en que están involucrados los seres humanos. Tiene dos centros: la economía mundial y el intercambio cultural, factores que promueven la interdependencia de los diferentes países del mundo[3]. Es un proceso que acarrea beneficios y peligros simultáneamente. Se caracteriza por su dinamismo que permite la adopción como el antagonismo de manera simultánea (Giddens, 1999). En otras palabras, es un escenario muy complejo en cual interactúan política, economía, sociedad y cultura.
Ambos términos, desarrollo y globalización, están interrelacionados con otras palabras: el progreso y la modernidad/modernización. Estas ideas son propias del movimiento de la Ilustración del siglo XVIII, y tuvieron como principal dicotomía barbarie/civilización, lo que ha sido reemplazado en la actualidad por pobreza/bienestar[4]. El progreso es referido como la evolución de las representaciones y las actividades humanas a un estado mejor. La modernización se ciñe a la racionalidad de la producción buscando acelerar las actividades administrativas, mientras la modernidad es comprendida como un proyecto que se caracteriza por su discurso crítico en torno a la transcendencia y la tradición, guiada por la Razón y la Verdad (Urbano, 1991).
Estas indicaciones se fundamentan sobre el punto de que el saber es un proceso constante de negociación del percibir, que se expresa en un andamiaje de enunciados (Murillo, 1997). Tanto desarrollo como globalización poseen una matriz occidental, lo cual influye en el modo de difusión y efecto en diferentes realidades.

II. HEGEMONÍA: CONDICIONES, DISCURSOS Y PRÁCTICAS.
Teniendo como espacio de observación nuestra realidad, el Perú es un país con una economía inviable, en palabras de Oswaldo de Rivero (1998). Es un país que se centra en la producción primaria, sobre todo extractiva, dirigiendo las escasas inversiones que se consiguen, nacionales o extranjeras, a la tecnología productiva y a las exportaciones. Asimismo, la legalidad, el orden público y la sociedad civil poseen un despliegue incipiente, pues la corrupción y la violencia aun dominan las actividades de la sociedad y sus instituciones.
El desarrollo al poseer como escenario a la globalización posibilita su entendimiento como una formula económica y hasta mágica que acarrearía el bienestar general de forma más o menos cercana. Además, la globalización ha impuesto reglas que motivan competencia entre los países más desarrollados, tratando de conseguir las mejores cifras macroeconómicas aunque las prestaciones sociales sean limitadas. Al final se incentiva un darwinismo social, sobrevive y crece el más fuerte, que no sólo se limita entre los estados sino también empresas y la población en general (Rivero, 1998). Igualmente, habría que indicar que las actividades de los organismos económicos internacionales –FMI, BM, OMC– están orientadas a favorecer los intereses de los países más prósperos, convirtiéndose sus recomendaciones en doctrinas (Stiglitz, 2002).
Todos los países desean el desarrollo económico, aunque se ha demostrado que no basta para alcanzar el bienestar general. Así, Sen amplía su visión del desarrollo considerando que éste debe brindar la capacidad a las personas de elegir el modo de vida que valore[5]. Este autor encuentra dos concepciones que se han usado para lograr el desarrollo: a) BLAST, modelo que implica sacrificio necesario por parte de la población, limitando la satisfacción de servicios básicos, o incentivando la desigualdad social o el autoritarismo, con el fin de lograr la acumulación rápida de capital; y b) GALA, el cual busca la interrelación entre la calidad de vida y la productividad económica, teniendo como base y garantía a la democracia (Sen, 1998). Por tanto, el bienestar es un objetivo complejo de cumplir por tener que preocuparse por los diversos aspectos que envuelve la vida humana. Bienestar que no sólo sea un fin futuro, sino que se aplique en el presente.
Enfocando el aspecto social, consideremos el hecho de que numerosas personas quienes residían en países no desarrollados han realizado una gran cantidad de migraciones internas y externas a las diversas ciudades del mundo, por la búsqueda del sueño del bienestar. Así, es cada vez mayor la cantidad de población urbana. Empero, tal crecimiento conlleva al fortalecimiento de relaciones caracterizadas por la exclusión social y la discriminación, generándose inestabilidad sociopolítica (Rivero, 1998). Un significativo número de peruanos/as viven estas condiciones, no sólo aquellos/as que han emigrado, sino también los/as que se trasladan a las ciudades internas del país.
Las ciencias sociales son una partición imaginaria de la realidad, en la cual se interconectan la cultura, la política, la economía, el cuerpo y las pulsiones. Todos estos aspectos afectan las distintas representaciones y actividades de la vida cotidiana de los seres humanos (López, 2001). El caso de las teorías del desarrollo no es una excepción. Al poseer una matriz occidental son asimiladas y/o transgredidas en realidades como la nuestra, con condiciones sociales que no corresponden al patrón occidental. Aquellos/as que difunden y/o aplican las teorías del desarrollo adquieren el estatus del colonizador, sea extranjero o criollo, persistiendo las relaciones tuteladas, porque la mayoría de la población no conforman una sociedad civil que ejerza sus derechos.
El desarrollo implica, hasta la actualidad, hegemonía ideológica y violencia simbólica al practicarse desde arriba hacia abajo porque: a) tiene como entes rectores instituciones extranjeras, b) usa referencias patrones occidentales y, c) en el imaginario de los/as funcionarios/as económicos/as se considera el modelo BLAST. Por otra parte, al obligarse a las personas a enfrentar un mundo globalizado emerge lo subalterno en algunos sectores sociales; trasladando su resistencia, trasgresión creativa o (auto)destructiva, al ámbito de lo imaginario y de las prácticas (López, 2001).

III. CONCLUSIONES.
La relación simbiótica entre desarrollo y globalización afecta a realidades como la nuestra a través de la hegemonía de su difusión y ejercicio desde los actores que se involucran: instituciones y capitales internacionales, Estados, funcionarios/as, políticos/as, ONGs, académicos/as, sociedad civil, población objetivo de los programas y proyectos de desarrollo. No obstante esta hegemonía negocia con lo subalterno que presenta realidades interculturales como nuestro país, siendo necesario negociar con estas teorías del desarrollo para adecuarlas según nuestras condiciones sociales y culturales. En otras palabras, siempre combatiendo las hegemonías que tratan de imponerse por los diversos medios globalizados. Negociar no significa oponerse a los cambios, sino buscar el bienestar en las condiciones de su población.

BIBLIOGRAFIA

GIDDENS, Anthony
1999 Un mundo desbocado. El impacto de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus.

LÓPEZ MAGUIÑA, Santiago et al
2001 Estudios culturales: discursos, poderes, pulsiones. Lima: Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.

MURILLO, Susana
1997 El discurso de Foucault: estado, locura y anormalidad en la construcción del individuo. Buenos Aires: Oficina de publicaciones de CBC.

RIVERO, Oswaldo de
1998 El mito del desarrollo: los países inviables del siglo XXI. Lima: Mosca azul.

SEN, Amartya
1998 “Teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”. En: Luis EMMERIJ y José NÚÑEZ DEL ARCO (Comps.) El desarrollo económico y social en los umbrales del siglo XXI. Washington DC: BID. 589-610.

STIGLITZ, Joseph
2002 El malestar en la globalización. Madrid: Taurus.

URBANO, Enrique (Comp.)
1991 Modernidad en los Andes. Cusco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”.

Paginas Web consultadas:

http://habitat.aq.upm.es/cvpu/acvpu_5.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n
http://www.iigov.org/gbz/article.drt?edi=545691&art=545696
http://www.ronaldflores.com/2006/10/19/los-cuentos-chinos-de-oppenheimer/ http://hdr.undp.org/hdr2006/pdfs/report/spanish/01-HDR06%20Frontmatter_ES.pdf
[1] http://habitat.aq.upm.es/cvpu/acvpu_5.html
[2] http://hdr.undp.org/hdr2006/pdfs/report/spanish/01-HDR06%20Frontmatter_ES.pdf
[3] Habría que señalar la repetición de este proceso en la historia, por ejemplo la romanización del mundo occidental y la colonización europea en los siglos XV y XVI.
[4] http://www.ronaldflores.com/2006/10/19/los-cuentos-chinos-de-oppenheimer/
[5] http://www.iigov.org/gbz/article.drt?edi=545691&art=545696

1 comentario:

Mujeres.Net dijo...

Muy interesante lo que escribes. ¿Por qué no has seguido? Vamos! Hacen falta contenidos así.
Saludos